domingo, 18 de abril de 2021

Noticias

Buscar

Restaurar

28 de junio de 2011

Invertia.com

¿Cuánto nos cuesta no ser alemanes? La deuda se nos encarece en 12.500 millones

Hace cinco años, el coste de financiación de España (3,860%) era inferior al alemán (3,868%).

La crisis del euro ha tenido un ganador, Alemania, y varios perdedores, entre ellos España, que tiene que ofrecer en la actualidad unos intereses por su deuda que doblan los germanos. Refinanciar nos cuesta 12.500 millones más por la subida de tipos, mientras que Alemania se ahorra 20.800 millones. El bono español a diez años renta por encima del 5,7%, el doble que el alemán y 184 puntos básicos más que la rentabilidad de 2006. Usando este bono como referencia –el diferencial respecto a hace cinco años es menor en los tramos más cortos de la deuda y mayor en los más largos- se obtendría una financiación de unos 12.500 millones de euros más cara que la de hace un lustro, una cantidad equivalente al 1,2% del PIB.

En el primer trimestre del año, el saldo de la deuda rozaba los 680.000 millones de euros. De estos, casi 160.000 millones correspondían a deuda de la administración autonómica y local, cuyos diferenciales se han incrementado en mucho más que los dos puntos del bono a diez años.

Pero mayor todavía es el precio que pagamos por no ser alemanes. Una refinanciación de la deuda española a “tipos germanos” supondría un ahorro de 19.400 millones de euros respecto al precio actual.

ALEMANIA “AHORRA” 20.800 MILLONES EN DEUDA RESPECTO A 2006

Una apreciable cantidad que se asemeja al ahorro conseguido por Alemania en la financiación de su deuda. La rentabilidad del bono alemán a diez años se ha reducido en 1 punto desde junio de 2006. En la actualidad, el bund renta al 2,86% y llegó a caer al 2,116% -su mínimo histórico- a finales de agosto del pasado año.

La caída de rentabilidad permite al Estado alemán el ahorro de más de 20.800 millones de euros respecto a los tipos de hace cinco años. El saldo actual de la deuda germana roza los 2,1 billones de euros, cerca del 85% de su PIB. Paradójicamente, toda la “guerra del euro” ha sido beneficiosa para las arcas alemanas, que ven como se abarata su financiación, al contrario que la de los países periféricos.

Tradicionalmente el bono alemán ha ofrecido una rentabilidad inferior al del bono español. La mayor capacidad de su economía para generar riqueza y sobre todo la mayor solvencia y fiabilidad de sus cuentas públicas eran los principales argumentos para obtener una financiación más barata. Pero no siempre fue así: entre 2003 y 2006 el bono español rentó a unas cotas similares a las del bund.

La última vez que la rentabilidad del bono español a diez años cayó por debajo de la del alemán fue en junio de 2006, hace ya cinco años. Desde entonces, el diferencial –que marca la prima de riesgo de invertir en España- no ha hecho más que crecer. Especialmente a partir de la irrupción de la crisis financiera: el bono alemán fue adoptado como activo refugio y vive una afluencia de compras que han encarecido su precio y rebajado su rentabilidad.

Este proceso se aceleró cuando la crisis se trasladó a la deuda soberana. Pese a que los ratios de deuda/PIB de Alemania superaban el 80%, su mayor solidez y la creencia en el mejor crecimiento de su economía favorecieron la compra de sus títulos soberanos.

Los países periféricos del euro no tuvieron la misma suerte: los altos niveles de deuda y déficit y el estancamiento económico acabaron degradando los indicadores de su deuda. Primero y especialmente, Grecia, con el bono a diez años rentando ya por encima del 16% y la prima de riesgo por encima de los 1.400 puntos básicos. Y con el agravante de una inversión en la curva de tipos que indica una casi segura bancarrota. Después Portugal e Irlanda, cuyos bonos y primas de riesgo se han disparado a máximos históricos. Italia y España se han contagiado de los malos datos de estos países pero también han sido incapaces de implementar reformas que convenzan al mercado de su solvencia de una manera definitiva. Como botón de muestra, el tremendo encarecimiento de la financiación española respecto a la alemana, inferior a la del resto de periféricos, pero que se ha elevado en casi 300 puntos básicos durante la crisis.

Volver Subir

Otros proyectos de CEPREDE

Diseño Web: Banner Publicidad