El petróleo sigue dibujando un escenario de inflación que forzará a la Fed a subir tipos

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El encarecimiento de los precios de las materias primas energéticas, especialmente el petróleo, es el motor que ha despertado de nuevo la amenaza de la inflación. Desde que empezó el conflicto en Oriente Medio, el último fin de semana de febrero, los expertos han insistido en que la duración del cierre del estrecho de Ormuz era clave para el desempeño del precio del crudo. Las hostilidades comenzaron con el barril Brent en el entorno de los 72,5 dólares, y ahora se mueve en el entorno de los 100 dólares, y a medida que el conflicto se ha prolongado y parece complicarse su final, los mercados han ido asumiendo que el crudo será más caro, y durante más tiempo de lo esperado. Esto apunta a que la Reserva Federal se verá obligada a subir los tipos en los próximos meses, teniendo en cuenta el efecto contagio que tiene el precio de la materia prima en la inflación general.

Los cálculos de los expertos apuntan a que la relación directa entre la subida del precio del petróleo y la cesta del IPC general implica que, por cada 10% que sube el crudo, la inflación acelera en torno a 30 puntos básicos de crecimiento interanual en Estados Unidos, un aumento que es todavía mayor en el resto del mundo, teniendo en cuenta que el gigante norteamericano está relativamente protegido ante la subida de los precios del crudo, por ser ya el mayor productor del planeta y un exportador de proporciones considerables, con casi 13 millones de barriles diarios de petróleo y productos refinados durante la segunda semana de abril.

En una entrevista con elEconomista.es, Sonal Desai, responsable global de renta fija de la gestora Franklin Templeton, explicaba cómo “nuestra medida de elasticidad muestra que, por cada 10% de subida del precio del petróleo, se genera entre 25 y 35 puntos básicos de aumento en la inflación general”. Los cálculos de Desai encajan con las previsiones del Fondo Monetario Internacional; a finales de marzo, Julie Kozack, portavoz del FMI, señaló cómo, “por cada 10% de subida en los precios de la energía, si estas se sostienen durante cerca de un año, la inflación mundial aumenta 40 puntos básicos, y se genera una contracción del crecimiento económico de entre el 0,1% y el 0,2%”, lo que le lleva a advertir de que “si los precios del crudo se mantienen por encima de los 100 dólares durante un año, eso se traducirá en un impacto significativo en la inflación y en el crecimiento mundial”.

El cálculo de la gestora encaja con la subida que se ha producido en los swaps de inflación 2y2y, un producto financiero que se utiliza como referencia para medir las expectativas de inflación que habrá en los dos años que empiezan dentro de dos años (en este caso, entre 2028 y 2030). Desde que empezó la guerra, estas expectativas de los mercados han ido al alza, y han pasado del entorno del 3,1% que marcaban justo antes de empezar los bombardeos, hasta el 3,6% actual.

En las últimas semanas los mercados se han agarrado a la esperanza de que el conflicto en Oriente Medio se solucionase relativamente rápido, y que no termine en una crisis de larga duración, con el estrecho de Ormuz cerrado durante varios meses. Sin embargo, el paso comercial sigue cerrado, y este escenario, con el impacto que genera en la inflación, cada vez presiona más a la Reserva Federal para subir los tipos y así tratar de contener las subidas de los precios.

El escenario de inflación de la Fed se aleja poco a poco

La Reserva Federal actualizó su cuadro de previsiones macroeconómicas por última vez en la reunión del pasado 18 de marzo. Entonces, pintó un escenario relativamente benigno, con un aumento de las estimaciones de inflación para 2027 de sólo una décima, a pesar de que el conflicto ya llevaba más de dos semanas de duración. Si la Fed pronosticaba en diciembre un crecimiento interanual del IPC del 2,1% en 2027, en marzo lo aumentó hasta el 2,2%, pero estas estimaciones parecen encajar más con un escenario geopolítico relativamente benigno.

Poco a poco, los contratos de futuro están alejando el momento en el que el petróleo volverá a recuperar los precios previos a la guerra, y si se cruzan los cálculos de elasticidad de Franklin Templeton con el incremento de los precios de los futuros sobre el crudo, la fotografía que pintó la Fed en marzo no encaja. Esto, al final, puede significar que la Fed terminará viéndose forzada a subir los tipos de interés en los próximos meses.

Al inicio de esta semana el mercado compraba que la Fed esperaría hasta la reunión de marzo del año que viene para aumentar el precio del dinero, y que esta será la única subida que llevará a cabo en los próximos 12 meses, un escenario que se ha borrado tras las noticias del martes de un acercamiento de posturas entre Estados Unidos e Irán. En cualquier caso, los dos escenarios que se han planteado esta semana (una subida de tipos en marzo, o ninguna en los próximos trimestres) contrasta con el que planteó la Fed en el encuentro de marzo, en el que esperaban bajar los tipos 25 puntos básicos este año, y recortarlos otros 25 puntos básicos en 2027, algo que ya parece fuera de lugar ante la situación geopolítica.

“Kevin Warsh va a tener que enfrentarse a una situación en la que, si hemos empezado este año con una inflación del entorno del 3%, incluso si la guerra acaba en las próximas semanas, creo que el precio del petróleo no va a caer muy por debajo de los 80 dólares”, advierte Desai.

Si se aplica la medida de elasticidad de la gestora, teniendo en cuenta que el futuro del petróleo del cierre de este año cotiza en 89,6 dólares, un 18,4% por encima de los precios de febrero, esto supondría en torno a 55 puntos básicos más de inflación al cierre de 2026 frente a los niveles de febrero, del 2,4%. Así, el crecimiento de los precios cerraría el año cerca del 3%, lo que presiona a la Fed a reaccionar con subidas de tipos para contener el avance de los precios.

El Economista, 06-05-2026