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23 de septiembre de 2011

Cinco Días

El FMI avisa de que hay menos margen de maniobra ahora para evitar otra recesión

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial instaron ayer a los dirigentes políticos a profundizar en las medidas contra la crisis para evitar una nueva recesión, aspecto para el que "queda menos margen que en 2007"

No hay tiempo que perder. Es el mensaje claro que lanzó ayer la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, en la tradicional rueda de prensa, previa a la asamblea anual conjunta del Banco Mundial y de la institución que coordina. El mensaje, diáfano, dirigido a los líderes políticos de las principales áreas económicas del planeta, se producía mientras las Bolsas de todo el mundo caían con fuerza ante el riesgo, cada vez más evidente de retorno a una nueva recesión.

Lagarde no quiso dramatizar en demasía, reconociendo que se han tomado medidas "valientes" en algunos países, sin señalar a ninguno en especial. Sin embargo, enmarcó estos progresos en un entorno de debilitamiento económico general que debe ser corregido por un "impulso político colectivo". Solo así, según Lagarde se evitará otra recesión. El problema se agrava, a su juicio, si se tiene en cuenta que en la actualidad hay menos margen de maniobra del que había en 2007 para evitarla. Prueba de ello es la erosión sufrida en el sector financiero de muchos países y el cansancio de gran parte de la población que tiene que sufrir recortes de salarios cuando no el fantasma del paro.

El camino pasa por "medidas ancladas en el medio plazo para restablecer las finanzas públicas mediante la reducción gradual de la deuda". Para los bancos, sus deberes pasan por una nueva recapitalización.

Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, institución hermana del FMI, ahondó ayer en esta tesitura con palabras si cabe aún más fuertes. Zoellick advirtió a las economías avanzadas como EE UU, la Unión Europea y Japón que sería "irresponsable" no actuar para evitar la recaída en una nueva recesión. "Todavía creo que una doble recesión para las grandes economías es improbable. Pero mi confianza está siendo erosionada cada día por el continuado cúmulo de malas noticias", afirmó en Washington.

Zoellick reiteró que el mundo está en una "zona de peligro" y que, "al contrario que en 2008, cuando mucha gente dijo que no vieron venir las turbulencias, ahora no tienen esa excusa".

El presidente del Banco Mundial agregó, asimismo, que los países emergentes no están tan bien situados como previamente para hacer frente a una nueva crisis. Por ello, alertó de que los "crecientes vientos de frente" para los emergentes (caída de la inversión, descenso de la demanda externa) pueden provocar "tentaciones proteccionistas" si estos problemas se concretan. Y recomendó, por último, que los líderes políticos se concentren en el crecimiento a largo plazo y la creación de empleo.

El comisario europeo de Finanzas, Olli Rehn, también presente en la capital norteamericana, reconoció que los países europeos deben continuar la reducción de su endeudamiento y la consolidación fiscal sin desvíos pese a la crisis de la deuda, especialmente los que han sido rescatados (Grecia, Portugal e Irlanda). Incluso los países que no encaran en estos momentos presiones de los mercados "deben poner en orden sus cuentas a medio plazo", añadió.

La crisis de la zona euro estará muy presente en la asamblea general del FMI y del BM que se inicia hoy y que se prolongará durante el fin de semana. La asamblea se completa con una reunión de los ministros de Finanzas del G-20, en la que participará también Elena Salgado. Se espera de esa reunión un mensaje de apoyo unánime al euro, incluidos los países emergentes, dispuestos a echar una mano si es necesario, con la compra de deuda pública.

Arrecian las protestas en Grecia contra el ajuste
Atenas, la capital política y económica de Grecia, quedó ayer paralizada por otra huelga de transportes en protesta por los enésimos recortes anunciados por el Gobierno para evitar la suspensión de pagos y recibir la ayuda de la UE.

Una huelga de 24 horas de enorme seguimiento por parte de todos los medios de transporte público en Atenas y los taxis en todo el país, dejó a los trabajadores y viajeros con pocas alternativas de movilidad.

Los turistas tuvieron que desplazarse al aeropuerto internacional de Atenas por medio de un servicio privado extraordinario de autobús o por medio de vehículos privados.

También se cancelaron 54 vuelos y otros 98 fueron modificados por un paro de tres horas, convocado por los funcionarios públicos, y al que se sumaron los controladores aéreos.

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