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29 de mayo de 2019

Expansion.com

España resiste ante la pérdida de competitividad en Europa

Mientras Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Portugal descienden en el ránking mundial de competitividad, España se mantiene, aunque con importantes retos.

España conserva su lugar en 2019 en el ránking mundial de competitividad, frente a una caída generalizada del resto de economías europeas. En la última clasificación global publicada este martes por el IMD World Competitiveness Center, la economía española se sitúa en el puesto número 36, de 63 economías, el mismo lugar que ostentaba en el ránking de 2018.

El no haber mejorado de un año para otro no tendría por qué ser un consuelo si no llega a ser porque Portugal se desploma cinco posiciones, Reino Unido y Francia caen tres escalones, y Alemania, Holanda e Italia descienden dos cada una. Aún así, el trigésimo sexto lugar sitúa a España muy por debajo de Alemania (17º), Reino Unido (23º) y Francia (31º). No es casualidad que España sea de los pocos países que sorteó la desaceleración de la eurozona en 2018, con Italia en recesión y Alemania salvándola por poco.

"No ha sido un buen año para Europa", señala el informe de IMD, que encuentra las causas de este estancamiento o declive en "la incertidumbre política y económica", agudizada por las tensiones comerciales o la inestabilidad política que viven algunos gobiernos europeos. "Estamos perdiendo fuelle, sobre todo frente a Asia", explica Arturo Bris, director del IMD World Competitiveness Center.

España capea a duras penas esta situación debido a que está bastante menos expuesta a efectos externos. La guerra comercial, por ejemplo," está afectando mucho más a la competitividad de la economía de Alemania u Holanda, que a la española", añade Bris.

España también se salva por el repunte de la inversión extranjera como porcentaje del PIB, que catapulta a la economía hasta la posición número 13 del ránking global. De hecho, en el flujo de inversión directa, que en 2018 alcanzó un máximo histórico, España se sitúa en el top 10 mundial, lo que se convierte en una de sus principales fortalezas. La inversión foránea sumó 46.827 millones de euros, un 71% más que en 2017, según datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Pero no hay que engañarse: repetir posición en 2019, por mucho que el resto de socios comunitarios emperore, no es motivo de celebración. España continúa suspendiendo en empleo, incentivos para el emprendimiento, transformación digital e idiomas. Áreas en las que se hace difícil la mejora si no hay estabilidad política.

"La inestabilidad política es bastante alta en España, sólo Italia tiene un riesgo mayor en Europa", advierte Bris, que localiza los riesgos en la crisis territorial y la fragmentación política en el Congreso, que impiden la cristalización de importantes reformas. Entre ellas, la gestión del talento, que condiciona el mercado laboral. "Tenemos los mejores ingenieros del mundo. El problema es que España no necesita tantos ingenieros. En cambio, no tenemos una escuela de hosteleria de referencia nacional, cuando el turismo es nuestro principal sector", explica Bris.

Entre las recomendaciones que el director del IMD Wordl Competitiveness Center lanza a España, está la de reducir la influencia y el peso del sector público en la economía, además de simplificar normativas, fortalecer la sostenibilidad fiscal y desarrollar una formación más alineada con las necesidades de las empresas.

Estados Unidos pierde el liderazgo
Estados Unidos deja de ser la economía más competitiva en 2019. Singapur y Hong Kong desbancan a la potencia americana, que cae a la tercera posición del ránking, lastrada por el impacto de las tensiones comerciales, la debilidad de las exportaciones de tecnología y la subida del precio del petróleo.

En 2018, Estados Unidos ocupó la primera posición del ránking, aupada por la política fiscal expansiva de su presidente, Donald Trump. No obstante, éste ha sido un balón de oxígeno para la economía que no durará mucho, apunta Bris, y los efectos adversos se empiezan a notar. "Las subidas de tipos de interés y el proteccionismo perjudican mucho a las perspectivas a largo plazo de la economía estadounidense. Hacía mucho tiempo que EEUU no ocupaba la tercera posición", señala Bris.

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