Las expectativas de crecimiento de la economía española se han deteriorado significativamente como consecuencia de la necesidad de reducir el déficit público para alcanzar los compromisos europeos (del 3%), desde el estimado de 8,5% de 2011, supone una reducción acumulada de cinco puntos y medio de PIB por año.
El efecto final de esta reducción es incierto y la experiencia estadística nos indica que las circunstancias en las que se realice esta consolidación pueden alterar de forma significativa el efecto final sobre el crecimiento económico.