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12 de enero de 2012

El País

El retroceso de Alemania deja a la zona euro al borde de la recesión

La mayor economía europea se contrae en el cuarto trimestre de 2011, pese a crecer un 3% en el año - El déficit público germano se reduce al 1% del PIB

La economía alemana deja atrás dos años de fuerte crecimiento. El último trimestre de 2011 terminó con una contracción del 0,25% del producto interior bruto (PIB), según cálculos provisionales publicados ayer por la Oficina Federal de Estadística Destatis. El retroceso en el trimestre recién terminado alimenta las dudas sobre si Alemania recaerá en la espiral descendiente de 2009. La primera economía europea podría estar pasando de un auge sin precedentes en la era euro a la recesión en un abrir y cerrar de ojos. Con el retroceso de Alemania, se puede dar por seguro que la actividad también cayó en el conjunto de la zona euro en el último trimestre de 2011. Y las posibilidades de que vuelva a retroceder en el arranque de año son grandes con lo que la economía podría menguar dos trimestres consecutivos, lo que los economistas consideran una recesión.

Pese al retroceso final, el PIB alemán creció un 3% en 2011. Es una de las mejores cifras desde la Unificación de 1990. En 2010, la economía alemana creció un 3,7% en lo que parecía la salida definitiva de la Gran Recesión de 2009, cuando su PIB cayó un 5,1%. En 2011 y pese la mala cifra de cierre, el PIB alemán creció el doble que la media de la Eurozona y que el de EE UU. También recuperó todo el terreno perdido en la brutal recesión de 2009.

Dada la falta de precedentes de una crisis de deuda como la acutal, los diversos institutos económicos no se ponen de acuerdo: el Instituto de Investigaciones Económicas DIW, por ejemplo, augura una recesión "suave" en el primer trimestre del año y una mejora posterior "en el caso de que Europa consiga dominar la crisis del euro". Hasta entonces, los mercados seguirán muy influidos por "la irracionalidad y la histeria". El ministro de Hacienda Wolfgang Schäuble aconseja, en este sentido, "no perder los nervios". Algunos expertos no creían que la crisis europea y la caída de las exportaciones llegaran a afectar así a la economía alemana. El Gobierno lanza mensajes de tranquilidad desde hace semanas.

Pero nadie duda de que, si lo hay, el crecimiento en 2012 va a ser mínimo. El banco central alemán (Bundesbank) espera que el PIB alemán solo suba un 0,6% en todo el año. Sus economistas creen que las cosas mejorarán en 2013, para el que prevén un repunte del 1,8%.

Este año, la crisis del euro y la política de austeridad propugnada por la canciller Angela Merkel va a pasar factura a la locomotora económica europea, que, al menos, ha logrado cerrar el año con un déficit público de solo el 1%. Pero la subida de impuestos en España o Italia, así como los recortes de gasto público y la contención salarial, reducirán más las exportaciones alemanas. En declaraciones al diario muniqués Süddeutsche Zeitung, el economista jefe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Heiner Flassbeck, se muestra convencido de que habrá recesión: "Con las orgías de recortes en toda Europa, estamos destruyendo nuestro propio mercado". Para Flassbeck, "si se sigue adelante con esto, vamos a vivir una caída descomunal".

Otros expertos confían en que la baja tasa de paro y las buenas cifras de Estados Unidos tiren de la economía alemana. El economista jefe del banco italiano Unicredit, Andreas Rees, no cree que Alemania vaya a caer en la recesión y considera que "el punto más bajo" de las expectativas empresariales está superado.

Las buenas cifras alemanas de 2011 se deben a la orientación exportadora de su economía, como ya sucedió en 2010. Las inversiones también subieron, en un 8,3% respecto a 2010. La novedad del pasado año fue que los alemanes consumieron más. El miedo a la inflación y al recrudecimiento de la crisis, combinado con la alta tasa de empleo, han impulsado la demanda interna. Los alemanes, grandes ahorradores, empiezan a preferir gastarse el dinero que ver como la inflación se come sus ahorros. Los hogares alemanes han gastado en 2011 un 1,5% más que en el año anterior.

Si bien los principales clientes de Alemania son sus socios europeos, los exportadores alemanes han superado la crisis de la Eurozona vendiendo sus productos a los países emergentes. China, India o Brasil han suplido en parte la bajada de demanda europea de coches y maquinaria made in Germany. El enfriamiento económico que muchos expertos pronostican para estas economías también podría afectar a Alemania.

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