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15 de noviembre de 2022

La Información

La AIReF da oxígeno al Gobierno y sitúa el PIB en el 0,7% en el cuarto trimestre

El avance interanual sería del 2,2% a falta de más información sobre el periodo, lo que acerca la posibilidad de que el crecimiento anual supere finalmente el 4,4% que incorpora el cuadro macroeconómico.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) fue de los primeros organismos en alertar de que España podía estar a las puertas de una recesión técnica, de encadenar dos trimestres consecutivos en negativo, aunque con una caída moderada de la actividad -lejos de las crisis profundas experimentadas en el pasado-. Sobre ese riesgo advertía también la semana pasada el Banco de España que ha llegado a pedir a las entidades que provisionen "adecuadamente y a tiempo" por si se materializase ese escenario entre el último trimestre de este año y el primero del que viene. De momento, los datos que ha recabado la AIReF en la última actualización de su modelo de previsión de la evolución del PIB en tiempo real (MIPred) avanzan un crecimiento de la economía del 0,7% en el cuarto trimestre en relación al tercero y del 2,2% en términos interanuales.

Estos datos hay que ponerlos en cuarentena, puesto que de momento el organismo fiscalizador cuenta con escasa información del periodo -de hecho los dos últimos indicadores que incorpora a su previsión son las ventas totales deflactadas y la retribución bruta, también deflactada, de las grandes empresas en septiembre-. Pese a ello, esa información apunta hasta la fecha a una inercia positiva de cara al tramo final del año que da más oxígeno al Gobierno, haciendo que la previsión de cerrar el ejercicio con un avance superior al 4,4% que incorpora el cuadro macroeconómico (el Banco de España o la Comisión Europea calculan un 4,5%) quede un poco más cerca. Bruselas situaba la pasada semana a España como la única entre las grandes economías de la zona euro que logrará esquivar la recesión y, en cualquier caso, como la más dinámica de aquí a 2024. La menor dependencia de Rusia, la mayor diversificación energética y la llegada del grueso de los fondos 'Next Generation', unidas a una inflación que viene conteniéndose desde el pico alcanzado en julio (del 10,8%) y a un mercado laboral que está resistiendo mejor el frenazo que en pasadas crisis estarían detrás de esta evolución más positiva.

En adelante, todo dependerá de que la coyuntura en Europa no se agrave, sobre todo en el ámbito energético, lo que obligaría al Banco Central Europeo a ser más agresivo en su política monetaria y llenaría el horizonte de nubarrones -la zona euro y la Unión Europea son los principales mercados para España-. Desde CaixaBank Research calculan que la subida de los tipos de interés tendrá su impacto máximo en 2023 y que restará alrededor de un punto al crecimiento de la economía española. Los economistas de la primera entidad española por volumen de activos también descartan una recesión técnica en el país y apuntan más bien a un estancamiento.

En el avance de los datos de Contabilidad Nacional, Estadística ya situaba el PIB en el 0,2% entre julio y septiembre pese a la temporada turística (el dato será revisado en diciembre). La economía aguantó en un contexto muy complicado por la inflación (que alcanzó su tasa anual máxima en verano), por la crisis energética y por el endurecimiento de las condiciones financieras, que impactaron de lleno en los bolsillos de los consumidores y en los balances de las empresas. Pese a ello, la demanda de las familias avanzó un 1,1% en plena temporada estival, solo una décima menos que en el segundo trimestre del año. Eso sí, el alza de los precios ya obligó a mucho hogares a tener que tirar para ello del ahorro acumulado durante la pandemia de covid.

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El empleo aguanta pese a estancarse la economía
Un rasgo que está haciendo particular esta crisis es que, pese a que la economía no ha recuperado aún el nivel de crecimiento previo al estallido de la enfermedad, algo que según el organismo capitaneado por Pablo Hernández de Cos no sucederá antes de 2024, el número de ocupados sí está aumentando por encima de lo que lo hacía en 2019. María Jesús Fernández, analista de Funcas, destaca en el último blog publicado por la fundación que, si bien hay 270.000 empleados públicos más, el empleo privado también se ha incrementado mucho, lo que también se debe en parte a que está aflorando economía sumergida.

En el documento del plan presupuestario enviado a Bruselas, el Gobierno calculaba que alrededor de 285.000 trabajadores se han incorporado a la economía formal desde la pandemia. Si se descontase esa cifra, apunta Fernández, todavía habría un incremento de los afiliados de más de 270.000, en un contexto en el que además falta mano de obra especializada tanto en sectores más cualificados como en los que lo son menos. Lo que constatan los expertos es que el ajuste, allí donde se está produciendo, lo hace fundamentalmente en el número de horas trabajadas, un cambio que habría sido posible gracias a la reforma laboral aprobada por el Ejecutivo.

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