Escenarios para una crisis

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Desde que el fatídico 11 de Septiembre “temblaran las estructuras de occidente”, la palabra “crisis” se ha diseminado entre todos los informes y análisis de la situación y perspectivas económicas elaborados a lo largo y ancho del mundo.
Ante esta situación cabría preguntarse, en primer lugar, qué relación existe entre los acontecimientos de dicha fecha y los significativos cambios realizados sobre las perspectivas de evolución de las grandes economías mundiales.
A este respecto, desde mi propio punto de vista, compartido por una gran parte de analistas, los sucesos de principios de septiembre no han hecho otra cosa que “detonar” una carga que se venía acumulando, en términos de fuertes desequilibrios sobre la economía americana , y sobre cuyo ritmo de corrección ya se venía alertando desde hace bastantes meses; Adicionalmente se han generado toda una serie de incertidumbres que se pueden traducir en una batería de escenarios alternativos de evolución del conflicto cuyos efectos sobre el conjunto del sistema económico pueden ser muy diversos.
Dejando al margen el campo de la especulación sociopolítica, lo que sí parece claro es que el conjunto de la economía mundial se encuentra inmerso en un proceso de desaceleración global, inducido inicialmente por la economía americana, y cuya magnitud y extensión temporal final está aún por determinar.
Tratando de cuantificar estas incógnitas, desde CEPREDE hemos diseñado tres escenarios alternativos de evolución que delimitarían un crecimiento de la economía mundial entre el 1,4% y el –0,3% para el 2002 y entre el 2,9 y el 0,1% para el 2003. Estas magnitudes nos definen un panorama de crisis a nivel mundial para el próximo año, incluso en recesión neta bajo el escenario más pesimista, que podría extenderse hasta el 2003 en función de la extensión temporal del conflicto.
A la vista de estas perspectivas debemos preguntarnos en qué medida esta la economía española preparada para afrontar esta crisis e incluso tratar de cuantificar los efectos de los distintos escenarios sobre nuestras perspectivas de crecimiento.
Respecto al primero de los puntos, debemos señal que en comparación con las últimas crisis económicas (91-93, 81-82) la situación de partida de la economía española es significativamente diferente, tanto por nuestro grado de integración con el resto de países europeos, como por los niveles de corrección de los desequilibrios básicos.
Basten sólo algunos datos para ilustrar esta situación: la ultima crisis económica (1993) se afrontaba con un nivel de inflación superior al 6%, unos tipos de interés reales del 7%, una tasa de paro del 19%, un desequilibrio por cuenta corriente del 3,6% del PIB y un déficit público de casi el 4% del PIB. Por el contrario los datos actuales con inflación al 3,6%, tipo reales al 0,9%, tasa de paro al 13%, saldo exterior en torno al 2% del PIB y con un sector público próximo al equilibrio presupuestario, nos presentan una economía mucho más saneada para afrontar este proceso de desaceleración internacional
En cuanto al segundo de los interrogantes planteados, la cuantificación de los efectos finales sobre nuestra economía, es conveniente señalar que, tradicionalmente, se venía admitiendo, a la luz de los resultados estadísticos, que la nuestra economía sufría de forma diferencial las crisis económicas de la misma forma que se veía beneficiada diferencialmente de las situaciones de bonanza. Hoy en día, y precisamente por este aumento en el proceso de integración con la Unión Europea, este hecho diferencial de la economía española se habría amortiguado en gran medida, y cabe esperar que los efectos finales que experimentará nuestro sistema económico sean similares a los registrados en el entorno comunitario.
Haciendo uso de las herramientas de modelización desarrolladas por nuestra institución, hemos cuantificado los efectos finales que los diferentes escenarios alternativos inducirían sobre los grandes agregados macroeconómicos durante los próximos ejercicios, pudiendo adelantarse que, frente a un escenario básico en el que la economía española crecería en torno al 2,1% el próximo año y se recuperaría hasta el 3,4% en el 2003, estos resultados podrían reducirse hasta el 1,2 y 2,3% respectivamente, en un escenario alternativo de incremento de la incertidumbre y aumento de riesgos, e incluso llegar hasta el 0,7 y 0,9% respectivamente si se recrudece y prolonga el conflicto.
En resumen podríamos concretar que, si bien la economía española se encuentra mejor preparada que en otras ocasiones para afrontar un escenario de crisis internacional, no es menos cierto que nuestro sistema económico no puede permanecer ajeno a la misma y que se podría ver significativamente afectado si los efectos finales del conflicto desatado a raíz del 11 de septiembre terminan generando efectos amplios y prolongados sobre la economía mundial.