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20 de enero de 2023

Cinco Días

El FMI eleva al 5,2% el crecimiento de España en 2022 y baja al 1,1% el de 2023

Prevé que el déficit de 2022 haya cerrado en el 4,5% y alcance el 4,6% en 2023
Sitúa la inflación del presente ejercicio en el 3,7%

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aumentó este jueves en seis décimas su previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) español para el año 2022 hasta el 5,2%, mientras que rebajó una décima las perspectivas de este año, hasta el 1,1%. El organismo publicó su tradicional Artículo IV, una revisión de las cifras presentadas el pasado mes de noviembre, elaborado por los técnicos del fondo, de visita en el país durante ese mismo mes. La nueva proyección, además, termina de disipar las dudas y confirma que España evitará la recesión este año, en un momento complicado para la economía global por la guerra de Ucrania y la crisis de precios.

La mejora del turismo y de otros servicios y el aumento del empleo hasta niveles superiores a los previos a la pandemia de Covid-19 justifican la mejora de la estimación de 2022, mientras que el menor crecimiento de este año se deberá, según el organismo, al encarecimiento de los precios y a unas condiciones financieras más duras tras la subida de tipos del BCE. El abanico de previsiones actualizado este jueves, según ha explicado la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, es muy positivo: "Revisa al alza las previsiones de crecimiento de la economía española y avala la política económica del Gobierno, sobre todo, la respuesta a la inflación, la responsabilidad fiscal y el despliegue de las inversiones y reformas del Plan de Recuperación que ya está teniendo un impacto importante”.

Con respecto a la inflación, la institución prevé una moderación del IPC desde la media del 8,4% en la que cerró 2022 al 3,7% de 2023. Sin embargo, esta tendencia no se producirá en los años consecutivos, ya que en 2024 la subida de precios rondará el 2,7% y no será hasta el 2025 cuando se sitúe en el 2,1% y ronde el objetivo de referencia estimado por el Banco Central Europeo del 2%.

El IPC subyacente, sin embargo, no cederá tan rápido como el general, lo que confirmaría la espiral inflacionista que ha traspasado el alza de los precios energéticos al de otros productos como los alimentos. Tal y como indican desde el organismo dirigido por Kristalina Gueorguieva, la tasa subyacente descenderá al 4,6% desde el 5,1% de 2022; al 3,4% en 2024 y el 2,5% de cara al año 2025. El fondo también analiza la salud de las finanzas públicas españolas. Según sus estimaciones, el déficit público habría cerrado el ejercicio 2022 en el 4,5% del PIB, un indicador que avanzará una décima en 2023, hasta el 4,6%. Por su parte, la deuda pública oscilaría entre el 110% y el 112% del PIB en los próximos años.

Mercado laboral ‘excepcionalmente’ fuerte
El mercado laboral se congelará este año. El organismo estima que la tasa de paro se situará en el mismo nivel que en 2022 en el 12,8%. No será hasta 2024 que, según las apreciaciones del FMI, la tasa comience a bajar hasta el 12,5% ese año y hasta el 12,3% en 2025. Sin embargo, el informe destaca la fortaleza “excepcional” del mercado de trabajo español, que ya ha vuelto a los niveles de empleo previos a la pandemia y que posee unos datos de empleo en máximos desde 2008. Del mismo modo, con respecto a los problemas que muchas empresas europeas han manifestado para encontrar mano de obra, el FMI destaca que, si bien esos problemas existen en España, la magnitud de esa falta de mano de obra es “menor” en el resto de Europa, lo que “es coherente con una recuperación más lenta de la actividad tras la pandemia”, indica el informe.

En esta línea, reconoce que todavía es pronto para una evaluación completa de la reforma laboral, pero constata sus resultados iniciales positivos al impulsar los contratos permanentes y reducir los temporales.

Se reduce el margen fiscal
Pese a la subida brusca de tipos de los últimos tiempos, el FMI estima que en el corto plazo España posee la capacidad de amortiguar el impacto de los tipos de cambio sobre los pagos de la deuda, ya que el vencimiento medio de la deuda soberana es a unos 8 años, indica la organización.

Sin embargo, alerta de que, aunque en el corto plazo las ratios de déficit y deuda mejoran por situaciones coyunturales, el déficit estructural corre el riesgo de estabilizarse por encima de los niveles anteriores a la crisis y estima que, a partir de 2025, la deuda en relación con el PIB comenzará a aumentar, por lo que la institución reclama trabajar en la reducción del déficit estructural fiscal desde este año de entre el 0,25% y el 0,5%.

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