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13 de enero de 2011

Invertia.com

Bruselas coloca a España en la UVI de los desequilibrios económicos

Bruselas estrenó ayer un nuevo mecanismo de vigilancia macroeconómica que intentará evitar o corregir los graves desequilibrios generados durante la primera década del euro.

La Comisión Europea puso ayer en marcha el llamado semestre europeo, un nuevo proceso de coordinación que intentará garantizar la coherencia de las políticas presupuestarias y macroeconómicas de los socios de la UE y, en particular, de la zona euro. Por primera vez, Bruselas revisará las grandes líneas de los futuros presupuestos de cada Estado antes de que lleguen a los respectivos parlamentos.

Para el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, el nuevo ejercicio supone un hito en la historia de la UE porque "por primera vez se utilizan estos instrumentos de cogobernanza económica a nivel europeo". El primer paso del nuevo modelo fue la aprobación del denominado examen anual de crecimiento. "Una buena señal, porque la UE siempre toma sus mejores decisiones a esas horas", bromeaba ayer el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, durante la puesta de largo del semestre, en una magna conferencia en el edificio Charlemagne de Bruselas para la que se registraron más de 500 especialistas en la materia.

El documento en cuestión escruta la salud macroeconómica de la Unión y fija las grandes directrices que deberán seguir los socios en los próximos meses para fortalecer o restablecer su salud y evitar que sus políticas dañen la fortaleza o la credibilidad de la zona euro. El principal reto durante 2011 y 2012, según ese análisis, radica en evitar que la actual crisis provoque "una década pérdida" para todos o alguno de los socios de la Unión Monetaria.

La Comisión sitúa a la economía española entre las que presentan unas constantes vitales más débiles y urgida de unos cuidados intensivos para acompasar su pulso al ritmo de los países menos desequilibrados. En el peligroso cuadrante de desequilibrios presupuestarios y macroeconómicos figuran junto a España países de la zona euro como Portugal, Grecia, Francia o Italia, y del resto de la UE, como Reino Unido.

Los termómetros que ha colocado Bruselas para determinar el grado de desequilibrio arrojan en el caso de España preocupantes resultados.

La balanza corriente acusa un déficit del 8,4% (frente al 0,6% de media de la zona euro); los activos extranjeros suponen el 90% del PIB (el tercer nivel más alto, por detrás de Grecia y Portugal); los costes laborales superan en un 12,4% la tasa media de la zona a largo plazo (los de Alemania caen un 5,8%); y el endeudamiento del sector privado equivale 289% del PIB (solo superado por Irlanda con el 387% y Portugal, con el 332%). Datos conocidos pero que a partir de ahora merecerán la reprobación comunitaria con casi tanto rigor como la aplicación del Pacto de Estabilidad de Crecimiento a los niveles excesivos de déficit o deuda públicos. La justificación de esa nueva vigilancia, según Rehn, es que "los desequilibrios de un Estado de la zona euro pueden minar la credibilidad de la divisa única".

La receta para evitar ese riesgo consiste en "importantes ajustes de precios y costes, para recuperar la competitividad interior y exterior", prescribe el documento aprobado ayer por la CE. Y aunque la UE detallará en junio las reformas que deberá emprender cada país, Bruselas ya planeta como imprescindible a base de "políticas salariales apropiadas", entre las que menciona la modificación de las revisiones indizadas, la emisión de "señales adecuadas" en los salarios públicos o el establecimiento de mecanismos "más eficaces" para la formación de los mismos. Eufemismos todos que aluden a lo que la Confederación europea de sindicatos describe como un asalto sin precedentes a la negociación colectiva y una rebaja de las condiciones laborales de los países afectados.

Bruselas también reclama que se acometan o concluyan las reformas de los sistemas de pensiones para adaptarlos a la evolución demográfica del Viejo Continente. También en ese terreno España tiene deberes, según Rehn, que calificó la reforma anunciada por José Luis Rodríguez Zapatero como "esencial, debido al envejecimiento de la población y para calmar a los mercados financieros". Rehn también animó al Gobierno a concluir su reforma del sistema de negociación colectiva. Y elogió el resto de pasos dados desde las sacudidas al bono español el pasado mes de mayo. "España ha adoptado muchas medidas importantes y apropiadas en los últimos meses", señaló el comisario. Y citó las aprobadas "para consolidar las finanzas públicas, reducir la dualidad en el mercado laboral y aumentar la flexibilidad y reformar y reestructurar el sector de las cajas de ahorro". Ahora falta el resto para salir de la UVI.

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