El Índice de Precios de Consumo (IPC) avanzó en septiembre un 3% interanual, tres décimas por encima del mes anterior que ponen fin a dos meses estabilizado en el 2,7%, y una más de lo previsto en el dato adelantado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a finales de mes, que se explica en el ‘efecto base’ de los carburantes y, en menor medida, de la electricidad. La inflación subyacente , por su parte, se mantuvo en el 2,4% y finalmente no se moderó una décima, como apuntaba el dato provisional.
El índice general no se ubicaba en el 3% desde febrero mientras que la inflación subyacente, la que excluye los precios de la energía y de alimentos no elaborados por su volatilidad, se mantiene en el 2,4%, cota que alcanzó en agosto por primera vez desde abril. Con todo, desde el Ministerio de Economía destacan que la subyacente “se mantiene en la senda de moderación hacia el objetivo del Banco Central Europeo”. La subida se achaca a los precios de los carburantes y, en menor medida, de la electricidad, que bajaron menos de lo que lo hicieron un año atrás. En cuanto a alimentos y bebidas no alcohólicas, el avance de los precios se mantuvo estable en el 2,4%, con especial relevancia del abaratamiento del aceite de oliva del 34,5% en un año.
En términos mensuales (septiembre sobre agosto), el IPC bajó un 0,3% debido a la caída del precio de los paquetes turísticos y del transporte aéreo de pasajeros, coincidiendo con el final oficial del verano, frente al aumento de los del vestido y calzado por el cambio de armario para la temporada otoño-invierno.