El nuevo cuadro macroeconómico oficial

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Tal como comentábamos hace un par de semanas, el gobierno ha hecho público su nuevo escenario macroeconómico para el año 2001 en el que se reducen ligeramente las previsiones de crecimiento para el presente año 2001, en línea con las revisiones del escenario internacional y con el consenso medio de la mayoría de los analistas macroeconómicos.
En este nuevo cuadro macroeconómico se presenta, como decíamos, un panorama algo menos favorable que el recogido en las estimaciones previas, adelantándose un crecimiento del PIB real del 3,2% frente al 3,6% de la previsión anterior, siendo especialmente significativa la revisión efectuada sobre la magnitud de inversión en equipo, que se ha reducido en más de 3 puntos.
Si comparamos estas nuevas estimaciones con los datos medios manejados por la mayoría de analistas, nos encontraremos que, en líneas generales, se sitúan en posiciones muy próximas a los resultados de consenso, siendo ligeramente más optimistas en términos de inversión y exportaciones y “curiosamente” más moderadas en términos de expectativas de generación de empleo, adelantándose un crecimiento del total de ocupados ligeramente inferior al de la media.
Al margen ya del detalle específico de las nuevas estimaciones, y desde mi punto de vista, la publicación del escenario “oficial” debe cumplir la doble misión de servir de guía para la elaboración y gestión de los Presupuestos Generales del Estado, y de generación de expectativas sobre los agentes económicos.
Respecto a la primera de la funciones, estas nuevas estimaciones deberían servir para alertar sobre las posibles desviaciones de ingresos que se pueden generar en un entorno de menor crecimiento económico. Ahora bien, si tenemos en cuenta que la rectificación al alza sobre las estimaciones de precios (fundamentalmente el deflactor del PIB) es mayor que la revisión a la baja del crecimiento real, el volumen total de ingresos, que se referencia en su mayor parte a las cifras nominales, podría ser incluso mayor que el presupuestado en una situación como la recogida en estas nuevas previsiones.
En cuanto a la labor de generación de expectativas, para que éstas sean efectivas y asumidas por los agentes sociales, deben ser, ante todo “creíbles”; por lo que en una situación como la actual donde se están desatando temores, en mi opinión, excesivamente pesimistas, no está de más que se presente este tipo de adaptaciones del escenario oficial que, reconociendo una mayor desaceleración, no sean especialmente alarmistas y contribuyan al deterioro de dichas expectativas.