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29 de abril de 2009

El País

Las cotizaciones sociales caen por primera vez en más de una década

La principal partida de ingresos de la Seguridad Social baja un 2,4% hasta marzo

El Gobierno rindió ayer cuentas de cómo han afectado los peores meses de esta crisis a su saldo de ingresos y gastos. El presupuesto del Estado, como ha ocurrido hasta ahora, se lleva la peor parte, resultado del apreciable descenso en la recaudación de impuestos: han bastado tres meses para que el balance sea ya déficit, casi un 0,7% del PIB. El sistema de la Seguridad Social, que encadena 11 años consecutivos de excedentes, empieza a notar con crudeza los efectos de la recesión. La caída de ingresos por cotizaciones sociales se acelera. Hasta marzo, la Seguridad Social computó 26.208 millones de euros, un 2,4% menos que en el mismo periodo de 2008.
En la estadística, recopilada por el Ministerio de Economía a partir de datos del Ministerio de Trabajo, no hay rastro de un descenso anual en los ingresos por cotizaciones sociales durante un trimestre en esta década. Y a falta de una serie publicada mes a mes, expertos consultados por este periódico dan por hecho que no hubo tampoco caídas en los ingresos durante un trimestre al menos hasta 1994, cuando golpeaba con más dureza la destrucción de empleo que se desató un año antes, en la última recesión que sufrió la economía española.
La merma de recursos por las cotizaciones sociales comenzó, en la comparación anual, el pasado mes de enero, con un descenso del 0,3%. Y no para de aumentar desde entonces. Su peso en el sistema (un 87% de los ingresos) implica de forma automática un descenso similar en los recursos totales de la Seguridad Social (un 2,5% menos). En el otro lado del balance, los gastos, muy concentrados en el pago de pensiones (un 7% más), siguen creciendo a buen ritmo.
En suma, el boyante superávit del que ha disfrutado hasta ahora la Seguridad Social empieza a diluirse: el saldo positivo bajó de 10.876 a 8.249 millones en la comparación con el primer trimestre de 2008, un recorte del 24%. Pese a todo, el ritmo de ingresos va sólo ligeramente por debajo de lo previsto por el Gobierno, que cuenta todavía con retener un superávit de 5.586 millones de euros a final de año, según desveló hace una semana el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero.
Si esas previsiones se cumplen, lo que queda de año sí será deficitario: es decir, entre abril y diciembre el ingreso por cotizaciones no llegará a cubrir los gastos por pensiones, aunque aquí no sólo pesa la crisis: las dos pagas extraordinarias tienen lugar precisamente en este periodo.
En comparecencia parlamentaria, Zapatero insistió ayer en que el sistema de la Seguridad Social "es sólido y fuerte". Y volvió a sostener que no habrá déficit a finales de año, pese al rápido deterioro ocasionado por la crisis. Son los rescoldos de la polémica que encendieron el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a cuenta de la financiación de las pensiones.
El gobernador del Banco de España aseguró que era posible que se registre un déficit "en un año", aunque matizó que un saldo negativo puntual no ponía en riesgo la sostenibilidad del sistema. Tras estallar la polémica, el Banco de España aclaró que Fernández Ordóñez se refería al saldo de las Administraciones de la Seguridad Social, que incluye el gasto en las prestaciones por desempleo, una partida que engorda mes a mes con la crisis. Pero incluso el devenir de las cuentas del sistema de la Seguridad Social (básicamente, ingreso de cotizaciones y pago de pensiones), que son a las que hace referencia Zapatero, está en cuestión.
Hasta el arranque de este año, los ingresos por cotizaciones sociales habían seguido subiendo, pese al violento embate de la crisis económica. Y aún en este primer trimestre su descenso es moderado si se compara con el descenso en el número de personas ocupadas en el mismo periodo (un 6,4%). Hay dos explicaciones a esto: el Estado asume el pago de las cotizaciones mientras se cobra la prestación por desempleo; y los empleos destruidos hasta ahora corresponden a los puestos de trabajo peor pagado y, por tanto, con bases de cotización menores.
En el saldo de la Administración del Estado, los efectos de la crisis se suman al coste de las medidas adoptadas por el Gobierno para reactivar la economía. En conjunto, el nivel de ingresos cae un 12%, con descensos acusados en la recaudación del IRPF (-9,7%), IVA (-26,2%) o impuesto de sociedades (-32,3%). En definitiva la necesidad de financiación del Estado llega ya a 7.586 millones, un 0,69% del PIB. El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, dio por hecho que se revisará la estimación del Gobierno, que augura un déficit del 4,7% para la Administración central este año.

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