Cuando CEPREDE nació, hace hoy más de tres décadas, casi nadie en España se atrevía a ofrecer predicciones económicas. “Había políticos que mencionaban someramente alguna cifra -afirma Antonio Pulido, director general del centro-, pero nadie que las plasmara en un papel”. Con el paso de los años, CEPREDE ha dejado de ser una institución única en este sentido (hoy son muchos los organismos públicos y privados que lanzan todo tipo de predicciones), pero se ha ganado en cambio la credibilidad forjada durante años gracias a un rigor y una mesura muy alejada del sensacionalismo y el apasionamiento a menudo practicado desde centros y medios de comunicación. Y es que, según opinaba Pulido en la presentación de la 65 Junta de Predicción Económica (CEPREDE), celebrada esta semana en Valencia, las previsiones económicas más o menos interesadas o temerarias aventuradas por las instituciones, así como el tratamiento somero y sensacionalista que muchos medios de comunicación hacen de ellas ha perjudicado enormemente tanto a la percepción que se tiene de la economía como a la efectiva valoración de la situación.