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23 de noviembre de 2005

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El PIB se aceleró un 3,5% en el tercer trimestre,con un crecimiento más equilibrado

La economía española creció un 3,5% en el tercer trimestre del año, una décima más que en el trimestre precedente, según los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con la nueva base 2000.

En términos intertrimestrales, el PIB repuntó un 0,8%, tasa idéntica a la del periodo anterior después de que el INE haya corregidos los datos del segundo trimestre, que inicialmente apuntaban a un aumento intertrimestral del 0,9% en ese periodo.
Valorado a precios corrientes, el PIB creció un 8%, lo que arroja un crecimiento del deflactor implícito del 4,4%, una décima superior al del trimestre precedente. Estas cifras muestran un perfil de aceleración de la economía española como consecuencia, según el organismo estadístico, de una demanda interna que aportó 5,2 puntos al crecimiento, una décima menos que en el trimestre anterior, en tanto que la demanda externa redujo dos décimas su contribución negativa al PIB trimestral, pasando de 1,9 a 1,7 puntos.

El INE explica que la Contabilidad Nacional correspondiente al primer y segundo trimestre de 2005 contenía un error en cuanto a la aportación de la demanda interna y externa al crecimiento del PIB. Subsanado el error, la contribución de la demanda interna al crecimiento del PIB en el segundo trimestre fue del 5,3 puntos y no de 6 puntos como se publicó inicialmente, mientras que la contribución negativa de la demanda externa fue de 1,9 puntos y no de 2,6 puntos.

No obstante, el organismo estadístico señala que dicho error no afecta "en absoluto" ni al valor ni a la evolución del PIB que se publicaron los trimestres precedentes, ni a los respectivos agregados que lo componen desde la óptica de la oferta, la demanda y las rentas. Con la nueva metodología, se recupera el análisis que se venía realizando en la antigua serie de Contabilidad Nacional con base 1995 en cuanto a las aportaciones al crecimiento del PIB.

En el tercer trimestre, la ligera desaceleración de la demanda interna refleja, principalmente, la contención tanto de la demanda de consumo como de la de inversión, si bien ambas siguen registrando un vigoroso crecimiento del 4,4% y del 4,7%, respectivamente.

El consumo familiar crece menos

En concreto, el gasto en consumo final de los hogares registró un crecimiento interanual del 4,4%, dos décimas menos, presentando un menor dinamismo del gasto en servicios y bienes duraderos, si bien el INE precisa que dentro de estos últimos algunas productos continúan mostrando una "gran intensidad", como por ejemplo la adquisición de motocicletas.

Por su parte, el consumo de las administraciones públicas se aceleró desde el 4,3% al 4,6%, resultado del impulso registrado por las compras corrientes de bienes y servicios.

En cuanto a la inversión, la formación bruta de capital fijo mostró un crecimiento desacelerado, al pasar de un aumento del 7,6% al 7,4% en el tercer trimestre, debido al menor impulso que registra el aumento de los bienes de equipo, que pasan de un crecimiento del 10,4% en el segundo trimestre al 8,8% en este periodo, 1,6 puntos menos.

El INE señala que tanto la inversión en maquinaria como en material de transporte se desaceleró como consecuencia de la atenuación en el ritmo de avance de estos bienes. A pesar de ello, estas importaciones continuaron mostrando tasas de crecimiento muy altas, hecho que determina que la disponibilidad de bienes de equipo continúe prestando crecimientos muy notables.

Por el contrario, tanto la inversión en construcción (6,3%, una décima más), impulsada por la obra en edificación, como en otros productos (9%, cinco décimas más) mantuvieron sus perfiles acelerados, aunque los últimos datos muestran ritmos de avance más atemperados.

Repunte de las exportaciones

Desde la óptica de la demanda externa, las exportaciones aceleraron dos décimas su crecimiento, hasta el 1,3%, mientras que las importaciones perdieron dinamismo, tras crecer un 7,7% frente al 8,5% del trimestre anterior, condicionadas por el tono más moderado de la demanda interna.

La leve mejora de las exportaciones y la desaceleración de las importaciones ha determinado que en el tercer trimestre la aportación negativa del sector exterior al crecimiento del PIB se haya desacelerado dos décimas, hasta 1,7 puntos. Además, destaca la mejora experimentada por la actividad turística, que presentó un crecimiento real nulo, después de dos periodos consecutivos de crecimiento negativo.

Por el lado de la oferta, el aumento más intenso correspondió a la actividad constructora que, en sintonía con el dinamismo de la obra en edificación, creció un 6%, seis décimas más que en el trimestre anterior.
Por su parte, las ramas industriales siguieron ofreciendo registros de crecimiento muy débiles, con un repunte del 1,3 frente al 0,6% del trimestre precedente, mientras que las ramas agraria y pesquera repuntaron un 0,7%, crecimiento positivo que no se apreciaba desde principios de 2004. El INE explica que el mejor tono de la producción de los cultivos de verano, sobre todo frutas, ha determinado este resultado favorable.

La actividad de los servicios, por su lado, se mantuvo estable, con un crecimiento del 3,8%. Las ramas de servicios de mercado crecen ligeramente por encima de esa cifra (4%) y las de no mercado por debajo (3,2%).

567.000 nuevos empleos

El empleo, medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, registró un incremento interanual del 3,2%, estabilizando su crecimiento respecto al trimestre precedente. Esta tasa permitió la creación de 567.000 empleos netos, especialmente en la construcción (aumento del 8,8%, tres décimas más).

En los servicios, el aumento del empleo se desaceleró una décima, hasta el 3%; mientras que en la agricultura y la pesca el número de ocupados creció un 0,5%, frente al aumento del 0,1% del trimestre anterior.

Como consecuencia del aumento del empleo, el incremento de la productividad aparente del factor trabajo se situó en el 0,3%, una décima más que la registrada en el trimestre precedente.

Atendiendo a la distribución primaria de las rentas, la remuneración de los asalariados se aceleró dos décimas, hasta el 6,4%. De esta forma, el coste laboral unitario se mantuvo estable en el 2,4%, situándose dos puntos por debajo del deflactor del PIB.


Por otro lado, los impuestos netos de subvenciones redujeron su avance, al pasar de un 14% en el segundo trimestre a un 12% en el tercero, mientras que el excedente bruto de explotación y las rentas mixtas aceleraron su crecimiento ocho décimas, hasta el 8,8%.

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