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13 de noviembre de 2020

El Economista

¿Qué quita el sueño a Lagarde?

"Las posibles guerras del futuro y la mutación del covid en visones daneses"

El foro anual que celebra el Banco Central Europeo en Sintra, Portugal, está dejando varios titulares este año. En medio de la crisis del covid-19, los banqueros centrales están aprovechando este cónclave para hacer sus primeros comentarios sobre el impacto de las posibles vacunas en la economía y advertir sobre posibles riesgos en el futuro. La incertidumbre económica, las posibles cicatrices que dejará la crisis o las futuras guerras han sido algunas de las respuestas que ha aportado los banqueros.

Christine Lagarde (BCE), Jerome Powell (Fed) y Andrew Bailey (BoE) han respondido a varias preguntas durante una hora en el foro monetario. Los tres banqueros han hecho un llamamiento a los gobiernos para que actúen ante el riesgo de que esta crisis deje heridas permanentes en la economía. La política fiscal debe relanzar la actividad para reducir el daño de la crisis todo lo posible.

No obstante, Lagarde ha sido la más insistente en esta cuestión, llegando a asegurar que los jóvenes que están perdiendo sus trabajo durante la crisis verán mermadas sus carreras laborales y sus ingresos durante los próximos 10 o 15 años. La francesa también ha destacado la desigualdad que está generando la recesión, afectando con mayor intensidad a las mujeres, los jóvenes y los perfiles de menor cualificación. Jerome Powell, presidente de la Fed, ha comentado que "ve que la economía continúa en una senda sólida de recuperación, pero el principal riesgo que vemos es claramente la mayor propagación de la enfermedad aquí en Estados Unidos... Con el virus ahora propagándose, los próximos meses podrían ser un desafío", ha destacado el americano.

La gran incertidumbre
Por su parte, Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, ha puesto el acento sobre la incertidumbre, que está posponiendo las decisiones de consumo e inversión de las empresas, lo que a su vez lastra el crecimiento económico y genera desempleo. Los hogares han disparado su tasa de ahorro a niveles históricamente altos por el miedo al futuro.

"Este año hemos visto los niveles más altos de incertidumbre calibrada en nuestros modelos económicos ... gradualmente a medida que recibamos más noticias sobre vacunas, comenzará a reducir ese nivel de incertidumbre", ha destacado el banquero.

"Hemos tenido que cambiar la forma en que pensamos sobre las operaciones de política monetaria", ha asegurado Bailey. Ya no se trata solo de bajar los tipos de interés, "hemos tenido que innovar este año" en forma de más flexibilización cuantitativa (QE), no solo para las empresas sino también para los consumidores.

¿Qué les preocupa más?
A la pregunta '¿qué es lo que más teméis?', las respuestas han sido variopintas y sorprendentes en algunos casos. Bailey ha vuelto a destacar la incertidumbre que se genera a medida que el covid-19 se vuelve a expandir.

Powell teme las cicatrices que puedan quedar en la economía tras la crisis (paro de larga duración, depreciación del capital humano, destrucción de empresas pequeñas, mayor desigualdad de ingresos...), todo ello puede dañar el crecimiento potencial futuro de la economía.

Por el contrario, Lagarde ha asegurado que lo que más teme es a "las posibles guerras que se produzcan en el futuro y la situación de los visones en Dinamarca". Ante esta respuesta la francesa ha aclarado que se refiere a la mutación que estaría sufriendo el virus al pasar de humanos a visiones y de estos otra vez a los humanos, lo que podría reducir la eficacia de la vacuna.

Millones de visones sacrificados
Dinamarca está sacrificando hasta 17 millones de visones después de que una mutación del coronavirus que se encontró en los animales haya contagiado a humanos, lo que representa un riesgo para cualquier posible vacuna futura, según aseguró la primera ministra del país.

Los brotes en criaderos de visones han persistido en el país nórdico, el mayor productor mundial de pieles del mustélido, pese a los esfuerzos desde junio de sacrificar a los animales infectados.

Las autoridades sanitarias encontraron cepas de virus en humanos y en visones que mostraban una menor sensibilidad contra los anticuerpos, lo que podría reducir la eficacia de futuras vacunas, según explicó la primera ministra Mette Frederiksen en una rueda de prensa. "El virus mutado en el visón puede representar un riesgo para la efectividad de una vacuna futura", afirmó. Esta mutación es una de las grandes preocupaciones de Lagarde, por su impacto sanitario y, por ende, también económico.

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