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04 de abril de 2008

El País

El FMI calcula que la vivienda está sobrevalorada un 20% en España

Es una de las economías más vulnerables por el gran peso del sector en el PIB

La luz roja está encendida. El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó ayer de que una caída en el precio de la vivienda y en la inversión residencial puede anticipar la llegada de la recesión económica. No es el caso aún de España. Pero el FMI habla de una sobrevaloración del precio real del 20% que califica de insostenible. Y asegura que la española es una de las economías más vulnerables ante un debilitamiento del sector.

La innovación que desde hace dos décadas se observa en los sistemas de financiación de la vivienda facilitaron el acceso de los hogares al crédito hipotecario. Y a muchos les permitió lograr el sueño de tener una casa. Pero también expusieron a las economías avanzadas a los riesgos en este sector, al alterar el papel que la actividad inmobiliaria representa en el ciclo, como explica el economista jefe del FMI, Simon Johnson.

Irlanda, Reino Unido, Holanda y Francia serían en este momento los países más vulnerables a una corrección. España entra en ese grupo, al que sigue EE UU. Hay tres factores que exponen a la economía española a los riesgos de una contracción en el sector de la vivienda, según el FMI. Primero, la inversión residencial es la segunda más alta entre las economías avanzadas, un 9% del PIB, aunque en este momento parece estable, según los datos que maneja el organismo.

Le supera sólo Irlanda con el 12%. Y está tres puntos por encima de la media. El segundo factor es el peso de la construcción. Y tercero, la exuberancia vista en los precios durante los últimos años, que según el economista del FMI Roberto Cardarelli están sobrevalorados entre un 15% y 20%, el doble que en EE UU. A partir de esto reconoce abiertamente que "las consecuencias de un debilitamiento en la inversión residencial serán mayores en España que en cualquier otra economía avanzada".

En el informe que presentará para su examen en la cumbre de primavera (12 y 13 de abril en Washington), presentado ayer, el FMI señala que la contracción puede debilitar más a cualquier economía en fase de desaceleración, de la que se comería en torno a un 10% del PIB. Los efectos de esa corrección tardan de dos a seis meses en sentirse.

La política monetaria podría suavizar las consecuencias negativas de la contracción. Por eso el Fondo cree que los bancos centrales deben ser más vigilantes ante el nivel de desarrollo de los mercados inmobiliarios al definir sus estrategias, para responder de manera "enérgica" a la rápida fluctuación del precio. Pero esto no implica que deban modificar su mandato.

"El precio de la vivienda debería considerarse como uno de los muchos factores que influyen en la balanza de riesgos para las perspectivas económicas", remacha. Un llamamiento que dirige sobre todo a los países donde es más fácil acceder al crédito hipotecario, como EE UU.

El FMI presentará el martes próximo su informe sobre riesgos al sistema financiero y el miércoles sus previsiones de crecimiento económico. Johnson habló ayer de "estancamiento" para EE UU y de "lento crecimiento" en Europa.

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