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23 de julio de 2019

Expansion.com

EL FMI mejora la previsión de España pese al nuevo deterioro de la economía global

La previsión de crecimiento de los mercados internacionales acusa un nuevo desgaste del que, de momento, España se ha librado. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha actualizado las perspectivas de subida del PIB de los grandes países para este año y el que viene con optimistas expectativas para la economía española.

Pese a la falta de Gobierno, el Fondo prevé ahora que España crezca un 2,3% este año, por encima del 2,1% que calculaba en abril y consolidando su papel como motor de crecimiento europeo. Para 2020, el impulso se mantiene en el 1,9%, reflejando, en cualquier caso, una notable desaceleración. Solo Estados Unidos supera a España en las revisiones al alza del FMI. La solidez del consumo estadounidense, que se espera que se fortalezca aún más con la prevista bajada de los tipos de interés en julio, y la tregua en la guerra comercial con China suponen que el PIB americano crecerá un 2,6% este año, por encima del 2,3% que el FMI calculaba hace tres meses. En 2020, se mantiene la expectativa del 1,9%.

España y Estados Unidos son los únicos países de entre los grandes, junto con Reino Unido, a los que el Fondo ha elevado previsiones, lo que ha permitido que también se revisen al alza las estimaciones para los mercados avanzados, que pasan del 1,8% al 1,9% este año, quedando en el 1,7% el próximo ejercicio.

En el caso del mercado británico, los cálculos van de un crecimiento del 1,2% al 1,3%, a pesar de que las perspectivas de que finalmente se produzca un Brexit sin acuerdo van ganando peso.

En el lado opuesto, el FMI ha recortado la previsión de PIB de Alemania y de Japón, que apenas crecerán este año un 0,7% y un 0,9%, respectivamente, frente al 0,8% y el 1% que se estimaba hace tres meses. En el caso de la gran locomotora alemana, las expectativas mejoran notablemente el año que viene al pasar del 1,4% al 1,7%, impulsando una mejora al alza del conjunto de la Unión Europea del 1,5% hasta el 1,6%.

Los recortes afectan especialmente al crecimiento global. El FMI prevé ahora que la economía solo crezca un 3,2% y un 3,5% este año y el que viene, un 0,1% menos en ambos casos que en los cálculos de abril.

Fuerte caída de Latinoamérica
El descenso se explica por los mercados emergentes, que solo se impulsarán un 4,1% este año y un 4,7% en 2020, por debajo del 4,4% y 4,8%, respectivamente, estimado hace tres meses. Aunque la mayor parte de los países de este grupo han recibido revisiones a la baja, el gran lastre es Latinoamérica y, especialmente, Brasil.

El FMI prevé ahora que los mercados latinoamericanos apenas crezcan un 0,6% este año, muy lejos del 1,4% establecido en el último informe. En Brasil, el recorte es del 1,3%, hasta un incremento del PIB de apenas el 0,8%. Las proyecciones paran por que la economía brasileña se eleve un 2,4% en 2020, un salto considerable pero también por debajo del 2,3% que se calculaba anteriormente.

Para México, las expectativas bajan del 1,6% al 0,9% este año, y se mantienen en el 1,9% el año que viene.

En el caso de China, afectada por la guerra de aranceles con Estados Unidos y por el nuevo frente tecnológico, las perspectivas pasan del 6,3% al 6,2% en 2019 y del 6,1% al 6% un ejercicio más tarde.

El FMI ha puesto de relieve en su informe la guerra comercial y destaca que la inversión y la demanda de bienes de consumo se ha moderado en las economías avanzadas y de mercados emergentes, dado que las empresas y los hogares continúan retrasando el gasto a largo plazo. "Por consiguiente, el comercio mundial, que es intensivo en cuanto a maquinaria y bienes de consumo duraderos, sigue siendo flojo", dice el Fondo, que también advierte de que "el repunte del crecimiento proyectado para 2020 es precario, y supone la estabilización de las economías de mercados emergentes y en desarrollo que están atravesando tensiones y avances hacia la resolución de las diferencias en torno a políticas comerciales".

Pese a todo, el organismo señala que los riesgos se inclinan a la baja e incluyen "nuevas tensiones comerciales y en el ámbito de la tecnología que perjudiquen el ánimo y frenen la inversión; un aumento prolongado de la aversión al riesgo que deje al descubierto una continua acumulación de vulnerabilidades financieras tras varios años de tasas de interés bajas; y una intensificación de presiones desinflacionarias que agraven las dificultades para el servicio de la deuda, restrinjan el margen de la política monetaria para contrarrestar las desaceleraciones y prolonguen más de lo normal los acontecimientos adversos".

El Fondo explica que las necesidades apremiantes consisten en reducir las tensiones comerciales y tecnológicas, y en despejar la incertidumbre en torno a los acuerdos comerciales, entre los que incluye el Brexit.

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