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08 de abril de 2011

Invertia.com

La cara buena de la crisis: mejora el ahorro, la balanza corriente y la inflación

Por paradójico que parezca, las crisis también sirven para que un buen puñado de variables macro salga del abismo. Entre ellas, el ahorro, la balanza comercial y la inflación.

Las crisis son terribles pero también generan escenarios propicios para enfrentar y poder resolver los desequilibrios que se han ido acumulando durante las etapas de expansión. De hecho, como señala José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, “la crisis aumenta las tasas de ahorro, lo que permite mejorar la balanza por cuenta corriente”.

Hay que tener en cuenta que en 2007, el déficit corriente suponía el 10% del PIB y en 2010 ya sólo era del 4%. “La propensión marginal al ahorro repunta en épocas de crisis -ha llegado a suponer el del 20% de la renta disponible de las familias-, pero ahora podríamos empezar a ver un descenso de esa tasa, no tanto por un incremento del consumo, que sí lo habrá, sino por efecto del desapalancamiento de las familias”, comenta Alfonso García Yubero, director de Análisis de Banif.

No en vano, es normal que en las crisis el endeudamiento de los agentes económicos se reduzca, ya que se ahorra más y, obviamente, ese mayor ahorro se traduce en una mayor capacidad de financiación. Esto al final permite reducir el nivel de deuda. Martínez Campuzano “Está ocurriendo en las familias, ahorran más y reducen su endeudamiento ante un futuro complicado, con las empresas e incluso en el sector financiero, aunque no con el sector público”.

La crisis, al menos en España, ha provocado la contracción de la demanda interna y, por ende, la caída de las importaciones. Se han demandado, por tanto, menos bienes de consumo al exterior, pero el déficit comercial y corriente han mejorado, ya que nuestros socios comerciales, es decir, las exportaciones, han aguantado.

PRECIOS Y PRODUCTIVIDAD

Otra de las variables que mejoran en momentos de “vacas flacas” es la productividad, ya sea medida como coeficiente del PIB y número de empleados o teniendo en cuenta los salarios por hora trabajada. La clave de esta recuperación se encuentra en el ajuste del empleo y de los salarios.

“La crisis ha puesto las pilas a los empresarios y justifica los recortes de plantilla. En períodos de expansión se ha contratado a mucha gente sin mirar los costes porque siempre había beneficios. Ahora se han deshecho de muchos trabajadores de baja productividad. Los ajustes llevan a más desempleo a corto plazo, pero a medio plazo, el empleo tiende a mejorar”, dice Rafael Pampillón, economista de IE Business School.

Y aunque suene raro, El ajuste también se produce vía precios. “Sin un shock exterior como el que están ahora causando las materias primas, la inflación también se modera. En España en los últimos 10 años hemos tenido un nivel de inflación un punto o punto y medio por encima de la media europea. Sin embargo, en los últimos dos años hemos estado casi un punto por debajo”, asegura el estratega de Citi.

García Yubero comenta al respecto que, en el caso de España, la mejora de los precios no procede tanto de la actividad como de la inflación importada por los componentes más volátiles, como son los alimentos y la energía.

Pero aquí no acaba todo. El experto de la IE Business School destaca, asimismo, la mejoría que ha experimentado la balanza de royalties. No en vano, los pagos en royalties han descendido mientras que los ingresos más o menos se han mantenido.

“Las empresas españolas que trabajan en el extranjero o las foráneas que utilizan patentes españolas están vendiendo más fuera, lo que hace que se ingrese más en royalties. Las compañías extranjeras ubicadas en España con patentes también extranjeras, como Ford, Google o General Electric, producen menos y envían menos pagos en forma de royalties afuera”.

En resumen, que las crisis permiten acometer los desequilibrios y que la expansión siguiente sea más fuerte. De momento, el PIB está poco a poco comenzando a inflexionar, al igual que la actividad, lo que viene precedido por los indicadores adelantados, como la confianza empresarial, el consumo, la inversión o la producción industrial.

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