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12 de febrero de 2018

El Economista

La Unión Europea se prepara para poner orden en la economía 'verde'

Europa quiere liderar el sector a nivel mundial por el hueco que deja EE

Las inversiones en proyectos verdes se han convertido en una prioridad para la UE al aunar intereses estratégicos, el beneficio económico, la oportunidad política e incluso el apoyo casi unánime de todos los involucrados. Por eso, la Comisión ha pisado el acelerador para intentar poner algo de orden en un jugoso sector. Según advirtió el vicepresidente Valdis Dombrovskis, Europa necesita unos 180.000 millones en inversiones al año para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados que la comunidad internacional acordó en Paris. "El dinero público no será suficiente, así que necesitamos redirigir capital privado hacia inversiones en proyectos verdes y sostenibles", añadió hace un par de semanas.


El anuncio de la ruptura de la Casa Blanca de Donald Trump con el Acuerdo de Paris puede restar dinamismo en la lucha contra el calentamiento global. Pero Europa está dispuesta a ocupar el vacío redoblando su apuesta por la economía verde, desde la construcción de infraestructuras hasta la generación de energía.El sector financiero ya se está moviendo en un campo que atrae a grandes inversores institucionales, como compañías de seguros o fondos de pensiones, pero también a pequeños ahorradores.

La emisión de bonos verdes ha crecido un 80 por ciento en el último lustro. Y Europa se lleva la palma, con 60.000 millones de dólares de los casi 160.000 millones emitidos el pasado año de estos títulos sostenibles, según Standard and Poor's.

Qué es 'verde'

Pero, como explica una fuente comunitaria a este diario, el "principal problema" es distinguir qué representa realmente una inversión verde. Poner orden con una distinción clara es también una de las principales preocupaciones para los actores financieros, las ONG y otros grupos. Así quedó recogida en el informe elaborado por un grupo de 20 expertos en este campo que aglutinó la Comisión.

"Nuestro modelo económico no funciona como debería, y el sector financiero tiene un papel importante que desempeñar", comentó al presentar las conclusiones a un grupo de periodistas el presidente del grupo, Christian Thimann.

El también responsable de Estrategia, Sostenibilidad y Asuntos Públicos de la aseguradora AXA advirtió que primero hacen falta normas claras. "Si Europa va a movilizar capital a escala para proyectos sostenibles, necesita un sistema de clasificación robusto para establecer con claridad en el mercado lo que es verde o 'sostenible'", añadió.

La Comisión, que ha seguido de cerca los trabajos del grupo, recogió el guante y publicará un plan de acción en marzo, en el que recogerán las principales recomendaciones, según informan fuentes comunitarias a elEconomista.

Así, se sentarán las bases para establecer esta taxonomía con la que distinguir el grano de la paja. Las fuentes consultadas reconocen que elaborar esta categorización de la inversión sostenible, requiere tiempo y esfuerzo. Hasta ahora solo el Banco Europeo de Inversiones ha realizado un esfuerzo similar, pero desde la Comisión advierten que no se puede simplemente '"copiar y pegar" los criterios del BEI. Por eso, Bruselas retrasará hasta mayo la presentación de legislación para establecer este sistema unificado de clasificación.

Revisión de colchones

Esta taxonomía jugará un papel relevante no solo al decidir qué bienes y activos financieros se pueden beneficiar de una eco-etiqueta, denominación que la Comisión quiere extender también a los productos financieros. Será también la vara de medir para decidir qué operaciones acarrearían menores requerimientos de capital a las entidades que las apoyen, una de las medidas más polémicas que tiene en mente Bruselas.La Comisión es consciente de que tocar los requerimientos de capital es controvertido, ya que puede alterar la estabilidad del sistema y provocar recelos entre los socios internacionales.Los defensores advierten que representaría una poderosa herramienta para canalizar la inversión hacia la economía sostenible sin introducir volatilidades cortoplacistas.

Siendo consciente de los recelos existentes, Dombrovskis subrayó que cualquier modificación de los requerimientos de capital "tendría que ser calibrada de cerca y se basaría en una clara clasificación de la UE" sobre el criterio de sostenibilidad. La Comisión ha mencionado como ejemplos los requerimientos de capital de hipotecas para viviendas con bajo consumo energético o créditos para la compra de vehículos de bajas emisiones.

La propuesta para introducir esta clasificación tendrá que recibir la bendición de los Estados miembros y el Parlamento. Algo que desde la Comisión sugieren que se puede lograr antes de primavera de 2019. Desde allí aun no se atreven a aventurarse si el supervisor de los mercados (ESMA) ostentará el liderazgo o si será una competencia repartida. Pero el rol protagonista de los supervisores está garantizado.

El éxito no solo depende del dinero que se logre captar

Para conseguir la deseada transformación de la economía y reducir la huella ecológica, Europa no solo necesita dinero. Urge contar con más proyectos atractivos, apuntan varias voces desde el lado de los grandes inversores institucionales. Como parte del llamado 'plan Juncker', el esfuerzo de la Comisión actual para relanzar la inversión tras el parón de la crisis, el Ejecutivo comunitario creó una plataforma en la que aglutinaba proyectos en busca de financiación, y que fueran relevantes para el futuro de Europa (interconexiones energéticas, digitales, proyectos sociales o medioambientales). Sin embargo, los resultados han sido mixtos. El responsable del grupo de sabios de la Comisión sobre las finanzas sostenibles, Christian Thimann, admitió que "se puede hacer más" para acoplar con más éxito la inversión con proyectos. No es una falta de dinero o de necesidades, sino más bien un problema de "emparejamiento", advirtió el pasado año en una conferencia sobre este tema. Entonces, el vicepresidente Dombrovskis destacó el gran potencial que tendría el nuevo sistema de clasificación para acelerar la movilización de fondos hacia estos objetivos ambientales. Porque como indicó en el mismo foro, "nos estamos moviendo en la dirección correcta, pero no nos estamos moviendo lo suficientemente rápido".

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