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14 de febrero de 2007

Expansión.com

La subida de tipos dispara la salida de fondos de España hacia el exterior

La subida de los tipos de interés no está teniendo únicamente impacto en las finanzas familiares.

La deuda asumida por los hogares, sobre todo como consecuencia de los créditos hipotecarios, que se sitúa ya en más de 700.000 millones de euros – cifra que se ha multiplicado por tres en sólo siete años hasta suponer ya cerca del 75% del PIB– es tan sólo una parte de los efectos del encarecimiento del precio del dinero.


“El déficit exterior, que escala en estos momentos hacia el 10% del PIB nacional, se traslada más pronto o más tarde a la deuda colocada en el exterior”, señala un analista del sector privado de una gran entidad financiera .

Es decir, que la diferencia entre los flujos económicos de entrada y de salida del país acaban cargándose a deuda que se comercializa entre entidades y ciudadanos extranjeros a los que, por lo tanto, deben pagarse los correspondientes intereses.
El resumen de este esquema financiero no es otro que el hecho de que, a medida que suben los tipos de interés, se incrementa el flujo de salida de dinero de España hacia el extranjero.

El problema es que el alza de los tipos de interés incrementa el coste total de los créditos que España reclama al exterior para seguir creciendo al ritmo actual, al tiempo que la reciente recuperación de las principales economías europeas endurece el criterio de las entidades financieras para prestar fondos a España ante el aumento del riesgo de la economía nacional.

El cálculo es sencillo: un 9,5% del PIB –cifra con la que se estima que cerrará 2006– en concepto de déficit exterior equivale a 92.625 millones de euros que se financia, o lo hará en breve, con cargo al extranjero. Y, por lo tanto, la subida de 1,5 puntos de los tipos de interés realizada por el Banco Central Europeo (BCE) en el último año y medio -hasta situar el precio del dinero en el 3,5%- ha supuesto un incremento de 1.389 millones de euros en el flujo de salida de dinero en concepto de pago de intereses. Con este alza, el resultado final refleja un auge de la salida anual de 3.241 millones de euros por esta misma causa -el pago de un 3,5% en intereses.

Paradójicamente, la reciente bajada de la inflación tampoco ha sentado bien al sector. La referencia para prestamistas y deudores son los tipos de interés reales– la diferencia entre el precio oficial del dinero y el IPC–, que han abandonado los valores negativos, con lo que endeudarse deja de ser una opción atractiva. Con una inflación del 4% y unos tipos al 3%, pedir préstamos era incluso barato. Pero cuando los precios ceden al 2,4% y los tipos escalan al 3,5%, la situación es la contraria: la renta esperada deja de ser mayor que el coste del crédito.

El giro de la política monetaria por parte del BCE es, así, una de las principales responsables de que el último año –donde se concentran las subidas del precio del dinero y, con ellas, el fin de las favorables condiciones de financiación– haya dejado cifras récord.

El déficit exterior sigue su particular escalada, con lo que la economía necesita demandar cada vez más recursos al extranjero. En concreto, según el Banco de España, la solicitud de préstamos al exterior debe crecer a un ritmo cercano al 40% para que la actividad económica pueda mantener su dinamismo. Porque, en conjunto, la suma de la deuda financiera (que excluye el crédito comercial) de familias, empresas y Administraciones Públicas alcanza ya más dos billones de euros, lo que representa dos veces el PIB español.

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