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14 de junio de 2016

Expansion.com

El reto de la rentabilidad a tipos cero

La tentación de asumir más riesgo para conseguir un retorno mayor acecha al inversor conservador, que está atrapado por la reducida rentabilidad de los depósitos y de los activos seguros como la deuda pública, que cotiza incluso a tipos negativos.

Si, como escribió el filósofo alemán Immanuel Kant, "se mide la inteligencia de un individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar", el actual entorno es un reto permanente para quienes buscan rentabilizar el ahorro. Volatilidad bursátil, rentabilidades de los depósitos agonizando, tipos de interés negativos en el mercado de deuda por las políticas de los bancos centrales, tensiones políticas, dudas macroeconómicas... Corren malos tiempos para la inversión.

El mensaje más repetido entre los asesores financieros es que los inversores deben asumir más riesgo para conseguir una rentabilidad menor a la del pasado. Y aquí llega el gran reto para los ahorradores.Hace unos años, la guerra por el pasivo llevó a las entidades financieras a ofrecer rentabilidades superiores al 4% por los depósitos. Un inversor conservador no necesitaba asumir riesgo alguno para rentabilizar el ahorro, aunque el interés real (descontada la inflación), se reducía porque entonces los precios no estaban en el entorno deflacionista actual.

Ahora, de media, los ahorradores pueden esperar un 0,29% de los depósitos, según datos delBanco de España. Este año, según estimaciones de la consultora Afi, vencen 300.000 millones de euros en depósitos, y lo que el ahorrador encontrará si quiere contratar otro depósito son ofertas a la baja. Todo lo que hallará serán cuentas bancarias que exigen una elevada vinculación con la entidad o los fondos de inversión de moda en cada banco, de los que conviene leer la letra pequeña.

La deuda pública, tradicional inversión conservadora, tampoco resulta ahora una opción sugerente. La mayoría de los países europeos cobra por colocar deuda y la rentabilidad de los bonos soberanos no ha hecho más que caer por las políticas de estímulo del BCE. No es sólo que se gane poco invirtiendo en deuda, es que incluso se puede perder dinero.

Las perspectivas no son halagüeñas, y más que a un túnel, el contexto para los inversores se asemeja a un laberinto. El Banco CentralEuropeo (BCE) empezará a comprar deuda corporativa el próximo mes, lo que reducirá aún más la rentabilidad del mercado de renta fija. Los tipos de interés seguirán en el 0% por un tiempo, mientras que elBCE cobra un 0,4% a los bancos por el dinero que conservan en sus arcas de Francfort, por lo que la anomalía de los tipos en negativo amenaza con seguir extendiéndose por Europa.

La consecuencia es que los inversores terminan asumiendo más riesgo del que están acostumbrados en su búsqueda de la rentabilidad.Una prueba de ello es que el año pasado los fondos de inversión que más suscripciones netas lograron fueron los mixtos, que combinan renta variable y renta fija.Pero muchos inversores que no estaban acostumbrados a la volatilidad de la Bolsa han abandonado estos productos, para cobijarse en otros más conservadores, como los de renta fija o los garantizados, asumiendo incluso posibles pérdidas en su ahorro.

Por eso, es importante que el inversor defina su perfil de riesgo, así como su horizonte de inversión, antes de apostar por un producto arriesgado, que implique más volatilidad. Como explica Victoria Torre, de Self Bank, "no tendría sentido invertir en un fondo garantizado a tres años si sabes que dentro de uno vas a necesitas el dinero".

En la renta fija, para el inversor que busque algo más que preservar el capital o batir a la inflación, las opciones son reducidas.Descartada la deuda pública y con escaso recorrido ya para los bonos corporativos de más calidad, varias gestoras apuestan por bonos high yield, aquellos cuyos emisores tienen un peor ráting. De nuevo, más interés a costa de asumir más riesgo.

Los reguladores europeos y nacionales intentan reforzar el control de la comercialización de los productos complejos, con la próxima Mifid II o el plan de la CNMV para incluir un aviso en aquellos activos difíciles de entender para el inversor minorista.Se busca evitar escándalos como el de las preferentes.

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