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01 de junio de 2010

Expansión.com

La reforma laboral se aplaza hasta el próximo verano

La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, advirtió ayer a la patronal y los sindicatos de que está perdiendo la paciencia con las interminables negociaciones sobre la reforma laboral.

Por ello, y ante el Instituto de la Empresa Familiar, Salgado expresó que, “si no hay resultados en la negociación que mantienen los agentes sociales, el Gobierno pondrá en marcha la reforma laboral en un plazo muy corto, antes de que termine el mes de junio”.

No obstante, de las palabras de Salgado se desprende que el Ejecutivo, una vez más, ha decidido retrasar la aprobación del Real Decreto, inicialmente prevista para el Consejo de Ministros del próximo día 11. Hay que tener en cuenta que el Gobierno necesita consultar la reforma con la oposición, para que no se repita la soledad con la que sacó adelante el último paquete de medidas para recortar el déficit público.

Salgado situó este ultimátum a los sindicatos y a la patronal dentro de los planes del Gobierno por intentar recuperar la credibilidad internacional de la solvencia de España en su capacidad de responder al pago de la deuda. Por esta razón, la vicepresidenta subrayó que las dos prioridades del Ejecutivo son ahora la reforma de las cajas de ahorros y dar flexibilidad al mercado laboral.

Es decir, como ella misma destacó, “los aspectos sobre los que la agencia de medición de riesgo Fitch advirtió el pasado viernes al Gobierno de que pueden dificultar la mejora económica de España” –ver EXPANSIÓN del pasado día 29–.

Nueva reunión sin acuerdo
La vicepresidenta económica pronunció estas palabras tras la reunión que mantuvieron ayer el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho; el jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, José Enrique Serrano; los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, y el presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y su máximo responsable de Relaciones Laborales, Santiago Herrero.

En un escueto comunicado, el Gobierno y los agentes sociales constataron que “persisten las diferencias entre las partes en torno a algunos de los aspectos de las relaciones de trabajo que vienen siendo tratados en la mesa de diálogo social”. Sin embargo, las partes entienden que todavía hay margen para el acuerdo, por lo que han decidido continuar reuniéndose en los próximos días”.

Fundamentalmente, la patronal y los sindicatos están bloqueados por sus diferencias sobre el despido: la ampliación a todos los trabajadores con un nuevo contrato indefinido de la fórmula de fomento del empleo estable, con una indemnización por despido improcedente de 33 días por año, más barata que la de 45 días, y la demanda de CEOE de hacer más flexible el despido por causas económicas y por motivos disciplinarios.

Con todo, el Gobierno presentará mañana a los agentes sociales las líneas generales de por dónde puede ir la reforma laboral. La secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, dijo que el Ejecutivo tendrá en cuenta los puntos donde más cerca están los empresarios y los sindicatos,
En todo caso, Elena Salgado justificó también la necesidad de la reforma laboral y otras por la necesidad de restablecer la confianza para impulsar la reactivación, “que todavía es muy vulnerable ante cualquier noticia negativa”.

A este respecto, Salgado enumeró los últimos datos positivos de la economía, en los que se basó para destacar que España se ha unido al resto del mundo en el camino de la recuperación. Claro que también reconoció que España está saliendo de la crisis pero “poco a poco”, ya que “avanza en la dirección adecuada, pero demasiado lenta para crear empleo”.

Salgado señaló que al problema del desempleo, se ha unido otro elemento de preocupación como es la “urgente y prioritaria” reducción del déficit, y resaltó que potenciar el crecimiento es el modo más eficaz para combatirlo.

CEOE bloquea la formación
El encontronazo entre la Administración y los agentes sociales no se limita a la reforma laboral. CEOE continúa su particular maniobra para no perder los fondos que históricamente ha recibido para sufragar planes de formación de autónomos (alrededor de un millón de euros por año). Como adelantó EXPANSIÓN el 30 de abril, Trabajo ha concluido que no cumple con los requisitos legales para acceder a este botín.

Pero en estos momentos la institución que preside Gerardo Díaz Ferrán no está dispuesta a perder influencia y, mucho menos, en el escurridizo mundo de los autónomos que forman tres millones de emprendedores. Por este motivo, ha impugnado la convocatoria del reparto de fondos , lo que imposibilita que el resto de organizaciones que sí han pasado el filtro puedan comenzar sus cursos de formación.

El patronato de la Fundación Tripartita –el órgano que gestiona estos planes- se reunirá este miércoles para buscar una solución de desbloqueo. Desde UPTA-UGT admiten que si este nudo no se deshace se convertirá “en un problema”, ya que es probable que muchas subvenciones queden sin utilizarse por falta de tiempo. Por su parte, desde la Federación ATA, Lorenzo Amor, advirtió ayer de que el resto de partícipes estarán “ojo avizor” para controlar que todas las organizaciones “cumplen exactamente igual con la ley”.

Recuperación lenta
Salgado observa que España “está avanzando en la dirección adecuada”, pero admite que la “recuperación está siendo muy lenta para poder crear empleo”.

Préstamos del ICO
La vicepresidenta económica anunció ayer que a partir del próximo 15 de junio el Instituto de Crédito Oficial (ICO) pondrá en marcha la línea directa para préstamos a las pequeñas y medianas empresas y a los trabajadores autónomos, asumiendo la totalidad del riesgo.

Rectificar el error
Salgado tendió la mano a la oposición para pactar la posibilidad de tomar nuevas medidas en el futuro, como, por ejemplo, la reforma del mercado de trabajo. Salgado dio a entender así que el Ejecutivo ha aprendido de la soledad con la que tuvo que aprobar las “duras y necesarias” medidas de recorte del gasto en 15.000 millones de euros.

Los ultimátum
1. 13 de noviembre
El ministro de Trabajo comienza con su serie de avisos encadenados para forzar a patronal y sindicatos a acordar una reforma urgente. “Cuanto antes se pacte mejor”, afirmaba un convencido Corbacho de tener un acuerdo en pocas “semanas”.

2. 22 de enero
Es la fecha que se fijó el Gobierno para agilizar las conversaciones, llevando a la mesa su propio boceto de reforma laboral. Ante la presión de los agentes sociales, el texto se guardó en el cajón hasta el 5 de febrero para que ellos pudieran negociar “sin interferencias”.

3. 6 de febrero
Los titubeos con el calendario crecen. Corbacho adelanta ese día que espera cerrar la reforma en “dos ó tres meses”. Es decir, justo antes del inicio de la Semana Santa. Una vez más, los buenos propósitos se tuercen.

4. 9 de marzo
Expirado ese horizonte, el ministro de Trabajo entra en una espiral de plazos una y otra vez caducados: “Creo que vamos a llegar a un acuerdo antes de final de abril”, declaraba en la antesala del inicio de la primavera.

5. 19 de abril
A finales de abril, el Gobierno pone los ojos en una nueva meta, volcando su “relativo optimismo” en que CCOO, UGT y la patronal CEOE se apliquen para alcanzar en el horizonte de mayo un “buen acuerdo” de reforma.

6. 29 de abril
Crece el nerviosismo del Ejecutivo, acuciado por los mercados y Bruselas. Corbacho sale a escena para dar un ultimátum de 15 días a los agentes sociales para poner punto y final al proceso. “No se puede demorar más allá”, dijo.

7. 31 de mayo
Nuevo fiasco entre los agentes sociales y enésimo horizonte para poner el broche final a la reforma. El Gobierno concede dos días más a patronal y sindicatos para pulir sus discrepancias. Asegura que en junio habrá un texto aprobado.

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