La inflación ha interrumpido su senda descendente en el arranque del verano: subió un 2,3% en junio, registrando el primer repunte después de tres meses de descensos encadenados, según los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El organismo corrige así en una décima al alza el dato del 2,2% que había adelantado a finales del mes pasado, un repunte impulsado principalmente por el aumento de los precios de los carburantes. Los gastos asociados a la vivienda y los alimentos también han presionado al alza el indicador.
La inflación se sitúa así en los mismos niveles de marzo y es superior en tres décimas a la marca registrada en mayo. Además, se vuelve poner por encima del objetivo del 2% que fija la autoridad monetaria europea para el medio plazo. La inflación subyacente, que no tiene en cuenta los elementos de la cesta de la compra con los precios más volátiles —alimentos frescos y energía— se mantiene en el 2,2%, al igual que el mes anterior. Pese al repunte, el Ministerio de Economía valora positivamente el dato, destacando la tendencia a la estabilización de la inflación en torno al nivel de referencia para el Banco Central Europeo del 2%. “España continúa con una situación de estabilidad y moderación de precios que, junto a los aumentos salariales, permite que los hogares sigan ganando poder adquisitivo, conjugándose con unas perspectivas de crecimiento económico por encima de las principales economías europeas”, agrega en una nota.
El departamento dirigido por Carlos Cuerpo identifica los carburantes como principales responsables del repunte inflacionario en el sexto mes del año, “en línea con el encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales, y del gas, frente a la bajada que registraron en junio del año pasado”. Por el otro lado, destaca la moderación en los precios de otros productos y servicios que antes venían presionando con fuerza sobre el gasto de los hogares, como el aceite de oliva, que ha acumulado un descenso del 48% desde el pico alcanzado en abril de 2024, la desaceleración de los servicios de alojamiento y la caída de la contribución de los paquetes turísticos.
El último dato disponible de la zona euro, también de junio, apunta en la misma dirección: los precios subieron una décima en el bloque de la moneda única el sexto mes del año, hasta el 2%, en un clima de incertidumbre disparada. Bruselas —y todos sus socios— está a la espera de conocer cuál será el desenlace de la guerra comercial proclamada por EE UU, a la vez que las tensiones geopolíticas escalan.
La invasión rusa de Ucrania y la crisis energética que se desató a raíz del conflicto ya dispararon los precios hasta niveles inéditos en décadas. Ahora, el foco está puesto en las tensiones crecientes en Oriente Próximo, uno de los epicentros de la producción de crudo, con la escalada entre Israel e Irán, en la que EE UU ha intervenido directamente.