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18 de septiembre de 2023

Cinco Días

El INE zanja la duda sobre cuánto tardó España en superar la pandemia: las claves de la revisión

La construcción y el consumo lideraron una recuperación más fuerte de lo inicialmente previsto. Los expertos esperaban una corrección mayor, similar a la de otros países

La marcha de la economía española desde el inicio de la crisis sanitaria del Covid-19 fue mejor de lo esperado hasta la fecha y el producto interior bruto (PIB) ganó 1,3 puntos porcentuales frente a lo inicialmente estimado. Así lo ratificó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE) en una revisión al alza de la contabilidad anual que confirma que el PIB recuperó los niveles prepandémicos ya a finales del año 2022, situando a España a la par que el resto de grandes economías europeas. Con esta corrección, Estadística pone fecha al momento en el que el país recobró todo lo perdido durante la pandemia y cierra el debate político que enfrentó durante meses a Gobierno y oposición.

La corrección, totalmente habitual y esperable según varios expertos consultados, descansa principalmente en el año 2021. Según las cifras actualizadas, el crecimiento del PIB mejora en ese ejercicio en nueve décimas, pasando del 5,5% al 6,4%. En 2022, por su parte, se avanza del 5,5% al 5,8%, mientras que el hundimiento registrado en 2020, en un principio del -11,3%, se relaja en una décima hasta el 11,2% negativo. En el ejercicio 2021, destaca el INE, cobran especial relevancia indicadores como el gasto en consumo final, que avanza en nueve décimas hasta superar en términos absolutos el billón de euros por primera vez. También repunta la formación bruta de capital, que pasa del 5,9% al 9,4%, con un peso notable de la construcción. La revisión, en cifras totales, deja el PIB en 1,346 billones de euros al cierre de 2022, es decir, 19.269 millones de euros más que lo estimado anteriormente. Es una subida del 1,5%.

En circunstancias normales, explica Ángel Talavera, director de Economía Europea en Oxford Economics, esta mejora “sería una revisión bastante grande”. Sin embargo, “teniendo en cuenta las circunstancias excepcionales del periodo que recoge, entra dentro de lo normal”. De hecho, añade, había bastantes expertos “que esperaban una revisión incluso mayor”, más cercana a los dos puntos que se han mejorado en Reino Unido.

En la misma línea se sitúa Manuel Hidalgo, profesor en la Universidad Pablo de Olavide: “Una revisión de 1,3 puntos es muy excepcional en condiciones normales, pero en el contexto del que venimos, no. De hecho, yo hubiera esperado un poco más”. También lo cree así Rafael Doménech, economista en BBVA Research: “Sobre si la revisión es significativa o no, en términos acumulados el volumen de PIB es 1,4 puntos porcentuales superior al estimado hasta ahora, frente a una recuperación acumulada de 12,5 puntos porcentuales entre 2021 y 2022″. Es decir, “la revisión supone poco más de un 10% del crecimiento acumulado”.

Por todo ello, prosigue Talavera, aunque sí ayuda a cerrar la brecha entre lo que indica el PIB y lo que apuntaban otros indicadores que sugerían que la recuperación era más robusta, la corrección no cambia sustancialmente la trayectoria de la economía española en los años de la pandemia. “Sobre todo si asumimos que otros países europeos también podrían anunciar revisiones al alza de sus cuentas nacionales”, avisa.

Todo el conglomerado de cifras y vaivenes da pie a construir diferentes relatos. La oposición, por ejemplo, reprochó durante meses al Gobierno que España era el último socio europeo en recuperar los niveles previos al Covid-19. Por eso, ayer, ya con la nueva fotografía confirmada, el Ministerio de Economía no dudó en responder. “La recuperación económica de España durante los dos años posteriores a la pandemia ha sido superior a la estimada”, recuperando “el nivel de PIB previo a la pandemia ya el pasado año”, explicó en un comunicado el departamento que dirige en funciones Nadia Calviño.

La revisión de estas cifras, prosigue María Jesús Valdemoro, profesora en el IESE, es relevante porque se acabará trasladando a indicadores fundamentales para el diseño y evaluación de la política económica. En concreto, “tendrá un impacto en los niveles de endeudamiento y déficit público, que se calculan en porcentajes sobre el PIB”. También tendrá efectos en las proyecciones hacia futuro, pues varía la base sobre las que estas se realizan.

Cuestión distinta, continúa Valdemoro, es la manera en que todo esto se inserte en el relato político. “Si fuera el caso, los discursos triunfalistas no tienen sentido. Los datos nos dicen simplemente que las cosas nos fueron menos mal de lo que parecía”. “Es algo positivo, sin duda, pero creo que hay que mirar hacia el futuro, donde ya aparecen nubarrones con previsiones cada vez más pesimistas para el próximo año”, añade.

Consumo y ladrillo
Como explicaba Valdemoro, la revisión al alza de la riqueza nacional tiene efectos positivos en diferentes cuestiones de índole fiscal. Las más evidentes son los niveles de deuda y déficit públicos, medidos en términos de ratio sobre el PIB. Es decir, a mayor volumen de la economía, menores ratios de desequilibrios fiscales, algo positivo en cualquier circunstancia y más que bienvenido en un momento en el que la vuelta al Pacto de Estabilidad y Crecimiento está próxima.

El problema, que se presenta como una suerte de oportunidad perdida, es la letra pequeña de esta revisión. Tal y como destaca Doménech, en términos acumulados la corrección de 2021 y 2022 descansa fundamentalmente en la demanda interna: 1,4 puntos de consumo y 1,3 puntos más de formación bruta de capital en 2021, sobre todo en construcción. Son “elementos muy volátiles” que sugieren más una recuperación cíclica y transitoria que una mejora del crecimiento potencial, algo que sí podría haberse impulsado con una apuesta mayor en industria o bienes de equipo.

Foto definitiva
Estas revisiones que lleva a cabo el INE son una práctica totalmente habitual en las labores de Estadística, ya que en la elaboración de todos estos indicadores se utilizan encuestas, muestras limitadas y otros datos provisionales o incompletos que, una vez que se actualizan, deben ser reincorporados para obtener la radiografía final y definitiva. Es lo que sucedió, por ejemplo, con la construcción, cuyo valor añadido es difícil de medir en tiempo real. Lo mismo sucedió con los datos de recaudación que ofrece la Agencia Tributaria, normalmente con dos años de decalaje. Todas estas variables, junto al consumo privado o la inversión, habían estado infraestimados en los primeros cálculos. Es algo totalmente habitual, recuerdan los expertos. La única diferencia respecto a periodos más normales es que en este caso el desvío había sido mucho mayor por razones intrínsecas al parón de la actividad.

De la misma forma que a septiembre de 2023 se ha revisado levemente (en una décima) el crecimiento de 2020, lo más probable es que en los siguientes años se haga lo propio con el de los ejercicios 2021 y 2022. Sin embargo, afirma Hidalgo, estas correcciones no alterarán la conclusión a la que ayer llegó el INE, con la que se constató que la economía española recuperó a finales de 2022 el nivel de 2019. “La figura final ya está dibujada”, resume el docente.

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