El BCE deja los tipos en el 2% y destaca que la economía de la región mantiene su “resistencia” en un entorno difícil

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El Banco Central Europeo (BCE) mantiene los tipos de interés por quinta reunión consecutiva. El Consejo de Gobierno de la entidad ha celebrado este jueves el primer encuentro del año en Frankfort, en un contexto en el que la pérdida de valor del dólar frente al euro le da margen para seguir adelante con su hoja de ruta ‘prudente’ por el lado de la inflación. Su tipo de referencia, la facilidad de depósito, permanece así en el 2% -es la tasa que marca la evolución del euríbor de las hipotecas, del coste de los préstamos o de las tarjetas que ofrecen los bancos-. A la vez, los tipos que se aplican a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito se mantienen en el 2,15% y el 2,40%, respectivamente.

La economía sigue mostrando capacidad de resistencia en un entorno mundial difícil, señala la entidad en su comunicado, en el que apunta que el bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado, la ejecución gradual del gasto público en defensa e infraestructuras y los efectos favorables de las anteriores bajadas de los tipos de interés “están respaldando el crecimiento”. Pese a ello, desde el BCE recuerdan que las perspectivas son aún inciertas, debido a la falta de claridad sobre las políticas comerciales globales y las tensiones geopolíticas. La inflación cerró diciembre en el 1,9%, según Eurostat, la oficina de estadísticas europea, por lo que permanece por debajo del objetivo que la entidad se ha marcado a medio plazo. En su nota el banco central incide en que los datos confirman que debería estabilizarse en esos niveles a medio plazo. Los riesgos “están equilibrados”, ha confirmado la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en rueda de prensa.

La fortaleza de la moneda común frente al ‘billete verde’ contribuye a esa moderación de los precios porque abarata las importaciones (por ejemplo las energéticas, de las que Europa es muy dependiente) y debilita las exportaciones de productos de la región. “No tenemos un objetivo para el euro, pero es importante para la inflación”, ha explicado Lagarde, tras recordar que la apreciación de la moneda (que el euro se fortalezca frente al dólar) no es nueva, sino que se trata de un proceso que viene produciéndose desde marzo del año pasado y que la entidad ha incorporado todo este tiempo a su análisis económico.

Sin nuevas proyecciones económicas sobre la mesa, la actual coyuntura respalda el guion de “esperar y ver” que la entidad mantiene en la toma de sus decisiones de política monetaria. La economía de la Eurozona creció un 1,5% en el último año, seis décimas más que el ejercicio previo, pese a las dificultades que siguen atravesando sus dos motores tradicionales, Alemania y Francia. Con la inflación relativamente controlada y una economía que resiste, la propia Lagarde ha dejado claro en numerosas ocasiones que ese 2% en el que se sitúa la tasa de depósito es “buen lugar”. El BCE no se compromete con ninguna senda de tiposEn adelante, sus decisiones sobre los tipos de interés se basarán en la valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, “teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria”, precisan en la entidad. Por ello, no se comprometen de antemano con ninguna senda concreta de tipos. El máximo órgano del BCE está preparado para ajustar todos sus instrumentos para asegurar que la inflación se estabilice en su meta del 2% y para preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, incide en que el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible “para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza” para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro.

Medidas para fortalecer la UELagarde también se ha comprometido a enviar a los líderes de los Veintisiete un documento de medidas para fortalecer la resiliencia a largo plazo del bloque. “Esta es nuestra lista de lo que consideramos con mayores probabilidades de impulsar el crecimiento, mejorar la productividad y liberar el talento de Europa”, ha asegurado, para incidir en que se la remitirán a los jefes de Estado, al presidente de la Comisión Europea y al presidente del Consejo Europeo antes de su próxima cumbre del 12 de febrero.