miércoles, 15 de agosto de 2018

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30 de julio de 2018

Expansion.com

Siete riesgos que se ciernen sobre la economía

La economía de la zona euro vuelve a perder ímpetu a principios del tercer trimestre

Gráfico Así es el nuevo mapa del poder político en la economía

Organismos internacionales y analistas privados han rebajado sus previsiones para España, al tiempo que el Gobierno ha revisado la senda de 2020 y 2021. Son muchas las amenazas para romper la tendencia de crecimiento, desde la guerra comercial global, la pérdida de empuje de la UE o el Brexit.Los grandes organismos internacionales, como la Comisión Europea o la OCDE dan la voz de alerta: la economía española se está ralentizando. A esto se une una serie de riesgos que sobrevuelan en el horizonte, tales como la tensión comercial que está desatando Estados Unidos, el endurecimiento de la política monetaria, la pérdida de dinamismo de la Unión Europea, el Brexit, la ralentización del turismo, la debilidad del nuevo Gobierno o la inestabilidad política que impera en Cataluña. Todo ello puede provocar que la senda ya prevista de suave desaceleración se intensifique.1. Tregua, pero no paz, en la guerra comercialTrump ha aparcado los aranceles a los automóviles europeos y la UE ha tratado de suavizar las tensiones elevando las compras de productos estadounidenses, pero la espada de Damocles del proteccionismo entre ambas potencias no se ha llegado a apartar. Además, la creciente guerra comercial de EEUU con otros países podría debilitar el comercio global, dañando tanto las exportaciones españolas como las inversiones.2. La Unión Europea pierde dinamismo económicoLa UE se ha ralentizado en el primer semestre del año, y tanto las previsiones de la Comisión Europea como las del Fondo Monetario Internacional o los datos adelantados de Markit anticipan que el frenazo se mantendrá también en los próximos meses e incluso años. Todo ello puede mermar el crecimiento de las exportaciones españolas, que en el primer trimestre apenas se incrementaron un 1,8% anual.3. Un Brexit duro podría dar la puntilla a EuropaLas negociaciones entre Londres y Bruselas están siendo duras tanto entre ambos Ejecutivos como, particularmente, dentro del Gabinete de Theresa May, que no quiere parecer demasiado débil ante los 'Brexiters' más radicales. Sin embargo, el FMI alerta de que en caso de un Brexit duro "no habrá ganadores", sino que todos los países saldrían perdiendo. Esto costaría entre un 0,8% y el 1,5% del PIB europeo para 2030.4. El fin de la compra de bonos golpeará la deuda españolaEl final de la compra de bonos, proyectado para el final de este año, supondrá un reto para las finanzas públicas españolas, que están entre las más endeudadas de Europa. El cierre del grifo por parte del Banco Central Europeo encarecerá la financiación de la deuda española (en el 98,8% del PIB), lo que complicará el ajuste presupuestario que hasta ahora había venido apoyado por la rebaja del coste de los intereses.5. Los 'turistas prestados' vuelven a Egipto y TurquíaEspaña se ha beneficiado en los años anteriores por la fuga de turistas de otros destinos del Mediterráneo. Sin embargo, la situación está mejorando en Egipto y Turquía, lo que implica que los 'turistas prestados' vuelven a estos países. Aunque el sector sigue creciendo y España puede registrar un nuevo récord de turistas este año, el número de visitantes y los ingresos se han ralentizado durante el primer semestre del año. 6. La subida del petróleo lastrará el PIB y el empleoEl precio del petróleo se sitúa en 64 euros por barril, debido a un encarecimiento del crudo y a una apreciación del dólar. Esta cifra supera los límites marcados por el anterior Gobierno en el Programa de Estabilidad presentado en abril, lo que significa que puede impactar en la economía. Si la subida se mantiene a lo largo del año, el PIB apenas crecerá un 2%, en lugar del 2,7% proyectado, y se dejarán de crear 156.000 puestos de trabajo. 7. Inestabilidad política nacional y catalanaEl Ejecutivo admitió la semana pasada que "nadie va a resistir más de lo razonable" en el poder, en alusión a la convocatoria de elecciones anticipadas. La debilidad del Ejecutivo, que apenas cuenta con 84 diputados y ha perdido el margen presupuestario ganado en Bruselas se acrecienta por la renovada tensión con el PDeCAT, que quiene poner precio a su apoyo y podría convocar elecciones en Cataluña para otoño.Alerta: peores indicadoresLa actividad nacional ha comenzado el año con buen ritmo, con un crecimiento del 0,7% entre enero y marzo, y los datos publicados hasta la fecha apuntan a que puede repetir esta misma cifra en el segundo trimestre del año. Sin embargo, los indicadores adelantados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos son negativos y apuntan a una ralentización en los próximos meses, dado que el país ha perdido recientemente la frontera de los 100 puntos, que marca la diferencia entre mejoría y empeoramiento económico hasta situarse en 99,6 puntos, por debajo de la media. Y también los datos de actividad del Índice de Gestores de Compras (PMI por sus siglas en inglés) de Markit apuntan a un deterioro del PIB, ya que tanto la actividad industrial como la de servicios han notado una caída en la entrada de pedidos.Afecta a toda la UEEsta ralentización no tiene su origen únicamente en España, sino en toda la Unión Europea. De hecho, Bruselas recortó hace unas semanas sus previsiones de crecimiento para la UE y la eurozona para este año en dos décimas, hasta el 2,3% y el 2,1%, respectivamente. A pesar de que España no se ha visto tan afectada, con una rebaja de una décima, la mala noticia es que la ralentización afecta en gran medida a los dos principales destinos de las exportaciones españolas: Francia y Alemania. La primera pierde tres décimas en esta revisión (hasta el 1,7%) y la segunda, cuatro (hasta el 1,9%).Esto, además, se puede ver agravado por la creciente guerra comercial desatada por Estados Unidos, a pesar de la tregua decretada la semana pasada. El FMI calcula que la imposición de nuevos aranceles, más la incertidumbre que genera para las empresas, que daña las inversiones, puede restar medio punto al crecimiento del PIB global para 2020. Aunque la UE no estaría entre los bloques más afectados tanto si únicamente se aplicaran las medidas ya aprobadas como si se aplicaran todas las ya anunciadas (tanto Estados Unidos como China se llevarían la peor parte, según BBVA Research), Europa sí se verá particularmente afectada por el Brexit. El FMI añadía la semana pasada que una salida de Reino Unido de la Unión Europea podría suponer un coste de entre el 0,8% y el 1,5% del PIB europeo hasta 2030.La ralentización de la UE todavía no ha impactado con fuerza en España, pero el movimiento sísmico en el centro de Europa sí está empezando a golpear algunas placas tectónicas de la periferia. Éste es el caso de las exportaciones, ya mencionadas anteriormente. Las ventas de España al exterior apenas han crecido un 1,8% en el primer trimestre (registrando en retroceso del 2,4% en marzo), lo que supone una severa ralentización después de un crecimiento del 8,4% en 2017 que llevó a cerrar el año con un récord histórico de exportaciones.Y algo similar está sucediendo con el turismo, que fue uno de los principales motores de crecimiento en la etapa más dura de la crisis y que ahora se encuentra tocado, hasta el punto de que el sector prevé un crecimiento inferior al conjunto de la economía este año por primera vez desde 2009. Con el agravante de que la recuperación de la estabilidad en los destinos competidores del Mediterráneo, como Turquía o Egipto, está atrayendo de nuevo a estos países a los turistas prestados que España había recibido en los últimos años. Todo ello ha provocado que entre enero y mayo el número de visitantes extranjeros apenas creciera un 2% respecto al mismo periodo del año anterior y que en el primer semestre las pernoctaciones hoteleras cayeran un 0,2% frente a 2017. Con todo, las subidas de precios y el turismo nacional están salvando la temporada.Cambio de patrónTodo esto apunta a un cambio de patrón en el modelo de crecimiento español, tal como se constata en el cuadro macroeconómico que presentó recientemente el Gobierno. El avance de la economía, que en los últimos años había estado muy fuertemente sustentado por las exportaciones y la inversión, ahora pasará a depender más del consumo y el gasto público, lo que lo hace menos sostenible de cara al futuro. Por poner unas pocas cifras, las exportaciones se frenarán del 4,8% previsto en abril al 4,7%; y la inversión, del 4,7% al 4,2%, continuándose descenso en los próximos años; mientras que el consumo público pasará del 1,1% al 1,5% y el consumo privado, del 2% al 2,4%. Una dinámica que complicará el desapalancamiento de Administraciones y familias y lastrará el avance de la productividad en el futuro.¿Y si el consumo falla?Con todo, no está claro hasta qué punto el consumo puede tirar por sí mismo del carro de la economía o sí, por el contrario, se verá afectado por el resto de los factores. Por ejemplo, hay que tener en cuenta que la subida de los precios del petróleo en los últimos meses (que se puede ver agravada por la subida de impuestos al diésel) está mermando el poder adquisitivo de los españoles. Quizá por ello, el Índice de Comercio Minorista encadena tres meses estancado, con un crecimiento mínimo del 0,1% en junio, tras retroceder la misma cifra en mayo. Hay que tener en cuenta que el Gobierno anterior ya advirtió en el Programa de Estabilidad de abril de que si el barril de Brent alcanzaba los 61 euros, la economía acusaría un duro golpe. Actualmente, supera los 64 euros por barril, debido tanto a una subida del petróleo como a una depreciación del euro. Esto podría implicar una frenazo del PIB de siete décimas, hasta el 2%, con lo que dejarían de crearse 156.000 puestos de trabajo este año.Además, esta ralentización estaría unida a una disminución de los ingresos que elevaría el déficit y frenaría considerablemente la reducción de la deuda pública, algo particularmente peligroso en un momento en el que el Banco Central Europeo está cerrando el grifo de la política monetaria, lo que encarecerá los costes de la deuda pública y privada. A mediados de mes, Draghi acordó concluir la compra de bonos de deuda en diciembre de este año y abrió la puerta a subir los tipos de interés a partir de 2019. Esto supone un reto para los Estados más endeudados, como España, cuyo volumen de pasivos asciende al 98,8% del PIB. Aunque esta cifra está ya estabilizada, el país tendrá que emitir 220.000 millones de euros de deuda este año, entre refinanciaciones y nuevas emisiones, por lo que es muy vulnerable a un endurecimiento de la política monetaria por parte del BCE.Por último, la inestabilidad política puede asestar un golpe añadido al crecimiento. A pesar de la intención del Gobierno de agotar la Legislatura, la dificultad para sacar adelante sus medidas con apenas 84 diputados, unos socios inciertos y sin el margen presupuestario extra de la nueva senda de déficit puede llevarle a convocar comicios anticipados. "Nadie piensa en elecciones. Pero nadie va a resistir más allá de lo razonable", admitió Isabel Celaá, ministra de Educación y portavoz del Ejecutivo el pasado martes, en alusión a las posibles exigencias de Podemos y los nacionalistas catalanes y vascos, aunque luego trató de matizar sus palabras. De hecho, los problemas se intensifican en este frente, en tanto que la nueva vicepresidenta del PDeCAT y diputada en el Congreso, Míriam Nogueras, avisó la semana pasada de que el Gobierno de Sánchez lo tendrá "más difícil" con la nueva dirección del Partit Demòcrata, que es crucial para sacar adelante las iniciativas. Además, la posible convocatoria de elecciones anticipadas en Cataluña en otoño que dinamitaría los endebles puentes entre Sánchez y Quim Torra y daría otra vuelta de tuerca al conflicto soberanista.

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