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15 de octubre de 2014

El Economista

La economía mundial está más débil de lo que parece a simple vista

Si la fragilidad fuera del área anglosajona no es temporal espantará al mercado

Para las economías estadounidense y británica ha sido un largo camino exento de peligros, pero el viaje está llegando a su fin. La tasa de desempleo de Estados Unidos cayó por debajo del 6% en septiembre. La economía británica, cuya tasa se situó en el 3,2% en junio, anota un crecimiento más rápido que cualquier otro país rico.

Los bancos centrales cuentan los días para poder subir los tipos de interés. No obstante, casi en cualquier otro lugar, las noticias son sombrías.

La eurozona, segunda área económica del mundo, parece estar pasando de una endeble recuperación a una recesión absoluta por el frenazo en Alemania. Sorprendentemente, la débil producción industrial y las bajas cifras de exportación señalan la probabilidad de que el PIB de Alemania descienda por segundo trimestre consecutivo.

Japón, la tercera economía del mundo, también puede encontrarse al borde de la recesión debido a que el alza del impuesto al consumo de abril está afectando al gasto más de lo previsto. Las economías de Rusia y Brasil están, en el mejor de los casos, estancadas. Incluso en China existe la preocupación por el fracaso de la propiedad y la burbuja crediticia.

Difícil estabilidad

Es improbable que una economía mundial tan dispar pueda ser estable. Si la debilidad ajena al mundo anglosajón no demuestra ser temporal, espantará a los mercados financieros. La visión convencional es que el crecimiento mundial se consolidará en 2015 ya que el arranque de EEUU se contagia a otros países, siempre que la reciente debilidad generalizada sea temporal. El FMI estima que el crecimiento mundial el próximo año aumentará el 3,5%. A este periódico, no obstante, le preocupan más dos consideraciones.

En primer lugar, la debilidad actual, sobre todo en la eurozona; y en segundo lugar, el crecimiento dispar podría por sí solo desestabilizar los tipos de cambio, en particular del dólar. La zona euro se encuentra en un caos mucho mayor de lo que sugieren las cifras del titular, ya que su crecimiento se ha visto favorecido durante mucho tiempo por Alemania. Italia ha estado en recesión durante dos años; Francia ha estado meses estancada.

Ahora que Alemania tiene problemas, aumentan las posibilidades de que se produzca una súbita espiral deflacionista al estilo de Japón. Los responsables alemanes siguen mostrándose obstinadamente contrarios al estímulo que necesita la zona euro. Pese a que su propia economía se ha paralizado, están convencidos de equilibrar el Presupuesto en 2015. Quieren obligar a Francia a que recorte su déficit, muestran poco interés en un programa de inversión en la eurozona.

Puntos débiles

Otros puntos débiles amenazan la recuperación. En Japón, por ejemplo, se prevé que la economía se vea azotada por otro aumento del impuesto al consumo en octubre de 2015. Y con el descenso de los precios de las materias primas y la ralentización de China, es difícil que otras economías emergentes aceleren.

Los optimistas creen que un dólar más fuerte es una forma sencilla de exportar la recuperación de EEUU al mundo; pero eso también es complicado. El dólar está al alza, impulsado por un mayor crecimiento y las perspectivas de la política monetaria más estricta de la Reserva Federal. En lo que respecta al comercio, está al 6,3% desde julio y a seis años por encima del yen.

Esto supondría una buena noticia para los débiles: sus exportadores serían más competitivos, mientras las importaciones más caras evitarían la deflación. Pero comporta riesgos. Las divisas suelen extralimitarse. Las empresas y los Gobiernos que han pedido préstamos en dólares deberán pagar más. Los préstamos en dólares asumidos por empresas de los mercados emergentes han subido espectacularmente desde 2008, hasta alcanzar el 70% de la emisión total de bonos.

La receta para los débiles es sencilla: cuidaos. Los rezagados deberían contemplar la última avalancha de malas noticias como una llamada de alerta. El BCE debería empezar a comprar bonos de inmediato. Japón debería aplazar el alza del impuesto al consumo hasta que la economía se recupere. Los países que pueden hacerlo, en especial Alemania, deberían invertir en infraestructuras. Incluso EEUU y Gran Bretaña deberían ser cautelosos sobre todo en lo que respecta a una política monetaria restrictiva excesivamente rápida.

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