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03 de febrero de 2011

Cinco Días

Merkel valora en Madrid las reformas económicas prometidas por España

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, expondrá hoy en Madrid a Angela Merkel los avances en ajuste fiscal y reformas estructurales. Los dos países parten de situaciones económicas radicalmente opuestas.

La XXIII cumbre bilateral, que se celebrará hoy en Madrid encuentra a España y Alemania con los pasos cambiados en materia económica. La tradicional potencia centroeuropea ha sorprendido al mundo con su espectacular salida en V de la mayor recesión global en 80 años: si su producto interior bruto retrocedió en 2009 un 4,7%, el año pasado la actividad se recuperó en un 3,6%, gracias, fundamentalmente, a la mejoría de las exportaciones.

Y es que, pasado el trago de la crisis financiera, Alemania ha recuperado su papel de locomotora económica europea apoyada en su principal virtud: la competitividad. El poderío industrial y la capacidad para contener los costes laborales ha posibilitado al país mantener un superávit comercial equivalente al 6% del PIB, lo que permite expandir la actividad pese a la todavía limitada demanda interna. Tan bien ha capeado la crisis Alemania, que ha salido de ella con una tasa de paro de poco más del 7%, incluso inferior a la que tenía en 2007. De forma similar, años de austeridad han permitido al país centroeuropeo presentar un déficit presupuestario cercano al umbral del 3% que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, en un momento en el que el resto de las potencias europeas sufre desequilibrios que rondan el 10%.

Entre ellas se encuentra España, cuyas cuentas públicas se encuentran lastradas por el desplome de los ingresos y las exigencias sobre prestaciones que supone tener más de cuatro millones de personas desempleadas. Los desequilibrios internos acumulados por la economía española durante los años de bonanza explican en buena medida los muy dispares impactos de la crisis. Los excesos de la construcción inmobiliaria, el galopante endeudamiento privado y una dependencia de la financiación exterior que llegó a superar la décima parte del PIB sembraron el terreno de la debacle una vez que la crisis asoló, precisamente, el sistema financiero global.

A partir de ahí, la pérdida de competitividad acumulada durante el ciclo expansivo (la inflación se situó de forma sistemática por encima de la media de la zona euro) ha supuesto una losa en el objetivo de escapar de la crisis. Con la demanda interna todavía deprimida, la válvula de escape pasaría por el sector exterior. Es la que con tanto éxito ha aprovechado Alemania, pero España no cuenta con un tejido empresarial ni industrial capacitado para competir en condiciones siquiera similares en los mercados mundiales.

Las posiciones opuestas se comprueban igualmente en el debate político surgido a raíz de la crisis de la deuda soberana en la zona euro. Alemania aparece como el principal aportador del fondo de estabilidad financiera, mientras que España, presionada gravemente por los mercados, ha llegado a ser observada como un potencial objeto de intervención. Por ese motivo, Madrid ha sido uno de los destinatarios de los mensajes de Berlín, que condiciona nuevas aportaciones a la ejecución de planes de ajuste fiscal y reformas estructurales de calado. Según muchos observadores, la canciller Angela Merkel aprovechará la cumbre para comprobar de primera mano los recientes avances logrados por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en ámbitos como la edad de jubilación o la reducción del déficit público. Ayer, el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, afirmó que el objetivo de Merkel, es "transmitir un mensaje de confianza en el conjunto de la zona euro".

Las relaciones comerciales bilaterales son un claro corolario del diferencial competitivo entre los dos países. Alemania es el segundo destino de las exportaciones españolas (por valor de 17.848 millones de euros en 2010, según la primera estimación del Ministerio de Industria), pero también el primer suministrador de productos importados, totalizando 25.734 millones el año pasado. Esa diferencia es uno de los principales causantes del todavía abultado déficit comercial español, que responde en un 20% únicamente a las relaciones con Alemania.

Respecto a los capitales productivos, el país centroeuropeo es el quinto inversor en España, con 24.000 millones de euros acumulados (fundamentalmente en los sectores de ingeniería y transportes) y alrededor de 170.000 empleos directos generados. Más modesta es la presencia de empresas españolas en Alemania, que suman una inversión de 8.500 millones de euros.

Convergencia paralizada

La evolución reciente contrasta con lo sucedido en años anteriores. Desde el final de la anterior gran crisis global (a principios de los 90), España exhibió un proceso de expansión que se tradujo en una acelerada convergencia con las potencias europeas en renta por habitante y en empleo. En cambio, Alemania pasó largos años de travesía por el desierto digiriendo la muy pesada integración de la antigua República Democrática. Superada esta, las tornas han cambiado.

Una nutrida representación empresarial
El programa de la cumbre se abre con una recepción de la canciller Merkel por parte del Rey don Juan Carlos en el Palacio de la Zarzuela. De ahí se dirigirá al de la Moncloa, para celebrar un encuentro con el presidente del Gobierno y, almorzar los dos junto a una nutrida representación empresarial. Por parte española, Moncloa ha informado de la presencia de los presidentes de Telefónica (César Alierta), Iberdrola (Ignacio Sánchez Galán), Acciona (José Manuel Entrecanales) y la CECA (Isidro Fainé). Enfrente, líderes Deutsche Telekom, RWE, Siemens y la Asociación Alemana de Cajas de Ahorro. Además, participarán media docena de ministros por cada parte, fundamentalmente de las ramas económicas (Economía, Trabajo, Fomento, Industria, Ciencia y Exteriores), junto a líderes sindicales y patronales.

La cifra
3,6% fue el crecimiento del PIB alemán durante 2010. El Gobierno cree que la actividad se contrajo en España un 0,2% en el mismo periodo.

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