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10 de julio de 2024

El País

España y otros 15 países de la OCDE siguen sin recuperar el nivel adquisitivo de los salarios previo al coronavirus

El organismo alerta en su informe anual sobre perspectivas laborales del impacto que la transición verde puede provocar sobre una cuarta parte de los empleos mundiales

Superada la pandemia y recuperada la actividad financiera mundial, el crecimiento económico que han experimentado los países desarrollados en los últimos años ha permitido elevar progresivamente los salarios de sus trabajadores, aunque no de una forma equiparable a la inflación experimentada ni al aumento que ha protagonizado en este tiempo la productividad de las empresas. De forma que, en 16 de los 35 países que componen la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre ellos España, pese a un incremento global de las remuneraciones, los sueldos se mantienen por debajo de los niveles registrados en 2019 teniendo en cuenta el encarecimiento del coste de la vida. Es decir, que el poder adquisitivo tras el control del coronavirus sigue siendo inferior al periodo anterior a su irrupción. Esta es una de las conclusiones principales del último estudio anual elaborado por el organismo, que también pone el foco sobre el impacto que la transición verde puede provocar a gran escala en el ecosistema laboral.

El documento Perspectivas de Empleo de la OCDE 2024, la transformación a las cero emisiones netas y el mercado laboral recalca que en el último año los mercados laborales de muchos países de la OCDE “han mostrado una notable resiliencia frente a choques adversos”. Algo que les ha permitido que las tasas de empleo “hayan alcanzado niveles históricamente altos”, y que el desempleo haya sido bajo. Del mismo modo, señala que en este tiempo las tasas de empleo han mejorado más para las mujeres que para los hombres en comparación con los niveles previos a la pandemia; y que la participación en la fuerza laboral también ha aumentado, especialmente entre los adultos mayores.

En su informe, la OCDE explica que, de media, en el primer trimestre de este año los salarios eran un 1,45% superiores a los del cuarto trimestre de 2019, justo antes de que estallara la crisis del coronavirus. Sin embargo, la capacidad adquisitiva de los salarios sigue siendo inferior en países como Alemania (-2%), Italia (-6,9%), Suecia (-7,5%), Australia (-4,8%), España (-2,5%) o Estados Unidos (-0,8%). Eso contrasta con aquellos en los que los salarios reales —una vez descontado el impacto de la inflación— han subido más del 5% en ese tiempo, como Costa Rica (5,1%), Letonia (8,2%), Lituania (16,5%), Polonia (9,3%), Hungría (13,5%), Eslovenia (9,2%), México (5,4%) o Israel (6,8%).

“Aunque los salarios reales están creciendo en la mayoría de los países de la OCDE, aún se encuentran por debajo de los niveles de 2019 en varios países”, indica el texto. Siguiendo con su análisis, el documento reconoce que a medida que los salarios reales han empezado a recuperar terreno, “los beneficios empresariales están comenzando a absorber parte del incremento en los costos laborales”. No obstante, “en muchos países todavía hay margen para que los beneficios absorban más aumentos salariales, ya que no hay señales de una espiral de precios-salarios”, argumenta.

Según los datos recogidos por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, los salarios pactados en los convenios colectivos en España crecieron un 2,8% en 2022, y un 3,46% en 2023. Sin embargo, en este tiempo, la inflación promedio se situó en registros superiores (un 8,4%, la más elevada desde 1986, y un 3,55%, respectivamente), lo que volvió a devaluar la capacidad adquisitiva de los trabajadores, y a incrementar un déficit que continúa drenando los bolsillos de gran parte de los españoles. Impacto de la transición verde
El compromiso medioambiental para reducir a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050 adquirido por parte de los países de la OCDE llevará aparejada una transformación del tejido productivo mundial que influirá sobre una cuarta parte de los empleos mundiales. Que la diferencia entre los puestos que desaparecerán frente a los de nueva creación resulte positiva dependerá del tamaño de los sectores en declive en comparación con los emergentes, de las tendencias demográficas, los avances tecnológicos y la capacidad de las empresas para adaptarse a nuevas regulaciones y patrones de demanda.

El documento incide en que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero puede lograrse mediante la disminución de la actividad económica en sectores de alta emisión, y la modificación de tecnologías de producción dentro de estos sectores. Sin embargo, “ambas estrategias”, alerta, “requerirán una reestructuración que podría implicar la pérdida de empleos y la creación de nuevas oportunidades”.

Esta afectación global sobre el mercado de trabajo alcanzaría a uno de cada cuatro puestos, dado que “habrá un cambio en la demanda de habilidades y competencias necesarias para adaptarse a los nuevos estándares ambientales y energéticos”, señala el documento. De esta forma, la transición verde requerirá “una reorientación considerable de la formación y las políticas laborales” para asegurar que los trabajadores puedan adaptarse a los cambios. “Las previsiones de la OCDE apuntan a que, de aquí a 2030, el empleo en sectores de la UE como el suministro de energía a partir de combustibles fósiles, los servicios de transporte, la minería y la fabricación de productos de alto consumo energético —que representan el 80% de las emisiones (aunque solo el 7% del empleo)— disminuirá un 14%”, señala Stefano Scarpetta, director de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la OCDE.

El informe de la OCDE, publicado este martes, reconoce el trabajo llevado a cabo hasta el momento por España en cuanto a la preparación y adaptación de las nuevas formas de trabajo que reclamará el nuevo ecosistema laboral. “Estos programas de formación verde son cruciales para preparar a la fuerza laboral para los trabajos del futuro en sectores que apoyan la transición hacia una economía más ecológica. Esto se alinea con las políticas implementadas en otros países como Austria y Croacia, que también están estableciendo centros de formación especializados en ocupaciones verdes”, señala.

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