El ladrillo capta 4 euros de inversión por cada uno que va a ciencia y tecnología en España

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Las 10.991 nuevas sociedades mercantiles creadas en España en el mes de enero han supuesto la suscripción de 623,2 millones de euros de capital. Son cifras que revelan dinamismo, y también que el modelo productivo español sigue atrapado en su propia inercia, según el análisis realizado por el profesor Alfonso Miguel Márquez García, de la Universidad de Jaén (UJA), a través de los informes sobre emprendimiento societario mercantil en España publicados por Estudios e Investigación Empresarial (EIEM), que revelan una “grieta estructural” en la calidad de la inversión: por cada euro que el capital español destina a la ciencia y la tecnología, el sector de la construcción y el inmobiliario absorbe cuatro.

Lejos de ser una mera estadística registral, el estudio ofrece una radiografía crítica para la política económica: España crea empresas a buen ritmo, pero el dinero huye del riesgo innovador para refugiarse en el cemento, explica el profesor Márquez.

La gran brechaEl valor diferencial de esta investigación reside en su capacidad para cruzar datos de constitución con volúmenes de capital real. El resultado es un indicador de “confianza inversora”. Según el informe, existe una desproporción financiera abismal. Por cada euro de capital social invertido en actividades profesionales, científicas y técnicas, se han inyectado 4,26 euros en construcción y actividades inmobiliarias. Si sumamos la hostelería a la ecuación, la ratio se dispara a 4,57 euros. “A pesar de la retórica sobre la digitalización, el inversor privado español sigue percibiendo el inmobiliario como el valor refugio por excelencia. La tendencia es idéntica en volumen: por cada nueva empresa tecnológica, nacen 1,61 empresas vinculadas al ladrillo”, indica el autor del estudio.

Por sectores, donde más empresas se crean es en comercio (1.571, un 14,2%), inmobiliario (1.488, un 13,5%), actividades profesionales, científicas y técnicas (1.301, un 11,8%), construcción (1.239, un 11,27%) y hostelería (1.044, un 9,5%). El ranking por capital suscrito estaría encabezado por actividades financieras y de seguros (276,8 millones de euros, un 44% del total), inmobiliaria (171 millones, un 27%), actividades profesionales, científicas y técnicas (39 millones, un 6%), transporte y almacenamiento (22 millones, un 3,5%), y comercio (3 millones, un 3,2%).

La paradoja KISEl informe de la UJA introduce un matiz crucial para entender hacia dónde va el “dinero inteligente”. No todos los servicios son iguales. El análisis detecta que los Servicios Intensivos en Conocimiento (KIS) -consultoría, ingeniería, servicios digitales- están logrando romper la barrera. Aunque representan el 32,65% de las nuevas empresas, han captado el 54,12% de todo el capital invertido (337,3 millones de euros).

Sin embargo, esta buena noticia esconde un “agujero negro” en la economía real: el raquitismo industrial.

Si se pone la lupa en la industria manufacturera de alta tecnología, las cifras son “alarmantes”. Las 74 nuevas empresas industriales de alta y media-alta tecnología en sectores como telecomunicaciones, programación e infraestructuras informáticas, u otros servicios de información, creadas en enero suponen apenas el 0,67% de las nuevas sociedades. Su respaldo financiero es testimonial: con 1,8 millones de euros, aportan únicamente el 0,30% del nuevo capital social suscrito en España.

La conclusión del profesor Márquez es clara: “España está generando estructuras de conocimiento en los servicios (terciarización avanzada), pero está dejando morir la vanguardia industrial por una infrafinanciación crónica en sus etapas iniciales”.

MálagaEl informe también pone nombres y apellidos a la geografía del poder económico. Se confirma un nuevo orden territorial: el eje Madrid-Barcelona-Málaga. La provincia andaluza, con 691 nuevas sociedades mercantiles, no solo asegura el tercer puesto, sino que supera a Madrid en densidad emprendedora (38,6 nuevas sociedades mercantiles por cada 100.000 habitantes).

No obstante, el dato más preocupante para la competitividad es la extrema concentración del capital, una suerte de “macrocefalia financiera”. El 88,78% de toda la inversión de enero (553 millones de euros) recayó en manos de solo 543 empresas (menos del 5% del total).

Esto dibuja un tejido empresarial “dual y peligroso”: una élite corporativa que acapara los recursos frente a una inmensa base de más de 10.000 microempresas que deben competir por las “migajas” del 11% del capital restante, siempre según el análisis realizado por la UJA.

Corregir desequilibriosLa publicación de estos datos por Estudios e Investigación Empresarial (EIEM) cumple una función esencial de servicio público. Al traducir los datos brutos del BORME en inteligencia económica procesable, la Universidad de Jaén transfiere a la sociedad una herramienta vital para corregir desequilibrios antes de que sean estructurales.

Las cifras de este arranque de 2026 son un aviso a navegantes para legisladores e inversores: la vitalidad emprendedora existe, pero mientras el flujo del capital siga primando el ladrillo sobre la tecnología y concentrando la riqueza en el 5% de los actores, la transición hacia una economía de alto valor añadido será un espejismo, asegura Alfonso Miguel Márquez García.