La economía de la eurozona ha mantenido el tono durante el primer trimestre del año, marcado por el anuncio de los primeros aranceles de Donald Trump, a pesar de que el crecimiento ha sido una décima inferior a lo estimada inicialmente por Eurostat. En concreto, el organismo estadístico recoge una expansión para la región de la moneda única del 0,3% con respecto al último trimestre del 2025, una décima inferior a la estimada inicialmente.
El dato es similar para toda la Unión Europea, si bien la mejora se modera con el 0,4% contabilizado de la última parte de 2024. En comparativa interanual, el Producto Interior Bruto (PIB) de la zona euro creció un 1,2%, mientras el conjunto de los 27 lo hizo un 1,4%. Los datos contrastan con la contracción del 0,1% experimentada por la actividad en Estados Unidos, frente al 0,6% registrado entre octubre y diciembre. Doce meses antes se registró un repunte del 2%.
En este contexto, desde JPMorgan hacen un llamamiento a la calma y aseguran que la probabilidad de que se produzca una recesión se ha reducido, hasta el 35%, quince puntos porcentuales menos que a principios de esta semana ante la tregua comercial pactada con China. Los expertos coinciden en que si bien no ha llegado a tiempo para evitar una desaceleración en la mayor economía del mundo, ha disminuido el riesgo de crisis a finales de año. El comportamiento de la actividad en el Viejo Continente es algo más positivo de lo que se pensaba en medio de un escenario marcado por la incertidumbre de la guerra comercial. El área del euro se ha beneficiado de varios vientos de cola, entre los que destacan la rebaja de los tipos de interés ejecutada por el Banco Central Europeo (BCE), que ha supuesto un alivio para empresas y familias. Al término del primer trimestre se colocaban en el 2,5%.
Falta por conocer el curso de las negociaciones entre Bruselas y Washington, que se han intensificado en los últimos días con el objetivo de resolver la crisis arancelaria. La tasa del 20% decretada para todos los bienes y servicios quedó en suspenso por tres meses el pasado 10 de abril a la espera de acercar posturas entre ambas partes.
Por países, la actividad echa el freno en España al crecer un 0,6%, una décima menos que el 0,7% de los tres meses anteriores. De su lado, Alemania y Francia esquivan la entrada en recesión técnica con un avance del 0,2% y del 0,1%, respectivamente, después de las caídas del cuarto trimestre. En Italia, por su parte, creció una décima y cierra marzo con una mejora del 0,3%.
De una clasificación entre los Estados miembros de los 27, la clasificación viene liderada por Irlanda (+3,2%), Chipre (+1,3%) y Polonia (+0,7%). Le acompañan la citada España, así como Bulgaria y Lituania, ambas con un 0,6%. Por el contrario, Eslovenia, Portugal y Hungría se colocan como las únicas que se anotan caídas de la actividad con un freno del 0,8%, 0,5% y del 0,2%, respectivamente.
En lo que respecta al empleo, el número de personas empleadas aumentó un 0,3% en la zona euro y un 0,2% en la UE en el primer trimestre de 2025, comportamiento que denota una aceleración de la tendencia de los últimos meses. Esto no ha impedido que el paro repunte una décima hasta el 6,2% entre los países que emplean el euro como moneda. Este jueves también se ha conocido la producción industrial correspondiente al mes de marzo, que repuntó un 2,6% en el tercer mes del año y un 1,9% en la UE con respecto a febrero, según estimaciones preliminares. Se incrementa así más de un punto porcentual tanto en la eurozona como en la UE.