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09 de febrero de 2010

Expansión.com

El paro llega al 19,5% y se aferra al podio de la OCDE

España no quiere tener nada que ver con Grecia y su abultada deuda, aunque, en términos laborales, no está claro que la economía nacional le gane demasiada ventaja a la helena.

El último informe de la OCDE coloca la tasa de paro española de diciembre en el 19,5%, más del doble que la media de los países desarrollados (8,8%). Y, sí, se cumple la tradición una vez más: España ocupa el puesto número uno del ránking del paro.


Aunque la OCDE no incorpora las cifras de Grecia referidas a diciembre –el país tiene otra periodicidad de recogida de datos–, sí refleja que en septiembre su nivel de paro era del 9,7%, un umbral que, según las previsiones más pesimistas de los analistas, se situaría ahora en torno al 11% ó a lo sumo 12%.

Las comparaciones son dañinas incluso con Irlanda (13,3%), el otro socio de referencia de la UE que ha sufrido los efectos de la crisis del ladrillo en su economía doméstica, y que ocupa el puesto tercero en la lista, por detrás de Eslovaquia (13%).

Donde realmente se aprecia la enfermedad crónica que sufre el mercado de trabajo nacional es en el tablero de la eurozona. En Francia el 10% de la población activa está golpeada por el paro, una cifra que asusta, pero no tanto como ésta otra: la OCDE detecta 4.470.000 españoles sin empleo (200.000 más de los que reflejaba la Encuesta de Población Activa del INE del cuarto trimestre), un volumen que equivale a sumar el desempleo del país luso y Canadá juntos (donde se registraron en el último mes del año 2.916.000 y 1.550.000 parados, respectivamente).

A la espera de una reforma
El balance que también preocupa a los analistas es éste otro:en 2009 la tasa de paro creció seis puntos respecto al año anterior, un salto de gigante que no tiene parangón en ningún otro país desarrollado. La buena noticia de haber estirado tanto la goma es que difícilmente se volverán a registrar crecimientos interanuales de esta índole.

Y he aquí la utilidad de la reforma laboral que estos días tendrán que perfilar los sindicatos y la patronal. Para que el ajuste del empleo no siga haciéndose vía cantidad –es decir, generando más y más desempleo– los expertos reclaman cambios profundos que permitan seguir el ajuste vía precios, es decir, retocando salarios y coste del despido.

Mientras ese momento llega, las familias están esforzándose por acomodarse a la coyuntura. El fenómeno viene de lejos: a mediados de 2008, los expertos ya advirtieron un número inusitado de mujeres de entre 45 y 50 años que figuraban como población activa en la estadística, esto es, se auto declaraban como personas en edad de trabajar y con ganas de tener un empleo.

Ayer Adecco refrescó estas cifras: la empresa de recursos humanos estima que alrededor de 480.000 mujeres amas de casa se han lanzado al mercado de trabajo en los dos últimos años para hacerse un hueco en el mundo laboral y complementar, así, los ingresos del hogar, o bien subsanar la falta de empleo del cónyuge.

‘Zancadillas’ tradicionales
El INE revela que desde el estallido de la crisis –hace 24 meses– el número de demandantes de empleo se ha disparado un 150%, sobre todo entre los trabajadores mayores de 55 años.

Competir con los jóvenes e inmigrantes no es fácil, máxime cuando se tropieza con las trabas que arrastra la economía. La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (Faes) se hizo eco ayer en un informe de algunas de esas zancadillas que, según los autores, llevan a España “hacia la segunda división” económica.

La primera es que España será la única de las grandes economías europeas cuyo PIB seguirá encogiéndose en 2010. Según Faes, las previsiones son especialmente negativas si se tiene en cuenta que el Índice de Miseria de Moodys –que se calcula mediante la suma de paro y déficit– sitúan al país en la peor situación de Europa.

La segunda de las herencias negras para 2010, según la institución, es la débil libertad económica nacional comparada con el resto del mundo. Según el estudio conjunto de la Fundación Heritage y el Wall Street Journal, España obtiene una puntuación de 58,1 puntos sobre 100 en presión fiscal, frente a la media de los 76,7 puntos a nivel mundial. La capacidad de maniobra que permite la regulación laboral recibe 47,3 puntos, frente a los 65 de la media mundial.

El informe Doing Business del Banco Mundial es otro de los que destaca la institución. Recuerda que España ha pasado del puesto 31 –el cero es el mayor grado de libertad– al 62 en los últimos cinco años.

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