España tiene 4,7 millones de personas buscando trabajo pero el 45% de las empresas no las encuentran

España desperdicia el 18,2% de su mano de obra disponible, un total de 4,69 millones de personas dispuestas a trabajar según los últimos datos de Eurostat, a pesar de que el 45% de las empresas sigue viendo lastrada su actividad por “dificultades asociadas a la disponibilidad de mano de obra”. Dos datos que ilustran que el desencaje entre oferta y demanda de mano de obra no responde exclusivamente al volumen de personas disponibles para trabajar y plantea la pregunta de si la regularización de migrantes podrá contribuir a reducirlo.

Los últimos datos de la Encuesta del Banco de España sobre Actividad Empresarial (la EBAE) revelan un cierto retroceso en el último año en el impacto negativo de un factor, la falta de trabajadores, cuya relevancia se había venido disparando desde 2021 y que tocó techo, con un 48%, a finales del pasado año. Una tendencia, por otro lado, coherente con la desaceleración del mercado laboral en el último año de la que el supervisor viene advirtiendo: si se crea empleo con menor intensidad, es lógico que la presión por la falta de empleados se relaje.

Pero sigue siendo el segundo en importancia tras las incertidumbres en política económica (50%) y por encima de los costes energéticos, que se quedan en un 42%. Eso sí, el trabajo de campo se llevó a cabo antes del estallido del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, cuyo impacto se percibirá con mayor claridad en los próximos meses.

Según el Banco de España, el problema de la falta de mano de obra sigue dándose especialmente en actividades que hacen un uso intensivo de la mano de obra: la construcción, la hostelería y el transporte, donde el 58%, el 55% y el 52% de las empresas, respectivamente, “declaran que este factor les afecta negativamente”. La evolución es coherente con el aumento de las vacantes que refleja la Encuesta Trimestral de Costes Laborales, que aflora 155.713 puestos por cubrir a cierre de 2025. Eso sí, apenas supone un 0,9% del empleo existente, la tasa más baja de la zona euro.

La dificultad para cubrir vacantes hace una suerte de ‘pinza’ con el cada vez mayor volumen de bajas por incapacidad temporal, un elemento de tensionamiento citado en varias ocasiones por el Banco de España. Eso sí, los problemas de disponibilidad de mano de obra se vinculan no a ausencias de trabajadores sino a problemas para contratar a perfiles adecuados.

Pero desde el supervisor se apunta a que el problema no es que no haya personas dispuestas a trabajar, sino la falta de profesionales cualificados para el puesto demandado, “lo que genera un desajuste en el mercado laboral”, según recogía su Informe Anual correspondiente a 2024 pero publicado en mayo de 2025 y que se actualizará en unos días. También apuntaba a la existencia de “elementos cíclicos“.

“En una fase expansiva, aumenta el número de empresas que demandan nuevos puestos de trabajo, pero, al mismo tiempo, también se eleva el salario mínimo que las personas desempleadas están dispuestas a aceptar”, incide el organismo. Eso sí, el organismo que dirige José Luis Escrivá no precisa el papel que juega el incremento de la referencia del SMI.

4,7 millones de trabajadores dispuestos

El hecho es que estos factores pueden explicar una de las grandes paradojas del mercado laboral: pese a la desaceleración mencionada, se sigue creando empleo con más fuerza que el resto de la UE, pero no parece reducir el desempleo con la misma intensidad. Según la EPA, se sumaron 527.600 ocupados en el primer trimestre respecto a un año antes, mientras que solo se restaron 80.600 parados y sigue habiendo 2,7 millones.

Aunque la mano de obra disponible es mucho mayor si contamos toda la holgura laboral. Este indicador, elaborado por Eurostat añade a los 2,6 millones de parados propiamente dichos, los inactivos que quieren un trabajo pero no lo buscan activamente (717.000) o no están inmediatamente disponibles para incorporarse (253.000), así como los ocupados subempleados en trabajos a tiempo parcial (1,1 millones) y que quieren mejorar sus condiciones. La cifra total, según las estimaciones de Eurostat, asciende a 4,69 millones.

Además, el desempleo se concentra cada vez más en trabajadores de mayor edad, a partir de los 45 años, que en muchos casos no se ajustan a los perfiles preferidos por los sectores intensivos en el uso de mano de obra.

Este desencaje explica que el mercado laboral necesita el talento que llega de fuera, como muestra el incremento de los ocupados migrantes o el aval concedido por los empresarios a la última regularización de extranjeros. Pero el problema, según avisan los expertos, es la cualificación de estos trabajadores. Aunque no solo por déficit de preparación.

España es el país de la UE con mayor tasa de ocupados sobrecualificados para su puesto actual, un 37,3%. Pero en el caso de los nacionales se reduce al 32,7% (también la más alta de la UE), mientras que para los ciudadanos extracomunitarios se dispara casi veinte puntos, al 52,3% (la tercera más elevada tras el 85% de Grecia y el 60% de Estonia).

En el caso de los desempleados, el problema no es solo la formación, sino la certificación de competencias adquiridas durante la experiencia profesional (algo que quedó especialmente claro tras el ‘pinchazo’ de la burbuja inmobiliaria). En el caso de los extranjeros, el problema es aún mayor, ya que en muchos casos ven que sus titulaciones no son convalidadas en España.

Una situación que puede verse agravada cuando la regularización ‘aflore’ a medio millón de potenciales trabajadores, que aunque ahora podrán acceder a empleos legales se encontrarán con la misma barrera que aquellos inmigrantes con permiso de trabajo, así como un tercio de los españoles.

El Economista, 11-05-2026