El oro vuelve a usarse como dinero en EEUU: el giro histórico que desafía 50 años de sistema monetario mundial

El oro está tomando cada vez más peso. Ante la caída de confianza en el dólar y la mayor incertidumbre, los bancos centrales están devorando el metal para alimentar sus reservas. Esto ha desatado un alza desaforada en el activo refugio por excelencia, que ya sube un 74,5% en lo que va de año. Más allá de esta tendencia, algo curioso está sucediendo en EEUU, y en la misma tumba del patrón oro está despertando lo que parece ser un nuevo papel del metal en todo el sistema financiero.

Diversos estados de EEUU están explorando convertir el oro en moneda de curso legal, es decir, que directamente se pueda usar el metal ya no solo como reserva de valor, sino como medio de pago para operaciones de compraventa. El caso más reciente es el de Florida. El Estado republicano ha aprobado la ley HB 999 este mismo mes de febrero. Esta legislación reconoce al oro y la plata como moneda de curso legal y las exime del impuesto sobre ventas. Según Canadian Mining Report, “esto podría crear un sistema dual: moneda fiduciaria digital para uso nacional y metales preciosos para la independencia estatal”.

Este nuevo rol en los mercados internacionales no es una anécdota que se haya quedado en Florida. Desde el Official Monetary and Financial Institutions Forum (OMFIF, por sus siglas en inglés), comentan que “en Georgia se está preparando un proyecto de ley para permitir que los residentes paguen sus impuestos en oro y plata. Texas, Tennessee, Wyoming, Oklahoma, Arkansas y Luisiana están en vías de seguir un camino similar”. El Texas Policy Research explica que el proyecto está ya en marcha y que se aprobará pronto, y explica muy bien cómo funciona ese nuevo sistema financiero, al que parece que el mundo mira cada vez con mayor entusiasmo. “Gracias al Proyecto de Ley 1056 de la Cámara de Representantes estatal, los tejanos pronto podrán depositar oro o plata en el Depósito de Lingotes del estado y usar una tarjeta de débito para gastarlo. La idea es simple: permitir que la gente use dinero con valor real. Sin impresión. Sin inflación. Solo oro, plata y un poco de tecnología moderna”.

La organización independiente del estado del sur explica que “se trata de una medida histórica porque la gente no dependerá ni del dólar ni de los bancos”. En definitiva, “el nuevo sistema ofrece a los tejanos una forma de protegerse de la inflación, la inestabilidad económica y las políticas monetarias federales que parecen cada vez más desconectadas de la realidad. Si no confía en la Reserva Federal ni en el valor a largo plazo del dólar, este proyecto de ley le ofrece una vía legal y funcional para optar por no participar, sin desconectarse del sistema”. El lema de esta ley que cada vez parece ser más el argumento que enciende al oro es “dinero sólido, futuro soberano”. Desde OMFIF comentan que, si bien no hay un proyecto a gran escala más allá de las leyes que están firmando diversos estados, la Constitución norteamericana ya está lista para ello. “El Artículo 10 de la Constitución dice que los estados no pueden ‘hacer que ninguna cosa excepto monedas de oro y plata sean de curso legal en pago de deudas’, lo que a menudo se interpreta como que se les permite hacer que las monedas de oro y plata actúen como divisas”.

El foro explica que “un retorno total al patrón oro parece estar muy fuera del alcance de la ventana Overton de la política monetaria del siglo XXI. Pero si la confianza en la sostenibilidad de la deuda estadounidense continúa desmoronándose, podemos esperar que un número creciente de pagos estatales se realicen en oro o un equivalente digital”.

El debasement trade: el regreso del oro como patrónLas subidas de precio que está experimentando el oro se basan en gran parte en la desconfianza de los mercados en una divisa de una economía que se sostiene sobre una montaña de deuda, y por las perspectivas de que las políticas de la actual administración no van a ser capaces de reducirla, sino todo lo contrario, según el argumento que presenta OMFIF. El oro tiene cada vez más valor, no por sí mismo, sino más bien por la pérdida de valor de la moneda americana, que hace que cada vez se necesiten más dólares para comprar la misma cantidad del metal.

De este modo, el oro está ganando peso como alternativa a un dólar sobre el que pesan cada vez más dudas, en parte por los excesos que se han producido en las últimas décadas en inyecciones monetarias para estimular la economía, y la aparente incapacidad de Estados Unidos de reducir su enorme endeudamiento (en 2024 alcanzó el 118% del PIB anual, cuando a principios de los 90 era el 39%, y antes de la Gran Crisis Financiera, en 2007, del 55%, según los datos del Banco Mundial).

De hecho, la capacidad de poder llevar a cabo estas políticas contracíclicas para estimular la economía fue uno de los motivos que llevaron al mundo a abandonar el patrón oro: países como Reino Unido y Estados Unidos lo dejaron atrás después de la crisis de finales de los años 20, y lo reconvirtieron en los acuerdos de Bretton Woods, en 1944, un sistema en el que el dólar era la referencia, y este, a su vez, estaba respaldado por oro. El sistema se mantuvo hasta que Richard Nixon acabó con la convertibilidad del dólar en oro, en 1971, para poder sostener el aumento del déficit por la Guerra de Vietnam y los gastos sociales, y por el peligro de no tener oro suficiente en sus reservas para atender al canje que estaba haciendo Francia, entre otros, que habían decidido reducir sus reservas de dólares e intercambiarlas por oro.

Un nuevo giro en el sistema FIATLa introducción del sistema de dinero fiduciario, o FIAT, ha hecho que el valor de las monedas se base en la confianza de los mercados en las autoridades que lo emiten, y el aumento de precio del oro frente a las divisas es en buena parte síntoma de una devaluación de su valor frente a activos reales, como los metales preciosos.

En un momento en el que el mundo está sufriendo graves tensiones geopolíticas y se está produciendo un reordenamiento de las relaciones internacionales, muchos bancos centrales e inversores están acudiendo al oro como una alternativa al dólar y a las divisas tradicionales, por su histórica condición de reserva de valor, con una oferta limitada. José Manuel Marín Cebrián, economista y fundador de Fortuna SFP, explica cómo “en un entorno global de inflación persistente, tensiones geopolíticas y cuestionamientos al sistema monetario basado en el dólar, el metal precioso se consolida no solo como un refugio tradicional, sino como un activo estratégico de poder”, señala.

Los protagonistas de esta acumulación masiva no son especuladores de corto plazo, sino estados soberanos y bancos centrales que están redefiniendo el mapa monetario mundial, explica Marín. “El oro ya no es solo un refugio frente a la incertidumbre, es el nuevo patrón silencioso que sustenta la confianza de potencias emergentes y países que buscan autonomía financiera. Mientras los bancos centrales continúen acumulándolo y la oferta permanezca restringida, el metal precioso tiene un camino plausible hacia máximos históricos que sorprenderá a los más incrédulos”, destacaba el experto ya en octubre de 2025, cuando el metal cotizaba en el entorno de los 4.200 dólares por onza. Pocos meses después, ya ha superado ampliamente la cota de los 5.000, y las iniciativas que están llevando a cabo los estados del país norteamericano confirman el atractivo del metal como alternativa a la divisa.

La amenaza que está llevando a cabo la administración Trump sobre la independencia de la Reserva Federal también parece estar directamente relacionada con el mayor atractivo del oro. El mercado parece estar descontando que el presidente republicano está decidido a forzar a la Fed a bajar tipos, una injerencia por interés político que rechazan muchos inversores por el impacto negativo que puede tener a futuro en el cumplimiento del objetivo de inflación. Igual que lo hicieron los gobiernos en varios momentos del siglo XX con el fin del Patrón Oro, y posteriormente, con el del sistema de Bretton Woods, Trump está intentando retorcer la política monetaria para que encaje con lo que él considera el interés de Estados Unidos.

Es bastante curioso que en un mundo tan digital como nos toca vivir, en lugar de volver al patrón oro, prácticamente estamos volviendo al oro directamente como patrónEste tipo de políticas, de hecho, no son una novedad: desde que existe el dinero, los gobernantes han hecho uso de continuas devaluaciones para poder financiar el gasto público o sus proyectos políticos, deteriorando el valor de la moneda con distintos métodos. Por ejemplo, el ‘debasement’ original suponía reducir la cantidad de metales preciosos que había en la moneda, para poder emitir más.

Ahora, el dinero es un papel impreso o un apunte contable electrónico, basado en la confianza de los actores económicos en el emisor de esta divisa, pero parece que, poco a poco, los viejos metales tan apreciados por la humanidad están volviendo a asomar la cabeza como alternativa, incluso para los estados de Estados Unidos.

Lo define de forma clara Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad. “Es bastante curioso que en un mundo tan digital como nos toca vivir, en lugar de volver al patrón oro, prácticamente estamos volviendo al oro directamente como patrón”. Este juego de palabras quiere decir que el oro está trascendiendo de ser un respaldo sino que directamente se está convirtiendo en una medida de valor, operando con oro en sí mismo para evitar las monedas fiduciarias, como dicen los proyectos de ley de Florida y Texas.

El Economista
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