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29 de diciembre de 2005

Cinco Días

El euro cierra su primer ejercicio en pérdidas contra el dólar desde 2001

El euro va camino de cerrar su peor año desde 1999 y el primero en pérdidas contra el dólar después de tres ejercicios consecutivos al alza. La moneda de la eurozona cae un 12,8% desde enero y cotiza a 1,182 dólares.

Fuerte diferencial de tipos entre EE UU y la zona euro, parálisis política en Europa y la sorprendente resistencia de la economía estadounidense son los factores principales que explican la remontada del dólar en 2005 contra el euro (-12,8%) y el yen (-12,9%) en particular. El próximo año promete, en principio, ser una historia diferente, con el euro recuperándose desde los 1,182 dólares actuales hasta un entorno de 1,25 a 1,3 dólares.

'Dadas las necesidades de financiación exterior que tiene EE UU, con un déficit corriente equivalente al 6,2% del PIB, y que factores como los diferenciales de tipos se irán mitigando a lo largo del año que viene, pensamos que el euro puede tener un mejor comportamiento en 2006. Tampoco muy extenso, ya que EE UU debería corregir su desequilibrio exterior, sobre todo con las monedas asiáticas', anticipa Arlo Carrió, de Sabadell Banca Privada. La entidad advierte que el entorno de 1,25 a 1,3 dólares por euro constituirá un buen nivel para empezar a tomar posiciones en la moneda estadounidense.

Aunque EE UU ha sido incapaz de corregir el desequilibrio en las cuentas públicas y en la balanza por cuenta corriente, el problema del llamado doble déficit ha sido totalmente eclipsado por la política monetaria. La Fed ha aprobado este año ocho subidas consecutivas, llevando el precio del dinero del 2,25% al 4,25%, mientras que el BCE ha esperado a diciembre para elevar el coste del crédito en la zona euro, del 2% al 2,25%.

'El ciclo restrictivo ha sido más largo de lo que esperaba la gente al comenzar el año y ha cambiado el perfil del dólar, que ha pasado de ser una divisa de financiación a ser una divisa de alto rendimiento. Ello ha contribuido indudablemente a apoyar al dólar, especialmente en un año en que los mercados parecen estar más encaprichados que nunca con los diferenciales de tipos', explica Andrew Bound, de Goldman Sachs Asset Management.

Al mismo tiempo, bancos como HSBC esperan que la economía estadounidense cierre el año con un crecimiento del PIB del 3,5%, a pesar de los récords históricos del petróleo y de la racha de huracanes que asolaron el golfo de México en otoño; para la zona euro, la previsión que se maneja es del 1,3%.


El diferencial de tipos ha dominado la evolución de la divisa, que ha retrocedido un 12,8% contra el dólar


Todo esto ha llevado al euro ha interrumpir una racha de tres años consecutivos al alza. El mejor momento del euro tuvo lugar hace casi un año, cuando la moneda llegó a cambiarse el 30 de diciembre de 2004 a 1,3666 dólares. A partir de ahí, la moneda inició con altibajos un camino descendente que se aceleró cuando los franceses rechazaron en referéndum de la Constitución Europea el 29 de mayo. El euro cotizaba entonces a 1,25 dólares y tardó poco más de un mes en perder el nivel de resistencia de 1,2 dólares; llegó a caer a 1,167 el pasado 16 de noviembre y desde entonces rara vez ha superado los 1,2 dólares. Ayer cotizó a 1,182.

'Invertir en una moneda de alto rendimiento como el dólar se ha convertido rápidamente en la estrategia favorita para muchos', reconoce Yianos Kontopoulos, estratega jefe global de divisas de Merrill Lynch, que cree esa no será una buena táctica el año que viene. 'Hay razones suficientes para creer que el mundo está cambiando y que en 2006 resultará preferible invertir en las cinco divisas con menor remuneración en cuanto a tipo de interés del G-10, que en las otras cinco', completa Kontopoulos. La apuesta de Merrill Lynch para 2006 pasa, en definitiva, por el euro, el yen, las coronas sueca y noruega y el franco suizo.

El balance. Un año difícil para los estrategas


Pocos apostaban que 2005 sería el año del dólar. 'Desde un punto de vista del inversor, incluso si la posición sobre el dólar era alcista, también ha sido difícil conservar posiciones rentables. Se han producido fuertes y numerosas correcciones al activarse los precios mínimos de caída', resumen desde Goldman Sachs Asset Management.

Los flujos de repatriación monetaria en EE UU han jugado un papel decisivo. La llamada Homeland Investment Act es una ley que ha permitido a las compañías deducir temporalmente una buena parte de los impuestos sobre beneficios generados en el extranjero. Las estimaciones hablan de entre 300.000 y 500.000 millones de dólares repatriados.

La flexibilización del yuan chino sorprendió a muchos inversores, aunque se llevaba hablando de ello desde hace casi más de un año. El yuan se mantuvo durante un década prácticamente sin moverse del entorno de 8,27 dólares por unidad. Desde comienzos de julio cotiza contra una oscura cesta de divisas, de la que no se conoce públicamente la composición. El yuan cotiza ahora a 8,007 unidades por dólar, una apreciación del 2,4%. 'Una revalorización significativa del yuan podría acelerar la inflación del país y perjudicar a buena parte de la sociedad, el cambio ha de ser gradual', señalan desde Sabadell Banca Privada.

Bienvenida depreciación. La caída del euro ha sido muy oportuna para la zona euro, donde ha sido el sector exterior y no el consumo doméstico el que ha tirado de la economía.

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