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17 de marzo de 2020

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Cuatro escenarios para el impacto económico del coronavirus

Los efectos que el coronavirus pueda tener en la economía española dependerán del grado de la crisis y del tiempo que estén en vigor las medidas. Debe taparse la hemorragia con medidas de cortísimo plazo, pero que sólo servirán siempre que vayan acompañadas de medidas estructurales.

Tras los efectos de rápido contagio que el coronavirus ha tenido y está teniendo en la población mundial, con importante avance entre la población española, las autoridades nacionales, tanto locales como, sobre todo, regionales y, especialmente, el Gobierno de la nación, han adoptado unas duras medidas para tratar de frenar la rápida expansión de un virus que, si bien no es letal en la inmensa mayoría de los casos, su veloz contagio podría llegar a colapsar el sistema sanitario y causar una cifra considerable de fallecimientos, dado que aunque su mortalidad no es tan elevada como en otras enfermedades, al operar el porcentaje sobre un número mayor en corto espacio de tiempo, el valor absoluto puede incrementarse sensiblemente en un número reducido de semanas. Todo eso, bien explicados los motivos, la situación, las previsiones de evolución de contagio en las próximas semanas, la adopción de medidas prudentes de manera temprana, que a lo mejor hubiesen podido evitar medidas posteriores tan duras, contar la realidad tal y como es, pero sin caer en el alarmismo más allá de la gravedad real, es lo que habría que haber hecho desde el principio para evitar que la situación se complicase tanto y que dichas medidas puedan tener un impacto notable en la economía. Era -y es- necesario transmitir una señal de confianza basada en lo anteriormente descrito.

No obstante, no se puede echar marcha atrás y lograr que quienes tenían que haber sido más diligentes lo fuesen e impidiesen las concentraciones y manifestaciones del domingo ocho de marzo -tanto las que se celebraban a puerta cerrada como las que tenían lugar al aire libre pero en un entorno de alta concentración de personas-, informasen con claridad y transmitiesen una señal nítida de que, aunque difícil, tenían un plan para combatir la propagación rápida de la enfermedad. Tiempo habrá, posteriormente, cuando se haya vencido a la enfermedad, para analizarlo y extraer conclusiones. Ahora, lo único que importa es que se supere este problema cuanto antes, para lo que todos debemos acatar las instrucciones del Gobierno, viendo con tristeza, eso sí, cómo los independentistas catalanes y vascos no son capaces ni siquiera en estos momentos de olvidarse de su cerrazón egoísta, y cómo algunos comunistas parece ser que querían ir un paso más allá para controlar eléctricas y medios de comunicación, según las informaciones publicadas, cuando no es necesario tomar el control de dichas propiedades privadas, pues el estado de alarma ya pone disposición del Gobierno la coordinación de todos los recursos, públicos y privados, que se precisen, sin necesidad del control de la propiedad que parece que querían los podemitas según las citadas informaciones. De hecho, lo mejor que podría pasar por el bien de España en estos momentos tan delicados es que Sánchez rompiese con Podemos y se formase un Gobierno constitucionalista de unidad nacional.

Dicho esto y dicho también que cuando pase todo podremos analizar y sacar conclusiones sobre la forma de actuar de los responsables de la gestión, sí que podemos decir que las medidas adoptadas van a tener un impacto económico incierto en la economía nacional e internacional, pero que el impacto va a existir y va a tener cierta consideración.

Así, los efectos que el coronavirus pueda tener en la economía española dependerán del grado de la crisis y de su duración, del tiempo que estén en vigor las medidas adoptadas, y de su intensidad y de la destrucción de tejido productivo que se produzca.

En primer lugar, debe taparse la hemorragia con medidas de cortísimo plazo, pero que sólo servirán siempre que vayan acompañadas de medidas estructurales que eviten el mayor daño posible a dicho tejido productivo. Esa salvaguarda de nuestra estructura económica sólo puede lograrse, desde el sostenimiento en el cortísimo plazo del tejido productivo, con la generación de confianza para el medio y largo plazo, para que mejoren las expectativas de los agentes económicos, para que los mercados puedan calmarse y la inversión no se desvanezca.

Por eso, las medidas del corto plazo, como apoyo a la liquidez de las empresas, especialmente de pymes y autónomos son esenciales, pero sólo serán efectivas, como digo, en el medio y largo plazo si se gestiona bien la crisis, dando toda la información real y un plan trazado de previsión de evolución, que permita despejar incertidumbres y generar confianza que posibilite un rebote rápido y una salida en uve de la caída de actividad económica y empleo, es decir, una recuperación fuerte y rápida. Esas medidas de corto plazo que suministren liquidez deben ser, en mi opinión, las siguientes:

Facilidad financiera ilimitada por parte del ICO para pymes y autónomos, con préstamos blandos, al 0%, por tres meses, renovables de tres en tres meses automáticamente mientras dure la crisis del coronavirus.
Condonación del pago de impuestos y de cotizaciones a la Seguridad Social por el tiempo que duren las restricciones de cierre a las ramas de actividad afectadas.
Aplazamiento por seis meses, prorrogables de tres en tres meses mientras estemos en esta situación, de los impuestos devengados antes de las duras restricciones, para no producir una asfixia financiera.
Eliminación de la subida de impuestos contemplada en el plan presupuestario del Gobierno, por ser una política fiscal contractiva y lastrar la producción y el empleo.
Así, con la generación de confianza que nos mejore el entorno económico estructural, y las de cortísimo plazo que eviten la asfixia financiera de las empresas, podremos superar mejor esta complicadísima situación, complicada en exceso por la gestión anterior, aunque, de eso, como he dicho, ya habrá ocasión de hablar, cuando se solucione todo.

De esa forma, en cuanto al efecto sobre la producción y el empleo en España, hay cuatro escenarios:

Escenario 1: Un mes de duración de las medidas y ausencia de generación de confianza. El rebote será más tenue. Se perdería casi el 100% de la actividad de un mes en comercio, hostelería, transporte y ocio y el 20% de la actividad de un mes en el resto de los sectores. En total, 55.188 millones de PIB y 1.376.000 empleos. Nos llevaría a un retroceso de un 4,59 puntos porcentuales del PIB sobre la previsión inicial para 2020, que dejaría la evolución del PIB en un -2,99% en términos anuales. Es un caso muy extremo. Tendría que hacerse todo muy mal para que fuese una recesión similar a la de 2009.

Escenario 2: Un mes de duración de las medidas, pero con generación de confianza. El rebote sería más fuerte y la recuperación más rápida. Se perdería casi el 30% de la actividad de un mes en comercio, hostelería, transporte y ocio y el 10% de la actividad de un mes en el resto de los sectores. En total, 19.103 millones de PIB y 479.000 empleos. El PIB retrocedería 1,59 puntos porcentuales sobre la previsión inicial para 2020, con lo que dejaría el crecimiento anual del PIB plano, en el 0%.

Escenario 3: Quince días de duración de las medidas y ausencia de generación de confianza. El rebote sería más tenue, aunque el quebranto menos intenso que en el escenario 1 por la menor duración de las medidas. Se perdería casi el 100% de la actividad de medio mes en comercio, hostelería, transporte y ocio y el 20% de la actividad de medio mes en el resto de los sectores. En total, 27.594 millones de PIB y 688.000 empleos. El PIB retrocedería 2,29 puntos porcentuales sobre la previsión inicial para 2020, de forma que dejaría el crecimiento anual del PIB en el -0,69%.

Escenario 4: Quince días de duración de las medidas, pero con generación de confianza y menor plazo de medidas duras. El rebote sería más fuerte y la recuperación más rápida. Se perdería casi el 30% de la actividad de medio mes en comercio, hostelería, transporte y ocio y el 10% de la actividad de medio mes en el resto de los sectores. En total, 9.552 millones de PIB y 240.000 empleos. El PIB retrocedería 0,79 puntos porcentuales, dejando así el crecimiento anual del PIB en el +0,81%.

Es, por tanto, imprescindible mantener con vida a las pymes con las medidas de corto plazo propuestas y, además, generar confianza suficiente para un rebote temprano y fuerte, además de lograr que las medidas más duras sean por el menor tiempo posible.

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