¿Es una buena noticia la bajada de tipos en USA?

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El pasado jueves se desató una oleada de optimismo sobre los mercados de valores estadounidenses como reacción a la nueva rebaja adicional de tipos de interés, de 50 puntos básicos, aplicada por la Reserva Federal y que dejó los tipos de intervención en el 4,5%.
En buena lógica, cualquier abaratamiento del precio del dinero debe ser interpretado de forma positiva en la medida en que facilita la obtención de capitales y su posterior utilización para fomentar la inversión real.
Respecto a esta última rebaja aplicada sobre los tipos de intervención americanos, podríamos plantearnos hasta qué punto puede ser positiva para nuestro propio sistema económico. Por una parte, y tal como hemos mencionado en diversas ocasiones desde esta misma columna, esta carrera descendente del coste del capital en Estados Unidos abre la puerta a posibles movimientos reflejos en nuestros propios tipos de interés y que darían un nuevo impulso a la inversión interior; y, por otra, la mayor rentabilidad relativa de los activos financieros europeos puede generar un cierto re-direccionamiento de capitales hacia el viejo continente.
Ahora bien, si analizamos con mayor detalle la nueva posición relativa de los tipos de interés europeos y americanos, podremos comprobar que en los últimos 20 años el único periodo en que se ha registrado un diferencial negativo, como el que ha generado esta última rebaja, fue precisamente a principios de los años 90, cuando Estados Unidos experimentó la última recesión económica en su sentido estricto (crecimiento económico negativo).
Si tenemos en cuenta que las mayores dudas que se plantean sobre el futuro más inmediato, tanto de nuestra propia economía, como del conjunto mundial, se centran sobre la magnitud de la desaceleración del crecimiento americano y su reflejo sobre el resto de economías, no podemos dejar de interpretar este nuevo movimiento como una señal de alerta adicional sobre la profundidad del parón que está experimentando la mayor economía del mundo.
Adicionalmente, esta situación de diferenciales de tipos de interés negativos de la economía americana se tradujo, a principios de los noventa, en una fuerte apreciación de la divisa europea, que llegó a cotizarse a máximos históricos cercanos al 1,4 dólares por ECU. Aunque por el momento no parece que se haya inducido este tipo de reacción en los mercados cambiarios, sino, más bien, en el sentido contrario, no sería descartable una reacción al alza de nuestra divisa común que, al menos a corto plazo, pudiera tener efectos negativos adicionales al dificultar nuestras ventas al exterior.