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27 de octubre de 2011

EL economista.es

Las aportaciones para la jubilación caen al nivel más bajo de la historia

Con una tasa de paro del 21%, y una de ahorro de tan sólo el 13,2% sobre la renta disponible, se antoja complicado ahorrar pensando en el mañana. En este contexto, los planes de pensiones, que hasta ahora habían sido los vehículos favoritos para gestionar el ahorro finalista, están viéndose muy perjudicados. Tanto que, según los datos de Inverco, de enero a septiembre han registrado aportaciones brutas por valor 2.681 millones de euros, un 8% menos que en el mismo periodo del año pasado y la cifra más baja de los últimos nueve años (sólo se conocen datos desde el año 2003). Pero aún hay otra noticia negativa.


La caída de las aportaciones ha ido acompañada de un aumento de las prestaciones -3.142 millones de euros-, lo que deja la cifra de aportaciones netas en negativo (461 millones de euros).

Demasiadas razones para huir
Los efectos que está teniendo la actual crisis en el ahorro de los españoles es sólo una de las razones que explica la fuerte caída que están experimentando los planes de pensiones. No es que sólo registren caídas de entradas netas de dinero, sino que también acumulan un retroceso patrimonial (se incluyen aportaciones y revalorización de la cartera) del 3,84 por ciento, hasta los 81.550 millones de euros. "Influye mucho en la caída que están sufriendo los planes de pensiones la falta de confianza que hay en el mercado, tanto en el de renta variable como en el de renta fija. Los inversores cada vez tienen mayor aversión al riesgo y buscan productos que garanticen una rentabilidad mínima", afirma José Ramón Morso, director de inversiones de Mercer.

Esto explicaría por qué mientras los planes de pensiones acumulan retrocesos patrimoniales del 3 por ciento en el año, los PPAs, seguros de ahorro que te garantizan una rentabilidad mínima, acumulan incrementos del 17% en 2011, según los últimos datos disponibles. Otra prueba de que los inversores cada vez priman más la seguridad sobre cualquier otra cosa es que, de los diez planes de pensiones que más aportaciones acumulan en el año, siete son precisamente garantizados (ver gráfico).

Junto con la seguridad a la hora de invertir, también influye mucho, según explica Ángel Martínez Aldama, director de Inverco, la necesidad de liquidez de las familias españolas, que aumenta a medida que se recrudece la crisis. De hecho, una de las conclusiones del II Barómetro del Observatorio Inverco es que en el último año se han duplicado los inversores que ahorran para improvistos. Es decir, pueden ahorrar pero sólo en productos que puedan rescatar en cualquier momento. Y a este respecto, los planes obtienen una de las peores notas, incluso después de la ley que flexibiliza sus rescates a personas en situación de desempleo prolongado.

¿Habrá tirón de fin de año?
No obstante, pese a que el balance hasta ahora de la industria sea negativo, Martínez Aldama recuerda que puede mejorar de cara a la recta final del año ya que es en el último trimestre cuando se registra el 50% de las aportaciones anuales al calor de las campañas promocionales para premiar los traspasos a planes de pensiones, que este año se centran en las bonificaciones, que pueden alcanzar hasta el 4%.

Además, las entidades están haciendo especial hincapié en la planificación del ahorro para la jubilación a través de herramientas que calculan cuánto debe ahorrar una persona para obtener unas rentas determinadas cuando se jubile. Y siempre se llega a la misma conclusión: cuanto antes se empiece, menor esfuerzo requerirá. Una idea que no acaba de calar ya que, según un estudio de Aviva, sólo el 23% de los españoles menores de 34 años tiene un plan de pensiones.

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