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08 de febrero de 2010

Expansión.com

Las empresas buscan otras alternativas a la banca ante el parón del crédito por la crisis

En tiempos de estrechez financiera, los bancos tratan de reducir su endeudamiento, extremando el control de riesgos y cuidándose de gastar sólo en lo indispensable.

Empresas con planes de crecimiento y balances saneados encuentran, así, serias dificultades para obtener financiación bancaria.

Sin embargo, dos años de restricción crediticia dan para ensayar fórmulas de liquidez alternativas al préstamo bancario. Una vía es titulizar la cuenta de clientes, como ha hecho Tavex. La firma textil ha emitido deuda con cargo a su cartera de clientes en Brasil, logrando financiación por unos 40 millones a largo plazo de inversores y reduciendo su dependencia del sector bancario. Para ello, ha constituido un fondo con sus cuentas a cobrar en aquel país, a un plazo de 30 meses.

Bonos corporativos
Las emisiones de bonos corporativos forman parte de esta tendencia de desintermediación bancaria. Empresas como Gas Natural, Iberdrola y Telefónica han recurrido recientemente a esta fórmula.

Otras, como Abengoa y Pescanova, han optado por emitir bonos convertibles, que se pueden canjear por acciones de la compañía a vencimiento. “No obstante, cada vez les cuesta más financiarse a las empresas españolas, por el aumento del riesgo país percibido entre los inversores internacionales”, destacan desde un banco de inversión.

Campofrio se ha dado cuenta de ello. La empresa alimentaria ha emitido bonos high yield, con vencimiento en 2016, con una rentabilidad del 8,25% para pescar inversores.

Las ampliaciones de capital y las salidas a bolsa son, por su parte, dos estrategias en alza para captar recursos. Así lo entendió Santander al sacar el año pasado a bolsa su filial brasileña por 4.760 millones. Y así lo están viendo numerosos fondos de capital riesgo, como Cinven, BC Partners y CVC Capital Partners, que preparan las salidas a bolsa del sistema de reservas de viajes Amadeus y del fabricante de envases metálicos Mivisa en España.
Otras empresas de menor tamaño, como la productora Zinkia y la cadena de jugueterías Imaginarium, han recurrido al incipiente Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y a la búsqueda de inversores, bien sea el capital riesgo o las fortunas familiares, como vía para financiarse, explica Enrique Quemada, consejero delegado del banco de inversión ONEtoONE Capital Partners.

Fusiones y adquisiciones
El mundo de los movimientos corporativos también ha vivido un parón histórico ante la falta de préstamos para financiar compras empresariales. Una fórmula para eludir el cerco está siendo la financiación de vendedores (vendor finance), por la que el vendedor acepta un pago aplazado, permitiendo al comprador financiar parte de la adquisición con cargo a la propia empresa adquirida y a su capacidad de generar caja.

Algunas firmas de capital riesgo, como CVC, han recurrido a esta solución para financiar adquisiciones, como la del gestor de fondos cotizados iShares a Barclays el pasado año por más de 5.000 millones de euros.
Mientras, el pago de las compras sólo con capital y el intercambio de acciones han resucitado en medio de la restricción de crédito.

‘Mezzanine’
Además de los bancos, existen otros inversores para financiar las empresas, como los fondos de deuda mezzanine. Este tipo de financiación es más cara y con más riesgo que la tradicional o senior, ya que su cobro está subordinado dentro del orden de prelación en caso de declaración concursal. Firmas como Indigo Capital aportan esta deuda presente en compañías españolas, como el grupo de certificación Applus+ y el fabricante de productos sanitarios Indas, controladas por los fondos Carlyle y Vista Capital, respectivamente, de acuerdo con Standard & Poor’s LCD.

La venta de divisiones consideradas no estratégicas es otra forma de hacer caja. Acciona vendió hace unos meses su división funeraria Mémora al fondo 3i y el empresario Juan Domingo Ortega acaba de traspasar su empresa de quesos Forlasa a la francesa Lactalis para obtener recursos con los que centrarse en el negocio de las energías verdes.

‘Sale & leaseback’
Por su parte, SOS planea la venta de inmuebles propios como oficinas y fábricas por unos 100 millones de euros (para quedarse como inquilino) bajo la fórmula de sale & leaseback. Esta medida se enmarca en el proceso de reestructuración de una deuda financiera de 1.200 millones.

Mientras, la Seda de Barcelona ha recurrido a financiación pública del Instituto de Finanzas Catalán (IFC) como forma de buscar un balón de oxígeno a sus problemas. El Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha servido de asidero para empresas hoteleras y automovilísticas.

El colectivo de las empresas concesionarias también se está moviendo y busca el apoyo del Gobierno a una fórmula contable que les permita continuar explotando las autopistas radiales de Madrid, ante la negativa de la banca a refinanciar su deuda tras la caída de los flujos de tráfico.

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