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14 de mayo de 2018

El Economista

El Plan de Estabilidad solo garantiza una de las tres subidas del salario mínimo prometidas

El histórico acuerdo alcanzado entre el Gobierno y los interlocutores sociales para la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) fue vendido a finales del año pasado como un gran avance, y no era para menos: Mariano Rajoy firmó con los responsables de CCOO, UGT, CEOE y Cepyme un incremento de hasta el 20% en tres años. Sin embargo, la letra pequeña del documento rubricado por el jefe del Ejecutivo y los líderes sindicales y patronales sólo garantiza el 20% de lo comprometido de aquí hasta el año 2020, en concreto, un leve alza del 4%. La mera consulta a la que está obligado legalmente el Gobierno en materia de SMI se convirtió el año pasado en un proceso de negociación con los agentes sociales que finalizó en acuerdo.

El pacto, de carácter plurianual, fijaba una subida del 4% para este año, hasta 736 euros en 14 pagas; del 5% para 2019, hasta 773 euros; y dejaba la más intensa, del 10%, para 2020, cuando se alcanzarían los 850 euros mensuales, en el entorno de las recomendaciones de la Carta Social Europea, que marca como objetivo el 60% del salario medio neto del país.

Pero esta senda alcista, aplaudida por los sindicatos y un amplio sector de la patronal, y criticada por quienes defienden que subir el salario mínimo provoca paro, fomenta la contratación temporal y ralentiza el crecimiento del empleo a tiempo completo, está condicionada.

La trampa aparece en el antepenúltimo párrafo del documento fechado a 26 de diciembre de 2017: "Este acuerdo se materializará siempre que la economía registre un crecimiento del PIB del 2,5% o superior, y un incremento de la afiliación media a la Seguridad Social superior a las 450.000 personas".

Unas condiciones que no se cumplirán a partir del año que viene, ya que en la actualización del Programa de Estabilidad 2018-2021 remitido a Bruselas a última hora de la noche del pasado lunes, 30 de abril, el Gobierno estima un avance del PIB del 2,7% este año, pero sin embargo reconoce que nuestra economía perderá el impulso de la recuperación a partir de 2019.

Según estas previsiones, pasará a crecer un 2,4%, para ceder otra décima, hasta el 2,3%, en 2020. En cuanto al mercado de trabajo, el Ejecutivo prevé que la creación de empleo se moderará desde el 2,5% de este ejercicio hasta el 2,3% en 2019 y al 2,1 el año siguiente. Así, el apretón de manos entre Rajoy, los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez, y los presidentes de CEOE, Juan Rosell, y Cepyme, Antonio Garamendi, asegura el alza del SMI del 4% de este año, pero deja en el aire el 16% de 2019 y 2020.

Negociación abierta
Fuentes sindicales asumen que es "difícil" que el acuerdo se materialice en su totalidad. Ven atado el incremento de 2018, "al límite" el de 2019 y "muy complicado" el del año 2020. De hecho, el propio documento deja abierta la vía negociadora entre las partes "si se constatara el incumplimiento de alguna de las condiciones establecidas". En ese caso, el Gobierno iniciará un nuevo proceso de negociación con las organizaciones sindicales y empresariales para determinar la cuantía del SMI del año siguiente.

Pendientes estarán los más de 530.000 trabajadores que, según las estimaciones del Ministerio de Empleo, son potenciales beneficiarios de la subida del salario mínimo en 2018. En total, más de un millón y medio de trabajadores en el periodo de tres años hasta 2020.

En situación similar se encuentran los funcionarios, que tienen garantizada una subida salarial fija del 6,1% en tres años: del 1,75% en 2018, del 2,25% en 2019 y del 2% en 2020. Pero el acuerdo para la mejora del empleo público alcanzado en marzo entre el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y las organizaciones sindicales más representativas de los funcionarios (CCOO, UGT y CSIF) tampoco fue incondicional: en el mejor escenario, el incremento podría llegar a alcanzar el 8,79%, de cumplirse las condiciones previstas para la parte variable, vinculada a la evolución del PIB y el déficit público.

Sólo teniendo en cuenta la evolución de la economía que dibuja el Programa de Estabilidad -sin contar los fondos adicionales ni el alza extra por cumplimiento de déficit- los sueldos públicos subirán un 2,4% en 2019 y un 2,6 en 2020, en vez del 2,5% y el 3% que se incrementarían, respectivamente, si el PIB creciera un 2,5% en ambos ejercicios.

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