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16 de diciembre de 2011

El Economista

Al Tesoro le toca el 'Gordo': capta 11.000 millones en una única semana

La colocación de obligaciones de ayer coronó esta semana de ensueño. Las elevadas peticiones, que en total ascendieron a 11.215 millones, hicieron posible que el Tesoro obtuviera 6.028 millones para las arcas públicas, cuando se había fijado como meta recaudar entre 2.500 y 3.000 millones.


Pero es que, además, la factura salió más barata que en las últimas ocasiones. Los títulos con vencimiento en enero de 2016 -cuatro años de vida- se subastaron con una rentabilidad media del 4,02 por ciento, inferior en un 22,4 por ciento al 5,18 por ciento de comienzos de diciembre; las obligaciones que mueren en abril de 2020 -vida de 8 años- salieron al 5,20 por ciento, casi un 2 por ciento más que el 5,11 por ciento de octubre; y los títulos que vencen en abril de 2021 se colocaron al 5,54 por ciento, cuando el mes pasado lo hicieron al 6,97 por ciento, con lo que se abarataron un 20 por ciento.

Pero el éxito de España a la hora de captar financiación en un mercado receloso de todo lo que huela a periferia europea no se ha repetido en otros países. Todo lo contrario ya que, tal como apunta José Luis Martínez Campuzano, "sin duda marca importantes diferencias con la de Italia". El inversor parece que sí empieza a discriminar y si no basta recordar la pobre acogida que tuvo el miércoles la subasta de bonos italianos a cinco años, cuando el Tesoro transalpino se vio obligado a pagar los mayores intereses desde 1997.

Las fuertes divergencias que se han visto en los resultados de las subastas de los Tesoros español e italiano en esta semana también han encontrado una fiel réplica en el mercado secundario. Los inversores no sólo han comprado bonos españoles acudiendo a las subastas, sino que han hecho extensible este ánimo comprador en el secundario. Sólo así se explica que la rentabilidad de la deuda española a diez años haya caído del 5,74 por ciento del pasado viernes al 5,44 por ciento al que cerró ayer. Lo que ha permitido a su prima de riesgo con respecto al bono alemán retroceder de los 359 a los 349 puntos básicos. "Si se cree que la crisis se solucionará, se están obteniendo muy buenas rentabilidades en estos bonos pero hay que tener claro que la volatilidad es parte del juego político", afirma Anton Brender, economista jefe de Dexia AM.

Sin embargo, la situación de la deuda italiana ha dejado de asemejarse a la española. El mal resultado de su subasta y, sobre todo su escasa de demanda (la oferta sólo superó en 1,4 veces a la demanda), unido a los fuertes vencimientos a los que tiene que hacer frente el país al año que viene (320.000 millones de euros, frente a los 140.000 millones de España) ha vuelto a demostrar que ni el hecho de que un tecnócrata como Mario Monti ni las fuertes medidas de ajuste anunciadas por su nuevo Gobierno han inyectado confianza en el inversor.

De hecho, la caída en la rentabilidad del bono español contrasta con el repunte que ha experimentado el rendimiento del bono italiano a 10 años, que ha pasado del 6,36 por ciento del pasado viernes al 6,56 por ciento de ayer. Su prima de riesgo, ya no con el bono alemán, que sigue por encima de los 460 puntos pese al retroceso de ayer, sino con el español se ha duplicado en esta semana al pasar de los 61 puntos a los 113 puntos básicos a los que cerró ayer. Parece, por tanto, que Spain vuelve a ser different.

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