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08 de septiembre de 2021

El Economista

La temida estanflación acecha a la economía de EEUU y pone a la Fed contra las cuerdas

Danske Bank da un 30% de posibilidades a que se produzca un periodo de estanflación
Ebury: "El informe de empleo de agosto pone a la Fed en un aprieto"
La creación de empleo pierde fuelle mientras que la inflación podría acelerar

El dato de creación de empleo en EEUU de la pasada semana puede haber dejado a la mayor economía del mundo un poquito más cerca de la estanflación. La creación neta de puestos de trabajo estuvo muy por debajo de lo esperado, pero los salarios siguieron creciendo a un ritmo fuerte, sobre todo para los trabajadores de los sectores peor remunerados. Esta combinación en el mercado laboral puede ser el reflejo de una economía cuyo crecimiento real se está ralentizando, mientras que los precios aceleran. Este fenómeno se llama estanflación.

EEUU 'solo' creo 235.000 puestos de trabajo en agosto, sin embargo la tasa de paro cayó al 5,2% (lo que evidencia que hay una parte de la población que no está dispuesta a trabajar en las condiciones actuales, reduciendo el crecimiento potencial) y los salarios aumentaron un 4,3%, mientras que los de los trabajadores de la hostelería y ocio se dispararon un 10,4%. Es cierto que la variante Delta ha podido influir en el mal dato de empleo, pero también parece evidente que la escasez de trabajadores está pesando y mucho, como evidencia el aumento de los salarios y la caída del paro.

Ahora mismo la economía está creciendo con fuerza en EEUU en términos nominales (crecimiento real más la inflación o deflactor del PIB), el problema es que al desagregar ese crecimiento se observa como la inflación tiene cada vez más peso frente al crecimiento real. Un ejemplo sencillo para entender esta descomposición: imaginen una economía que solo produce naranjas (el PIB nominal son el valor monetario de esas naranjas). Esa economía puede crecer en términos nominales porque produce más naranjas (crecimiento real y sano), porque los precios de las naranjas suben (por ejemplo porque se está emitiendo más dinero) o por una combinación de ambas. Al final, en los tres casos el PIB (si se mide en la divisa local) es más alto, pero solo el crecimiento real (producir más bienes y servicios) es el que genera prosperidad. Como se puede ver en el gráfico de Bank of Amercia Merrill Lynch (BofAML), la economía de EEUU está empezando a tocar un punto de la curva de precios que, manteniéndose todo lo demás constante, solo conduciría a un mayor PIB a través de subidas precios.

Desde BofAML explican que este es un recordatorio para los lectores de que si el auge económico continúa, se pueden avecinar nuevas limitaciones por el lado de la oferta (escasez de trabajadores, materiales u otro tipo de limitaciones productivas). "En algún momento, la economía alcanza el pleno empleo y la estanflación típica de final de ciclo crea una combinación menos favorable con más inflación y menos crecimiento. Ahora mismo, la diferencia entre EEUU y el resto del mundo es que en EEUU la última eta de ciclo aparecerá durante el próximo año, mientras que en el resto del mundo aún está lejos".

Los gestores de Edmond de Rothschild AM también advierten sobre el riesgo de que se produzca una espiral salarios-precios: "El proceso de reapertura debería, lógicamente, seguir ayudando a la mejora del mercado laboral, pero eso dependerá de las ganas que tengan los estadounidenses de volver al trabajo. La tasa de participación sigue estando muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis. La escasez de mano de obra obligará a las empresas a aumentar los salarios, alimentando así el temor a que se inicie un ciclo salarial/inflación, lo que obligaría a la Fed a subir los tipos más rápidamente de lo previsto".

Aunque la estanflación (bajo crecimiento real y lenta creación de empleo junto a elevadas tasas de inflación) está cada vez más cerca, todavía no es el escenario con más probabilidades para los gestores y las firmas de inversión. Pese a todo algunos célebres economistas aseguran que el periodo de estanflación como el de los 70 es cada vez más probable y algún otro asegura que EEUU está ya sufriendo este fenómeno.

La estanflación gana enteros
Sin embargo, los economistas de Danske Bank son más prudentes (u optimistas) y destacan en una nota que su escenario base sigue siendo una inflación que es transitoria, aunque reconocen que ahora puede permanecer en niveles altos durante el resto de 2021 y hasta en 2022. La inflación estará impulsada principalmente por los precios de la vivienda (el componente shelter en el IPC de EEUU) y por los mayores salarios, según reza el informe.

Pero lo que destaca de esta nota es que ahora mismo el banco danés ha elevado al 30% la posibilidad de que la estanflación irrumpa en la economía. "El balance de riesgos para nuestro pronóstico de inflación es al alza. Los continuos desafíos a los que se enfrentan las cadenas de suministro global, las altas tarifas de flete y la escasez de insumos son los principales riesgos; en general, el impacto debería seguir siendo limitado, pero también es posible que se produzcan efectos de segunda ronda en los salarios". La estanflación tendría también un impacto notable en los mercados financieros.

La variante Delta amenaza con interrumpir las cadenas de suministro y generar más cuellos de botella como ha estado ocurriendo en Asia en las últimas semanas, explican los experto del banco danés. Todo ello provocaría una mayor inflación mundial en los precios de los bienes, que puede terminar erosionando el poder adquisitivo de los consumidores y generar a su vez unas expectativas de inflación superiores.

La Fed está en un aprieto
Por otro lado, la escasez de chips y de otros insumos puede lastrar la producción industrial, limitando el crecimiento potencial. Esta combinación es peligrosa: "Si la inflación continúa siendo alta, las expectativas de inflación también podrían subir y conducir a un mayor crecimiento de los salarios en el futuro. Esta combinación de una oferta limitada y una alta presión sobre los precios colocaría a los bancos centrales, especialmente a la Fed, en un dilema, aunque lo más probable es que la Fed adoptase una postura más agresiva para amortiguar los temores inflacionarios, lo que podría generar un impacto negativo significativo en el sentimiento de riesgo global".

Desde la firma financiera Ebury coinciden y añaden que "el débil informe de empleo de EEUU pone a la Reserva Federal en un aprieto. La Fed no puede estar satisfecha con el informe de nóminas de agosto en EEUU. Un crecimiento de empleo más débil de lo esperado compartió titulares con las fuertes ganancias salariales, lo que parece sugerir que las presiones inflacionistas no serán tan transitorias como se esperaba". La Fed deberá decidir entre dejar correr a la inflación e incumplir parte de su mandato (estabilidad de precios) o subir tipos para frenar la escalada del IPC a riesgo de lastrar la actividad económica y la creación de empleo. Ninguna decisión contentará a todo el mundo.

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