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10 de marzo de 2005

El Mundo

El Estado se queda con el 38% de lo que pagan las empresas por sus empleados

Sólo el 62% de lo que pagan las compañías por sus empleados acaba en manos de los trabajadores. El resto va a parar a las arcas públicas. El coste fiscal español creció el año pasado por encima de la media de los países de la OCDE.

Las empresas pagaron más al Fisco por cada empleado en 2004 que en 2003. Si hace dos años, el Estado se quedaba con 37,7 euros de cada cien que pagaba una empresa por un empleado, el año pasado este margen creció tres décimas, hasta situarse en el 38%, según los datos recabados por la OCDE.

El indicador elaborado por este organismo internacional refleja el esfuerzo real que tienen que realizar las empresas por cada empleado, puesto que incluye no sólo el margen que se queda Hacienda por el IRPF que se retiene de cada salario, sino también el importe que cobra la Seguridad Social por las contribuciones, tanto del empleado como de la empresa.

España, pese a este avance de la presión fiscal sobre el trabajo, sigue siendo uno de los países con menor carga fiscal sobre el trabajo de los antiguos Quince miembros de la UE, cuya media se sitúa en el 40,81%, casi tres puntos por encima del dato nacional.

Incremento
El indicador destaca, sin embargo, una tendencia de incremento fiscal superior a la mostrada a lo largo del último año por los países del área de la OCDE. Mientras que la carga media de este grupo de Estados ha crecido dos décimas, la que soportan las empresas españolas ha avanzado tres décimas.

La traducción a la práctica de este indicador es inmediata. Cuanto mayores son los costes fiscales por cada puesto de trabajo, mayores son las dificultades de las compañías para contratar nuevos trabajadores. Además, a mayor carga de impuestos y contribuciones sociales, menor salario neto cobran los empleados, lo que, por lógica, reduce su capacidad de consumo y de generación de ahorro.

El indicador tiene impacto también en la competitividad. A mayor coste por empleado, menos capacidad de competir con las empresas del entorno internacional, que son capaces de fabricar con un menor gasto salarial. El informe de la OCDE muestra, de hecho, como algunos de los países que han conseguido imponerse en el campo exportador, como Corea del Sur, tan sólo aplican un coste fiscal por puesto de trabajo del 16,6%. El estudio deja buena muestra, también, de que los Estados con mayores tasas de productividad, como Estados Unidos o Reino Unido, mantienen una recaudación total sobre los pagos a los empleados claramente inferiores a los de España: ambos en torno al 30%.

Familias
La subida de la carga fiscal sobre los salarios españoles ha castigado más a las familias. El coste del IRPF más el de la Seguridad Social para un matrimonio de renta media con dos hijos avanzó el año pasado siete décimas respecto a 2003, es decir, más del doble del aumento del experimentado por un trabajador soltero de renta media. De hecho, el pago fiscal que tendrán que afrontar las empresas en las que trabajen los dos cónyuges será superior en España al que afrontarán unas compañías similares en Austria, Dinamarca, Canadá, Noruega o Reino Unido, países, todos ellos, con mayor poder adquisitivo familiar.

Hacienda prepara “cambios profundos” en la tributación de los planes de pensiones
El Gobierno prevé acometer “cambios importantes” en las deducciones por planes
de pensiones en el IRPF, según aseguró ayer el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. El secretario de Estado aseguró que la medida se dirigirá a conseguir “orientar los ahorros que se generan por estos beneficios fiscales a garantizar pensiones complementarias privadas y evitar así que este dinero se desvíe de la finalidad para la que estaba diseñada inicialmente, como sucede en la actualidad”.

Las palabras de Fernández Ordóñez, pronunciadas durante su comparecencia en la Comisión de Economía y Hacienda en el Congreso, sirvieron para incidir en que “la configuración actual de los planes de pensiones favorece a las rentas más altas y, tal como ha constatado la propia OCDE, no propicia que se genere ahorro, sino una desviación de este dinero hacia un producto concreto de ahorro”.

En el transcurso de su intervención, Fernández Ordóñez indicó que los planes de pensiones no están muy extendidos entre la sociedad española y que, además, “se concentran en los ciudadanos con rentas más altas. Así, precisó
que “en la actualidad hay 20 millones de contribuyentes con rentas inferiores a 21.000 euros, que representan un 85% del total de contribuyentes, y que sólo el 6% de ellos realiza aportaciones a planes de pensiones”.

El secretario de Estado abogó por diseñar unos “beneficios fiscales que realmente den unas pensiones complementarias privadas” para garantizar así la “supervivencia de los ahorros”. En cuanto a las deducciones que se aplican
por adquisición de vivienda, Fernández Ordóñez indicó que la intención del Gobierno es mantener las “líneas esenciales” de las mismas, e indicó que sólo sufrirán “retoques” y “correcciones”, ya que pretende acometer una “reforma moderada”, dado que no es “partidario de cambios bruscos”. El secretario de Estado afirmó que “el actual momento de precios altos no es el más adecuado para eliminar las deducciones”.

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