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09 de junio de 2005

Cinco Días

Las cotizaciones superan ya a los ingresos por impuestos del Estado

Las cotizaciones se han convertido en la principal fuente de financiación de las Administraciones centrales. Su recaudación superó por primera vez a la obtenida por impuestos en 2004.

El suave y progresivo adelgazamiento del Estado en favor de las comunidades autónomas y los municipios está provocando un reajuste en las fuentes de financiación públicas. Tanto es así, que los ingresos por impuestos han dejado de ser la principal fuente de recursos de la administración central.

En el año 2004, y según los datos que acaba de elaborar el Ministerio de Hacienda, el conjunto de ingresos tributarios del Estado cayó al 11,65% del PIB, situándose por primera vez en la historia por debajo de los obtenidos por la Seguridad Social (11,67%). Dicho de otra forma, la presión fiscal derivada de las cotizaciones sociales que pagan empresarios y trabajadores es ya más alta que la obtenida por los impuestos estatales.

Por cotizaciones se recaudaron el pasado año 108.000 millones de euros, un 6,8% más que un ejercicio antes, fruto del buen momento que vive la economía española, capaz de seguir creando empleo y aflorando actividad sumergida. Ese vigor del mercado de trabajo es el que ha provocado un superávit de la Seguridad Social del 1% del PIB, por tercer año consecutivo.

La fortaleza de los ingresos por cotizaciones es el argumento de la patronal CEOE, para pedir al Gobierno una rebaja de cotizaciones que ayude a estimular aún más el dinamismo de la economía. Una petición a la que se han sumado varios grupos parlamentarios como CiU, PP y PNV. El Gobierno está dispuesto a estudiar rebajas de cotizaciones en la próxima reforma del impuesto de sociedades, aunque pone muchos peros a que éstas sean generalizadas. Más bien, se trataría de recortes selectivos, como apunta el jefe de la Oficina Económica de Presidencia, Miguel Sebastián, con las empresas que inviertan en I+D+i.

Pero desde Hacienda se insiste en la necesidad de cuidar con esmero la que ya es la principal fuente de financiación de la administración central. Con una reforma de la financiación autonómica en ciernes, que busca más recursos a través de impuestos estatales cedidos, un recorte de cotizaciones podría adelgazar en exceso los recursos del propio Estado central.

Progresión en los tributos indirectos


El último ejercicio presupuestario cerrado muestra cómo la recaudación por tributos indirectos, ligados al consumo, va viento en popa, elevando su peso sobre la imposición personal en el global de las administraciones.

Así, los ingresos por impuestos sobre producción e importaciones (IVA y especiales) alcanzaron en 2004 un 11,8% del PIB (98.000 millones de euros), dos décimas más que un año antes. La recaudación por tributos directos (IRPF, patrimonio, sociedades, etc.), también creció, pero menos, sólo una décima, hasta el 10,2% del PIB (85.000 millones). Esta evolución es un fiel reflejo de una imposición directa cuyos gravámenes están congelados en el Estado central y en otras administraciones (comunidades y municipios), en donde se predica, incluso, una rebaja de tributos cada vez que se acercan unas elecciones. Mientras tanto, en la imposición indirecta los tipos de gravamen van elevándose paulatinamente (impuestos especiales), a lo que se suma una mayor recaudación por el aumento del gasto (IVA). Es la cuadratura del círculo: se consigue recaudar más sin que el consumidor se dé cuenta.

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