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11 de marzo de 2009

El País

La banca española arremete contra las inyecciones públicas en Europa

Las entidades financieras asumen parte de la culpa de los años de excesos

La banca española se siente fuerte en medio de un viento huracanado que combina paro, recesión, reventón inmobiliario, crisis financiera y un doloroso etcétera en el que no falta un fenomenal repunte de la morosidad. Con la que está cayendo, saca pecho: "Todavía ahora nuestra posición es mejor que la europea".

La banca española se siente fuerte en medio de un viento huracanado que combina paro, recesión, reventón inmobiliario, crisis financiera y un doloroso etcétera en el que no falta un fenomenal repunte de la morosidad. Con la que está cayendo, saca pecho: "Todavía ahora nuestra posición es mejor que la europea". En una esperada comparecencia ante la Comisión de Economía en el Congreso, el presidente de la patronal AEB, Miguel Martín, combinó ayer ese mensaje con un insólito mea culpa -"contribuimos a los años de excesos, sin lugar a dudas"-, pero sobre todo sacó el cuchillo contra las inyecciones de capital público en los bancos europeos, que se han hecho "con una total falta de transparencia" y en algunos países rozan la nacionalización. "Es una situación lamentable que rompe el mapa bancario de la UE y nos perjudica gravemente", aseguró.

En los últimos meses, el sistema bancario español ha recibido feroces ataques desde los grandes centros financieros anglosajones, pero casi dos años después del inicio de la crisis sigue presentando una hoja de servicios prácticamente sin mácula, pese a que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria hacía pensar en una situación de enorme vulnerabilidad.

Estados Unidos y el Reino Unido han nacionalizado sus mayores bancos. Alemania y Francia han inyectado cifras millonarias en sus entidades. En España, de momento, apenas hay nada de eso, salvo los avales públicos y las subastas de activos, pese a que el portavoz del PP, Cristóbal Montoro, vaticinó ayer una posible "catástrofe", una "hecatombe" en la banca española. Con un punto de autocomplacencia que le afearon varios parlamentarios, Martín pasó de largo por esa posibilidad y, en cambio, cargó con toda la artillería contra las ayudas europeas.

"Ayudar a sobrevivir a entidades inviables debilita al conjunto del sector y lastra la recuperación de la economía real", dijo Martín, que criticó las inyecciones "masivas" por parte de los Gobiernos europeos, que "distorsionan la competencia". Varias de las entidades que han recibido ayudas en Bélgica (Fortis), Holanda (ING) y Estados Unidos (Citigroup), por ejemplo, compiten en España con bancos que no han disfrutado de esas aportaciones de capital.

Pero la AEB va incluso un paso más allá. "Ese tipo de ayudas debería evitarse en el caso de España", dijo Martín en un mensaje que parecía destinado a las cajas de ahorros con dificultades. La patronal defiende el sistema tradicional de salvación de entidades: las fusiones auspiciadas por el Banco de España y, como último recurso, los rescates del Fondo de Garantía de Depósitos. "España es un país experto en crisis bancarias. A través del Fondo, se garantiza que no haya fondos públicos gratuitos, el sector se compromete a devolver lo que se inyecta y a reestructurarse para salir fortalecido", afirmó. Pero los rescates no salen gratis. Martín eludió citar que el último caso sonado (Banesto) acabó costando 1.157 millones al Fondo y al Banco de España.

El mensaje para el Gobierno fue claro: la AEB es partidaria de que cada palo aguante su vela. "Cada entidad tiene que hacer frente a las responsabilidades en las que ha incurrido", en palabras de Martín.

Casi todos los partidos criticaron la contribución de la banca a la "juerga económica" de los últimos años y la actual política crediticia, que asfixia a la economía real. "La banca sobrerreacciona: dio más créditos de los que debía y ahora cierra el grifo más de la cuenta", atacó Joan Herrera (ICV).

Martín se comprometió a "arrimar el hombro" para ayudar a la economía española a salir de la crisis. Eso sí, a su manera: "En el sector inmobiliario, le pedimos al Gobierno que nos deje gestionar la crisis. Nos comeremos los [créditos] fallidos: los bancos se están convirtiendo de nuevo en grandes inmobiliarias e intentando vender pisos bajando los precios". Hay restricciones de crédito -"no tengo la menor duda"-, pero Martín las atribuye a la propia crisis, que reduce oferta y demanda. "Hay un problema de excesivo endeudamiento que debemos resolver. Pero no tenemos la enfermedad de EE UU, Reino Unido, Alemania o Francia", zanjó.

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