sábado, 13 de abril de 2024

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18 de marzo de 2024

El Economista

La caída de la inversión empresarial restó cuatro décimas al PIB en 2023

Remontará a partir de 2025 de la mano del mayor aterrizaje de los 'NextGen'

El Banco de España advierte de que la debilidad de la inversión empresarial restó cuatro décimas al crecimiento del PIB en 2023. En su informe de proyecciones, el regulador destaca que la fragilidad se agudizó especialmente durante el último trimestre. "En el cuarto trimestre de 2023, la formación bruta de capital fijo presentó un comportamiento peor del anticipado y se contrajo un 2% intertrimestral", explica el documento.

El bache podría no haber acabado. La institución gobernada por Pablo Hernández de Cos alerta de que la contracción de la inversión empresarial continuará durante de este 2024. Pronostica una ralentización mayor a la registrada el año anterior y ubica su avance a un escaso 0,4%. "La acumulación de diversas sorpresas negativas en este componente de la demanda a lo largo de los últimos trimestres podría estar reflejando una mayor debilidad estructural de la inversión empresarial que la considerada unos meses atrás. Este hecho, unido a la evolución reciente de distintos indicadores cualitativos, apuntaría a una cierta fragilidad por parte de la inversión empresarial a principios de este año", apunta el informe. El deterioro es especialmente acusado en maquinaria y bienes de equipo. Solo la inversión en vivienda se mantiene a flote, a pesar de la tormenta de precios provocado durante los últimos meses. Por contra, el organismo confirma que la fortaleza de la economía española mostrada durante 2023 se sostuvo sobre los hombros de la inversión pública, que desde 2019 se ha incrementado casi un 30%. El Banco de España evidencia que el crecimiento estimado del PIB en el pasado año, del 2,5%, se refugió en el sobreesfuerzo del sector público. La recuperación llegará, pero habrá que esperar hasta el 2025. Sin embargo, la remontada será notable. Crecerá al 2,7% el año que viene, impulsada por el aterrizaje real de los fondos europeos. "Tras la considerable debilidad que experimentó a lo largo de 2023, la formación bruta de capital fijo aumentará a lo largo del horizonte de proyección, apoyada por el efecto dinamizador que se espera que provenga de los proyectos vinculados al programa NGEU —cuyo despliegue se prevé que gane tracción en 2024 y 2025— y por el desvanecimiento gradual del impacto negativo asociado al endurecimiento acumulado de la política monetaria", insiste el BdE.

BBVA Research eleva el alza de la formación bruta de capital fijo al 7,3% en 2025, apoyada por el incremento de las compras de equipo y maquinaria. De confirmarse, podría condicionar la capacidad de la economía española para mantener en los próximos trimestres el elevado grado de dinamismo que presentó a finales de 2023.

La demanda exterior
En el lado opuesto, avanza la demanda exterior. Aportó casi dos décimas al PIB el año pasado, a pesar del freno económico de los países de nuestro entorno; sin embargo, su aportación será nula durante los próximos tres años. "Tendrá una aportación prácticamente nula al incremento del PIB hasta el 2026", afirma el informe difundido por el Banco de España. Las proyecciones difundidas apuntan a una contracción del 0,1% este año. BBVA es más pesimista en sus previsiones. Estiman que lastrará el crecimiento de la economía un 0,4% en 2024 y otro 0,5% el año próximo.

El 2024 será un punto de inflexión. Al cambio previsto para la inversión empresarial, o la precipitación de la demanda exterior, se suma la recuperación del consumo privado, espoleado por la caída de los precios y los efectos de la rebaja de los tipos de interés -que el Panel de Funcas- espera que comience el próximo mes de junio. En sus pronósticos, el Banco de España estima un crecimiento de cinco décimas -al 2,3%- este año.

"El avance del consumo de los hogares —que hasta finales de 2023 no recuperó sus niveles previos a la pandemia— se verá favorecido en los próximos trimestres por el aumento de la población, un incremento de las rentas reales que conllevará la moderación de las tasas de inflación, el dinamismo de la creación de empleo y las subidas salariales que se proyectan", explica la institución monetaria.

No obstante, el punto de partido es bajo. En 2023, el consumo privado apenas aportó un 0,2% al PIB.De hecho, fue -junto a la inversión empresarial- uno de los dos componentes que sorprendió por su bajo rendimiento en el cuarto trimestre, en el que se desaceleró más de lo previsto, para avanzar un 0,3%, muy por debajo del incremento del 1,2% registrado en el trimestre anterior. La primera recta del año ha heredado este comportamiento -según el BdE. Coincide el Panel de Funcas, que estima una ralentización de la economía al 0,4% a lo largo de este año 2024.

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