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22 de febrero de 2011

Cinco Días

Mitos y realidades del Pacto de Estabilidad

España ha respetado los límites más veces que Francia y Alemania

El revolcón económico de la mayor crisis en ocho décadas ha llevado a un brusco deterioro de las cuentas públicas del grueso de los países europeos, y ha puesto el foco de los mercados en algunos, como España, que presentan especiales dificultades. La caída de ingresos fiscales y los gastos en desempleo y planes de estímulo llevaron el déficit público a superar el 11% del PIB en 2009 (último ejercicio con datos homogéneos). Hoy, países como Francia y Alemania ponen las reglas a los periféricos, pero un análisis desde el inicio de la Unión Económica y Monetaria concluye que España presenta una hoja de servicios más ortodoxa en este sentido.

Pequeños cumplidores

Algunos de los países más pequeños de la región económica presentan los niveles de cumplimiento más elevados según el criterio del déficit público. Es el caso de Finlandia, cuyo cumplimiento medio respecto al umbral del 3% del PIB de déficit asciende a 6,2 puntos anuales. Eso significa que, en los once años de existencia del euro, ese país ha promediado 3,2 puntos de superávit. Pero también Estonia (3,2 puntos), Holanda (2,2) o incluso Irlanda (2,3) presentan una solvencia contrastada respecto al umbral que marca el Pacto de Estabilidad. Y en ese grupo privilegiado aparece también España, con 1,7 puntos de holgura media frente al citado umbral (eso significa que, pese a la debacle de 2009, el déficit presupuestario medio del país se limitó al 1,3% del producto interior bruto).

Las comparaciones frente a los otros pesos pesados de la zona resultan favorables: Alemania limita su holgura sobre el 3% a un punto (es decir, promedia un 2% de déficit anual), y Francia incluso supera en una décima el límite del pacto, con una media del 3,1% desde 1999. Italia aprueba en el límite el compromiso europeo, y otros países periféricos en dificultades, como Grecia y Portugal, presentan déficits medios superiores al 3%.

En el caso de la deuda pública, el Pacto de Estabilidad (igual que los criterios de acceso a la Unión Económica y Monetaria) marca un límite del 60% del PIB, si bien en este caso los incumplimientos no dan lugar de forma automática a un procedimiento por parte de la Comisión Europea.

El caso más sangrante es el de Italia, cuyo sector público debe ya más de lo que produce el conjunto del país en un año, en una tónica que se mantiene desde el acceso del país a la Unión Económica y Monetaria. Lo mismo ocurre con Grecia, y prácticamente también con Bélgica (97,7% del PIB por término medio). También superan el límite marcado por el Pacto Alemania (64,5% de media), Francia (63,6%) y Austria (64,8%).

El resto de los países miembros de la zona euro han logrado mantener su promedio por debajo del 60% del PIB. De nuevo, la mayoría de los más pequeños logran las mejores notas, con Luxemburgo, Finlandia, Estonia, Irlanda, Eslovaquia y Eslovenia con deudas inferiores al 40% de su actividad económica anual. Un escalón por encima se sitúa España, pero, de nuevo, el 48,7% de media mejora en más de 15 puntos los resultados del corazón económico de Europa: Francia y Alemania.

Compromiso sin sanciones en continua revisión
Los cálculos representados en el gráfico superior se basan en establecer diferenciales respecto a los límites de déficit y deuda pública que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Este acuerdo, según la Comisión Europea, es un marco regulado para la coordinación de las políticas fiscales nacionales en la Unión Económica y Monetaria, como "requerimiento para su buen funcionamiento". Consta de un lado preventivo, por el que Consejo y Comisión pueden lanzar avisos tempranos y recomendaciones a los incumplidores, y de otro disuasorio, que puede dar lugar a sanciones que, hasta la fecha, nunca se han concretado pese a los recurrentes incumplimientos.

Acusado de rigidez en sus primeros años, el Pacto se revisó en 2005 para adaptar los umbrales exigidos a las circunstancias del ciclo económico, de manera que se permiten incumplimientos puntuales. Tras la crisis de la deuda soberana, el debate vuelve a centrarse en un mayor grado de coordinación fiscal y en una política de sanciones efectiva, que pueda llegar a suprimir derechos de voto.

Las cifras
1,3% es el déficit fiscal que promedia España desde 1999. Es 1,7 puntos menor al límite del Pacto.

48,7% es la deuda pública media del periodo. Es 15 puntos menor que la francesa y 16 que la alemana.

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