domingo, 22 de septiembre de 2019

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23 de noviembre de 2014

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Así será la economía española en 2019

¿Dónde estaremos en 5 años? La pregunta que se hacen hoy muchos españoles encuentra respuesta entre las cifras macroeconómicas, que muestran que, por ahora, el país no volverá a ser lo que era

Lo peor de la crisis española ha pasado ya. De hecho, es uno de los pocos lugares comunes en los que han coincidido el Gobierno, la oposición y organismos del sector público y privado.

Pero decir que lo peor queda lejos no significa que lo mejor esté por llegar, pues España se enfrenta a una etapa de estancamiento económico. Es la factura de una recesión que ha sido bautizada como la década pérdida y que queda reflejada en las últimas estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), las más completas y detalladas al abarcar hasta 2019.

PIB
De acuerdo con esos datos del Fondo, España no podrá recuperarse ni en ese 2019 de una crisis que dejó en 2009 la primera caída anual del PIB (-3,8%).

Ese registro queda a distancia del 1,3% con que cerrará la economía en 2014 y del 1,8% medio de los años siguientes, mostrando eso de que lo peor ha pasado. Pero parece lejos esa España con un PIB del 4,1% de 2006, antes de la recesión, cuando el Gobierno sacaba pecho asegurando que el país jugaba en la Champions League, como la octava potencia del planeta.

Frente a eso, España se sitúa hoy en la decimotercera posición en el ránking de economías por volumen de PIB en dólares corrientes. En 2019 bajará un puesto, con lo que habrá sido rebasada por India, Brasil, Rusia, Canadá, Corea, Austria y México.
La pregunta del millón, entonces, es cuánto tardará el país en recuperar sus boyantes tasas de crecimiento. De momento, las previsiones del FMI tan sólo permiten adivinar que será en un horizonte a larguísimo plazo, pues ni siquiera en 2019 se logrará un PIB superior al 2%.

Paro
A la par de este indicador, el mercado laboral queda a la zaga respecto al periodo anterior, pues el paro de poco más del 8% de los años 2006 y 2007 parece que tardará aún más en retomar el vuelo.

El Fondo augura en 2019 un registro del 18,5%, más del doble de entonces. Es la resaca de una crisis en la que el desempleo tocó récords del 26,1% en 2013. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) añade más luz a las previsiones al estimar que habrá que esperar hasta 2023 para recuperar los niveles de empleo de 2007.

Inversión
En este contexto, el FMI pide inversión pública para impulsar el crecimiento. Es un llamamiento general, pero lo cierto es que las cifras de España en este capítulo a lo largo de la recesión son muy negativas.

La inversión, que en 2008 suponía el 29% del PIB, debe conformarse ahora con un 18%, nivel que, con permiso de nuevas reformas, se mantendrá al menos hasta el año 2019.

Déficit
En la cadena de indicadores interrelacionados, el viaje a la España de 2019 muestra también que arreglar las cuentas públicas será difícil. En 2004 el país llegaba al equilibrio presupuestario para cerrar incluso con históricos superávits en 2005, 2006 y 2007 del 1,3%, 2,4% y 2%, respectivamente.

Entonces comenzaron los problemas, los números negros se amontonaron y en 2009 se llegó a un déficit del 11,1% del PIB, convirtiendo España en el país con el cuarto mayor agujero fiscal de toda Europa.

Una década después, en 2019, el déficit se situará en el 2,2%, aún lejos del equilibrio. Y lo que es peor: por el camino, el país incumplirá los compromisos adquiridos con Bruselas. En concreto, el FMI estima un saldo negativo del 5,7% en 2014, frente al 5,5% que el Gobierno prometió a la UE. En 2015, el Fondo calcula un 4,7%, por encima del 4,1% del Ejecutivo y Bruselas.

A partir de ahí, el FMI ve un 3,8% en 2016 y hasta 2017 no se llegará al 2,9%, esto es, por debajo del  3% al que obliga el Pacto de Estabilidad europeo.

Deuda
A la par, el viaje a 2019 deja malas noticias para la deuda pública, pues el FMI cree que se situará en el 98,6% este año y en el 101,1% el próximo. Ya en 2016 y 2017 escalará a un máximo del 102,1% del PIB, en 2018 llegará al 101,1%, y en 2019, al 99,6%. Poco tienen que ver estas cifras con los registros inferiores al 40% de 2006 y 2007.

Inflación
Otro de los cambios económicos tras la crisis es el escenario de deflación en España, que ha llegado a disparar todas las alarmas. Tras tasas de precios de hasta el 4% previas a la recesión, que encendieron la alerta en sentido contrario al amenazar con un recalentamiento económico, se entró en una senda descendente que llevará este año a una tasa del 0%.

Será difícil volver a los niveles anteriores, mostrando que la economía está débil y que no puede producir como lo hacía en la antesala de 2008. "La deflación es mala como síntoma, refleja que una economía está deprimida y sus dinámicas del endeudamiento", asegura el FMI. En este contexto, el organismo espera una ligera recuperación, pero en 2019 España aún navegará con registros inferiores al 2% que el BCE asocia a la estabilidad de precios.

Crédito
El Fondo no ofrece cifras sobre otros capítulos cruciales para la reactivación, como el crédito. Pero en una mirada general hacia los próximos años, sí señala que, según sus simulaciones, "una mejora en la calidad de los activos (una caída de los préstamos en mora) y un incremento de los colchones de capital, puede reactivar el crédito a ritmos de hasta el 14% en España en cuatro años", esto es, hacia 2019.

¿Y Europa?
Este escenario está ligado a Europa, donde las previsiones de la mayoría de organismos no invitan al optimismo. Los análisis del FMI identifican que la probabilidad de que la eurozona caiga en una tercera recesión es de entre el 35% y el 40%, cifra que "no es insignificante".

La buena noticia para España es que, tras años en los que ha perdido el tren de la recuperación, será en el medio plazo uno de los líderes del crecimiento del área monetaria.

La mala, y con mucho más peso, es que España necesita de sus socios europeos para consolidar la reactivación. Así que todo el viaje a 2019 podría ser aún más turbulento si se materializa el peligro de recesión en la zona del euro.

Eso daría pábulo a quienes aseguran que, en realidad, España nunca volverá a vivir aquellos espléndidos años precrisis y que la recesión ha marcado un antes y un después en una economía que jugó en la primera división mundial.

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