La cotización del oro al contado, valor refugio por antonomasia, ha superado este lunes el umbral de los 5.000 dólares en respuesta a la debilidad del dólar y la incertidumbre relacionada con las erráticas políticas del presidente estadounidense, Donald Trump.
El precio de la onza de oro ha llegado a alcanzar un récord intradía de 5.111 dólares, con una revalorización del 2,5% respecto del cierre anterior y doblando su valor desde mediados de agosto de 2024, cuando la cotización del metal superó por primera vez los 2.500 dólares.
De este modo, la cotización del oro acumula una subida de alrededor del 18% en lo que llevamos de 2026, frente al aumento de casi el 70% en el conjunto del pasado ejercicio, después de haber superado por primera vez la cota de los 4.500 dólares por onza a finales del pasado mes de diciembre. Desde Renta4 atribuyen este último movimiento a la amenaza de Trump dirigida a Canadá, a la que impondrá aranceles del 100% (actualmente 35% y no aplican a productos CUSMA) en caso de que llegue a un acuerdo comercial de mayor envergadura con China tras la visita del primer ministro Carney a Xi Jinping que ha resultado en concesiones recíprocas (vehículos eléctricos chinos y productos agrícolas canadienses) tras años de enfrentamientos.
Además del oro, la cotización de la plata también vive su particular ‘rally’ y, tras haber superado el pasado viernes por primera vez los 100 dólares por onza, este lunes llegaba a alcanzar los 109 dólares, con una revalorización en 2026 superior al 50%. “El movimiento ha sido impulsado por una serie de shocks geopolíticos”, señalan los analistas de ING Warren Patterson y Ewa Manthey, en referencia a la incertidumbre sobre la postura de Washington respecto a Groenlandia y la persistente preocupación por una posible escalada entre Estados Unidos e Irán.
Asimismo, un dólar más débil, menores rendimientos reales y la persistente incertidumbre política han reforzado el apetito inversor por los activos tangibles, apuntan los expertos, añadiendo que, el ajuste de los balances físicos en medio de un crecimiento limitado de la oferta minera, está añadiendo aún más presión alcista. “Las tensiones geopolíticas, las compras de los bancos centrales y los déficits estructurales de oferta dejan a ambos metales bien posicionados”, afirman los expertos. En un panorama geopolítico cada vez más fragmentado, el oro “destaca como un activo con una resistencia única”, coinciden desde Schroders. Oliver Taylor, gestor de fondos multiactivos, y Joven Lee, estratega multiactivos de la firma recuerdan que, a diferencia de los bonos del Estado, que están intrínsecamente vinculados a los riesgos políticos y crediticios de los soberanos que los emiten, el oro es una reserva de valor no soberana.